POLITICA ECONOMIA E HISTORIA

El sitio de Eduardo L. González Olguin, ideas y propuestas para la acción política.

jueves, 23 de diciembre de 2010

SITUACION POLITICA DE CORDOBA

En Córdoba existe desde el advenimiento de la democracia un espacio progresista de aproximadamente el 20% a 25% del electorado que se expresado de distintas maneras y que tiene diversas pertenencias partidarias, partidariamente se encuentran repartidas en el PJ, la UCR, el PI, el PC, el PH etc. Con el transcurso del tiempo y las decepciones que sufrieron los afiliados la relación entre afiliación y voto se ha ido haciendo muy flexible dentro de este espectro progresista, en el que en muchos casos se han desafiliado o simplemente hacen caso omiso a su “vieja” afiliación.
Este sector es fundamentalmente clase media en lo económico y lo cultural y no necesita de las relaciones políticas para desenvolverse.
Es este “clima” previo lo que posibilita la existencia del juesismo. Este es un espacio para nada consolidado debido a la falta de definiciones de su conductor y a sus zigzagueos ideológicos.
Este fenómeno debe ser mirado con atención ya que constituye una fuerza electoral del más 30% que se sintió atraída con la simple consigna de “Basta de Choreo” “Se acabó el choreo” y la definición del partido “cordobés” constituido con por el PJ y la UCR en donde uno roba y el otro espera su turno, por lo que plantea explícitamente poner fin al bipartidismo, estas son todas sus definiciones el resto lo pone el votante, lo que por el carácter conservador que hoy tienen el PJ y la UCR en Córdoba induce a pensar en una alternativa progresista, que en realidad Juez nunca explicitó.
El juecismo no reparte absolutamente nada, ni promete negocios ni puestos, no utiliza los medios audiovisuales de comunicación y realiza su propaganda exclusivamente con afiches y pasacalles dando una imagen de austeridad electoral que también atrae.
Los zigzagueos ideológicos y el personalismo han llevado a un desencanto dentro de los votantes del juecismo lo que este es un espacio volátil y en disputa.
Durante el gobierno del Unión por Córdoba el PJ se ha transformado en un espacio político en retroceso sin participación en donde la lógica es la de los negocios vinculados al estado y en forma más general a la política, lo que ha acentuado el distanciamiento de sectores progresistas o excluidos, hasta provocar en algunos casos su éxodo.
En la UCR ocurre otro tanto en donde 12 años fuera del gobierno provincial han acentuado una lógica endógena en donde los dirigentes bloquean toda participación que los pueda dejar fuera de sus medios de subsistencia, la militancia que en su momento creyó en Alfonsin en algunos casos recaló en el juecismo, pero su formación política y la falta de respuestas de Juez los a llevado al desencanto, otros que no dieron este paso y hoy no se encuentran expresados en las alternativas que la UCR presenta en Córdoba.
Sorpresivamente la muerte de Néstor le agregó mayor dinamismo a la situación. Se produjo una revalorización de la gestión del gobierno nacional que se expresa en las encuestas en un apoyo a Cristina, pero también muestran un reacomodamiento de las preferencias en las que se nota que el electorado ve como distintos a De la Sota y a Cristina no emblocándolos a ambos en el peronismo, en donde la imagen positiva de Cristina es muy superior a la que tiene De la Sota, también expresan una preferencia por Juez superior a De la Sota e inferior a Cristina, en definitiva se ve una situación muy fluida y cambiante que está lejos de cristalizar.
Todo esto lleva a pensar que todo este espacio progresista del 20 a 25% está abierto a propuestas, que no tiene decidido nada en forma definitiva por lo que esta es una buena coyuntura para intentar construir una alternativa electoral que tomando como referencia general el gobierno nacional se diferencie de la gestión peronista provincial presentando una cuarta alternativa.
Esto requiere de un intenso trabajo para armar las propuestas provinciales y locales que sintonicen con la acción fundamental del gobierno nacional, la organización del espacio por medio de la alianza de partidos necesaria y que esta sume a su vez a las agrupaciones que no se encuentran contenidas en estos para lograr una estructura capaz de abarcar a toda la provincia, y definir las metodologías de elección de los candidatos que no caigan en las viejas prácticas de los personalismos y mesas chicas que están muy desprestigiadas, y que fue una de las causas del pobre desempeño del Frente Para la Victoria el año pasado.

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