POLITICA ECONOMIA E HISTORIA

El sitio de Eduardo L. González Olguin, ideas y propuestas para la acción política.

jueves, 28 de octubre de 2010

¿EL PROYECTO NACIONAL EN UNA ENCERRONA?

El pragmatismo de los Kirchner ha llevado al gobierno nacional, en los últimos años, a desarrollar una serie de acciones y de alianzas que lo están llevando a una encerrona.
El objetivo de implementar un modelo productivo distributivo que sustituya el modelo de valorización financiera excluyente de los 90 con el apoyo del peronismo y de un conjunto de fuerzas progresistas, que se llamó transversalidad, que comenzó en el 2003 y quedó abandonado luego que estas fuerzas demostraran un pobre papel en las elecciones del 2005.
A partir de ese momento comenzó un paulatino cambio hacia una recomposición con el Partido Justicialista (PJ), especialmente con los barones del conurbano bonaerense y los gobernadores, al mismo tiempo que se enfriaban las relaciones con la Central de trabajadores Argentinos (CTA), a la que les había prometido su reconocimiento y, con más dudas que con el PJ, recomponía con la CGT, en ambos casos el distanciamiento se debía al intento de construcción del movimiento transversal que implicaba un contrapeso en el poder de estos.
Si bien la tarea de sustituir el modelo neoliberal llevada adelante a partir de la percepción del agotamiento de su ciclo más dinámico significa un gran esfuerzo por enfrentar la resistencia de una porción importante del poder económico más concentrado de Argentina aconsejaba no distraer fuerzas, también la magnitud de la tarea también aconsejaba no supeditar esta tarea en actores sociales que no estuvieran totalmente de acuerdo con este objetivo.
Desde una pura racionalidad peronista, para la cual la política es la construcción de poder para luego aplicarlo a objetivos deseados pero que no deben afectar esa construcción los Kirchner optaron por la línea de menor esfuerzo.
Esta lógica impregna la línea política de los Kirchner que en su objetivo de implementar un modelo productivo distributivo inclusivo nunca se enfrentan a la totalidad del poder económico argentino, sus políticas son propicias para los sectores económicos que apuestan a la producción (Industria y agro) y que sólo un error en la apreciación en la heterogeneidad del agro y la pertenencia de una fracción a la oligarquía diversificada que continúa con fuertes intereses en el mundo financiero lleva a su distanciamiento.
La pérdida del sector agropecuario acelera el movimiento de alianza con el PJ y la CGT, pero el PJ menemizado (ver nota del 13 de septiembre de 2010) y la CGT burocratizada sólo responden a sus intereses, apoyan si reciben, aportan un formidable aparato electoral y de movilización que si bien son importantes para conservar un gobierno, pero no lo son para implementar el nuevo modelo.
Esta difícil situación se agrava por algunas políticas equivocadas en materia de control de inflación que llevaron a la implementación de una maraña de subsidios cruzados para evitar el aumento de precios que alimentaron las causas centrales de la inflación en Argentina: la concentración en las ramas más dinámicas de la actividad económica (pocos oferentes) y la centralización del capital (pocos dueños de las empresas), con la lógica consecuencia que cada vez se piden mayores subsidios y la inflación lo mismo aumenta quedando atrapados en lo que cambiar.
De remate se falsean groseramente las estadísticas sobre inflación y se le regala a las consultoras privadas, la mayoría financiadas por sectores económicos que velan por sus intereses, no sólo su cálculo sino lo que es más grave la generación de las expectativas. En un país como el nuestro con una larga experiencia inflacionaria y una economía altamente concentrada, las expectativas son un componente muy importante a la hora de la conformación de la inflación real ya que se produce el fenómeno de “la profecía autocumplida”
Cómo la inflación significa una gran variedad de aumentos de precios según el poder de mercado de sus formadores se producen múltiples desequilibrios que alteran el desenvolvimiento económico y en este contexto los que más sufren son los salarios reales que evolucionan por detrás de la inflación.
Por último la inflación erosiona el tipo de cambio competitivo conseguido, y con esto se pone en riesgo todo del modelo que se intenta implementar, y que se traduce en el aumento de la actividad industrial, el aumento de los puestos de trabajo, el aumento del trabajo formal, la indigencia, la disminución de la pobreza y el aumento de las exportaciones y en especial el de las de origen industrial y las llevadas a cabo por PYMES y el desendeudamiento que nos permite a los argentinos establecer la política, todo esto que se ha logrado desde el 2003.
No se puede tirar esto por la borda, la salida no es volver a nuevas versiones del neoliberalismo, se debe acelerar la construcción de los espacios progresistas de apoyo al modelo con vocación de poder, para que no sea ahogado por la lógica PJ – CGT e impulsar medidas para avanzar en la desconcentración económica como son la reforma tributaria: hacia un modelo progresivo, y la democratización del crédito para que se generen miles de proyectos productivos.
Estas líneas escritas un día antes de la muerte de Néstor Kichner, con este desgraciado suceso, la situación se agrava y me llevan a pensar en la necesidad de que se organice a la brevedad un espacio político amplio que asegure y acreciente los logros de Néstor y Cristina y afiancen el proyecto nacional.

lunes, 25 de octubre de 2010

LA DEFINICION DE UNA NUEVA INSTITUCIONALIDAD

La institucionalidad, las reglas que regulan el comportamiento de una sociedad, no es única, ni tampoco existe una relación biunívoca con los modelos de desarrollo.
La crisis del año 2001 sacudió con fuerza la realidad argentina, poniendo en tela de juicio el modelo neoliberal que ponía en el centro de la lógica económica la valorización financiera, con su fuerte componente de especulación que tiene toda la actividad financiera.
Este modelo que entra en crisis, no se ha extinguido y hoy pugna por volver a lograr su hegemonía perdida frente a un modelo productivo distributivo que no termina de asentarse tanto por la resistencia de aquel como por los errores de implementación y falencias que muestra el actual gobierno.
Las reglas que conforman la institucionalidad, son una compleja combinación de normas del derecho positivo y usos y costumbres reglados por el mundo de la cultura.
Los sostenedores del modelo que se niega a abandonar la realidad argentina apelan a la institucionalidad como forma de defensa y hasta como forma de lograr una nueva ofensiva para reinstalarse.
La institucionalidad al estar compuesta por una parte importante de los que los individuos reconocen como normalidad, aún cuando cuestiones objetivas chocan contra esta, tarda en ser modificada, y por lo tanto en momentos de cambio como los que vivimos en Argentina la apelación a la institucionalidad es realizar un llamado a la perpetuación a las reglas que favorecen el desarrollo del modelo neoliberal que tuvo su máxima expresión en la década menemista.
Desgraciadamente tampoco surge una propuesta de un conjunto de normas que propicien la consolidación del modelo productivo – distributivo.
Existe una seria dificultad para lograr el objetivo de instalar una punta de contra hegemonía desde una nueva institucionalidad, en el que el gobierno a pesar de ser el autor de parte importante de las iniciativas en este sentido también es quien pone más palos en la rueda.
El actual gobierno logró un exitoso cambio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, logrando un cuerpo de prestigio e independencia, pero se enoja cuando esta no le da la razón, con lo que pierde ese logro al hacer recaer un manto de sospecha por supuestos pactos no cumplidos que darían pie al enojo.
Tampoco se puede apelar a la construcción de una sociedad democrática y participativa y realizar una alianza con la vieja guardia del Partido Justicialista y la burocracia sindical. La búsqueda de un sistema informativo que refleje todas las voces en donde se deja a la sociedad la tarea de llegar una visión adecuada a partir del cotejo de las interpretaciones que hacen los medios y las vivencias queda deslucida por las cifras sobre la evolución de la inflación que brinda el INDEC.
No se construye una nueva institucionalidad con la discrecionalidad y la arbitrariedad, aún cuando estas buscan desmontar el viejo orden neoliberal, este debe ser sustituido por reglas a las que el gobierno se somete que favorezcan el desarrollo de un modelo productivo distributivo con inclusión social, en este sentido son claros los aportes que hacen la asignación universal por hijo, y los proyectos de Ley de Servicios Financieros, de regulación del uso del papel para diarios y la propuesta de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas.
En contra, y al mismo tiempo, las poco creíbles cifras del proyecto de presupuesto 2011.
Lo primero que hay que advertir en una empresa como esta es que se está frente a un proceso, en lo que su busca es un cambio en la mentalidad de la sociedad, tarea esta que siempre ha sido difícil, ya que se está alterando lo que se entiende como “la normalidad”
Para esto, la generación de confianza es fundamental, y para ello se debe ser muy celoso en el cumplimiento de las nuevas reglas, como así mismo el acatamiento de estos cambios. Cambios como estos requieren de una altísima coherencia cuando se impulsan en el seno de una sociedad democrática, además no hay que olvidar que “el peso de la prueba” sobre la bondad de los cambios propuestos recaen en quines los pregonan.

viernes, 8 de octubre de 2010

LAS TOMAS DE LOS COLEGIOS SECUNDARIOS

El gobierno y el arco conservador de Córdoba muestran un gran desconcierto frente a la toma de los colegios secundarios quedándose en la superficie del problema.
El deterioro edilicio de algunos colegios que participan de la protesta no es más que la objetivación del malestar estudiantil.
Mirar el conflicto desde este ángulo es quedarse en la superficie.
El deseo de rediscutir la Ley de Educación se adentra más en el problema de fondo: el hartazgo que provoca una educación obsoleta.
Este movimiento juvenil, que no cuenta con especialistas en educación ni en sociología, como todos los movimientos sociales actúa guiado por la intuición y el sentimiento de que así las cosas no van más.
Los sectores conservadores de Córdoba, encabezados por el gobierno provincial, ensayaron una serie de argumentos que en ellos demuestra desconcierto e ignorancia: ya pasó el plazo de discusión de la Ley, la ley es fruto de un amplio consenso y supera a la anterior, hay colegios que no tienen problemas edilicios, hay colegios que son privados y no tienen problemas, el gobierno está incluyendo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en la escuela, la nueva ley de educación incorpora los centros de estudiantes, para solo mencionar las más citadas.
Estos argumentos desconocen que los procesos sociales no necesariamente tienen los mismos tiempos que los procesos institucionales, una de las manifestaciones de las crisis es la incapacidad de las instituciones de encauzar el movimiento social.
La nueva ley de educación nace obsoleta porque no refleja la nueva naturaleza del conocimiento que a dejado de ser algo estático para convertirse en un proceso continuo de transformación, distribución y aplicación, el conocimiento así planteado es la principal materia prima de la economía y la sociedad. Tampoco la nueva ley tiene repuestas para el inmenso desgaste que ha sufrido el docente en tantos años, y con distintos gobiernos, en donde su salario fue la variable de ajuste frente a las sucesivas crisis, abandonado en su necesaria formación, que nace obsoleta por que los magisterios tampoco se han enterado del cambio sufrido en el conocimiento.
La nueva ley de educación propone cambios que significan un nuevo esfuerzo para un docente desalentado, desaliento que impregna las aulas y que los estudiantes perciben.
Los problemas edilicios ha sido la chispa, la pólvora es el hartazgo de los estudiantes, nada tiene que ver su condición social con esto, por el contrario los alumnos de los sectores medios pueden tener acceso a elementos que acentúan su malestar, esto no se puede obviar en Córdoba, en la que el cordobazo fue protagonizado por los obreros mejor pagos de América Latina.
De nada sirven la incorporación de las TICs e inundar las escuelas de netbooks si no se cambia el contenido sustancial, acompañado de una profunda transformación pedagógica que de cuenta de que estamos viviendo la tercera revolución económica, y que como las otras dos anteriores no fue advertida por buena parte de sus contemporáneos y provocó profundos cambios sociales.
Los centros de estudiantes, que son una excelente institución en un sistema que educa para una sociedad democrática, actúan en muchos casos como el acelerador en esta situación crítica, los jóvenes aprovechan estos espacios para expresar su disconformidad en un sistema educativo que no tiene las repuestas que buscan.
La ausencia a las repuestas que buscan provoca la movilización y toma de escuelas, el gobierno les achaca a los jóvenes incoherencia, contradicciones y desconocimiento, pero al hacer esto muestra una gran ignorancia sobre la naturaleza de los procesos históricos que se producen sin que los actores, jóvenes o adultos, puedan muchas veces si quiera formular las preguntas correctas, pero lo mismo derriban obstáculos y producen transformaciones irreversibles.
Es necesario que los responsables de la educación de la provincia de Córdoba admitan su desorientación frente al proceso de cambio más espectacular que ha vivido la humanidad, de esta situación no se sale bien con “patadones”, ni poniendo faltas, ni con estratagemas divisionistas de la vieja política. La única manera de salir es entender que estamos enfrente de un problema objetivo y enfrentarlo como sociedad democrática, esto es con participación, con debate y con consenso, no importan los días de clase que se pierden en un sistema obsoleto si lo que se busca es su superación.

lunes, 4 de octubre de 2010

LA DERECHA SE RECOMPONE

Luego del serio traspié que significó la crisis del 2001 que terminó con el modelo de valorización financiera y fuga del excedente generado en nuestra Argentina, los sectores que impulsaron la experiencia de los 90 han encontrado una brecha para volver a la ofensiva.

Esta ofensiva encuentra sus razones principalmente en los errores del gobierno, más que en los méritos de los sectores opulentos, desde la fallida 125 en adelante.

La inflación y la memoria colectiva que les dice a los argentinos que ésta es un enemigo de cuidado han generado un campo propicio, son justamente estos sectores los que tienen el poder de formar precios frente a un gobierno que no acierta a lograr contrarrestar esto, de la mano de la inflación se ha frenado el proceso de recuperación social que se venía observando desde el 2003, y con esto, paradójicamente, la preocupación por lo social es lo que ha permitido que las usinas de pensamiento de la derecha salieran a expresar su preocupación por lo social poniendo el acento en la necesidad de un fortalecimiento de las instituciones que permita previsibilidad para lograr un clima de inversiones que logre impulsar la generación de empleos con salarios competitivos (bajos), es decir el regreso al efecto derrame que en los 90 mostró con contundente claridad que este derrame se da en cuenta gotas y que no logró compensar siquiera el deterioro causado por la destrucción de millones de puestos de trabajo.

La inflación que es un fenómeno que tiene múltiples causas, en donde partiendo de la concentración económica encuentra mecanismos de estimulo y propagación en frente a los cuales el gobierno no sólo no hace nada sino que contribuye a su aceleración por medio de un gasto público ineficiente, subsidios a los sectores medios y medios altos, la expansión monetaria y el haberle regalado a las consultoras la generación de las expectativas con el descrédito del INDEC.

La desarticulación política de los sectores dominantes se está viendo compensada por múltiples iniciativas que proponen planes de desarrollo, mejoras institucionales, financiamiento a la educación, mejoramiento de la situación de la niñez pobre e indigente, el logro de sistemas sustentables a mediano plazo, el aumento mágico de las jubilaciones, etc.

Todas estas propuestas acompañadas de puestas en escena fuertemente mediáticas logran por lo títulos de las iniciativas en problemas sensibles despertar interés y ante la carencia de propuestas concretas que profundicen el modelo iniciado en el 2003 van logrando instalarse en la sociedad, en una estrategia muy parecidaza a la utilizada para imponer el neoliberalismo en la década de los 80 y que cuajó con fuerza en los 90, en aquel entonces era el mercado libre y sin regulaciones el que lo solucionaba todo, hoy es la fuerza de las instituciones.

Estas instituciones que por estar en un proceso inicial de reformas, son las que moldearon los sectores más poderosos, esta apelación a la institucionalidad sin que el progresismo atine a poner sobre la agenda política la discusión de nuevas instituciones, siendo la Ley de Servicios Financieros que propone el Partido Solidario a través de Heller una de las pocas excepciones.

La estrategia es clara, la derecha se adueña del orden institucional, de su orden institucional, y las expresiones políticas nacionales, populares y progresista quedan del lado de una caótica sociedad sin reglas de juego claras.

Esta es una bandera que no podemos regalar es necesario salir del frenético cortoplacismo y comenzar a elaborar el andamiaje de un nuevo orden institucional donde la principal preocupación sea una economía dinámica con justicia social.