POLITICA ECONOMIA E HISTORIA

El sitio de Eduardo L. González Olguin, ideas y propuestas para la acción política.

martes, 7 de septiembre de 2010

ES NECESARIO DEJAR DE PENSAR CON CONSIGNAS

Los mecanismos de verdad por afinidad, o por autoridad o afecto están muy arraigados. La política no es una excepción a esto.
Estos mecanismos en la práctica sustituyen el pensamiento y se acepta o se rechazan ideas y propuestas en base a quienes la formulan, sin detenerse a realizar un análisis de las mismas.
En momentos de estabilidad, en los que la realidad parece haber entrado en un amesetamiento esta economía en materia de pensamiento no tiene grandes costos y permite tomar decisiones rápidas y adoptar posicionamientos sin mayores debates, pero cuando se está frente a situaciones cambiantes esta economía de pensamiento puede ser muy costosa ya que puede llevar a decisiones equivocadas.
En política este mecanismo es alentado por los partidos mayoritarios que buscan instalar una fidelidad más allá de las ideas y propuestas que enarbolan, y que les permiten caer en gruesas contradicciones sin tener que explicarlas, lo mismo ocurre con los referentes o dirigentes políticos. Se entiende que los partidos y los referentes alienten esto ya que por este mecanismo logran mantener un especie de elenco estable que les otorga un piso electoral desde el cual se lanzan a la búsqueda de los sectores que no tienen opinión formada sobre los que si trabajan en una mezcla de propuesta, afinidad o capitalización de rechazos.
Los grupos formadores de opinión también utilizan estos mecanismos, con lo que consiguen rápidos pero efímeros alineamientos de la opinión pública, que sustituyen por otros en su permanente juego hegemónico.
Argentina luego de la crisis del 2001 salió de lo que se podría llamar evolución en equilibrio, en donde se podía observar un cambio en la sociedad dentro de un esquema de poder, pensamiento y políticas (en ese orden), es decir se experimentaban cambios dentro de un orden establecido que había llegado a naturalizar el pago de la deuda externa aún a costa del hambre, la exclusión y la indigencia de millones de argentinos.
La incautación de los depósitos de los ahorristas llevada adelantes por el gobierno de Fernando de la Rua, su posterior renuncia, la vertiginosa sucesión de presidentes, la decisión de no pagar la deuda externa tomada por uno de ellos, Adolfo Rodríguez Saa, la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso ponen en pocos meses punto final a ese orden y decretan el comienzo de la búsqueda de uno nuevo, que presupone otro esquema de poder, de ideas y políticas inaugurado a tientas por la dupla Duhalde – Lavagna con un esquema productivista que rompe con la lógica neoliberal de más de 25 años, pero que se asienta en los grandes grupos económicos industriales, y no se consolida, ya que el plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados si bien tiene una amplia base es tan solo un paliativo que no resuelve los problemas de fondo y por lo tanto la protesta social continúa en ascenso.
El gobierno de Néstor Kirchner, le da un nuevo giro con su fuerte ataque a los genocidas, el pago de la deuda al FMI conjuntamente con el arreglo de la deuda externa con una quita del 70% del flujo de fondos futuro, que golpea a los grupos de poder hegemónicos del modelo neoliberal, y que se profundiza con la estatización de los fondos de las AFJP, el intento fallido de socialización de la renta agraria diferencial, la Asignación Universal por Hijo que inicia un serio proceso de desmercantilización del trabajo y la ley de medios audiovisuales que implica el fin del monopolio comunicacional, muestran que estamos lejos de vivir un nuevo orden, que en realidad este se está construyendo.
En este contexto de cambio lo peor que se puede hacer es caer en la economía de pensamiento, ya expresada, que más que nunca resulta funcional a los grupos más poderosos, como quedó demostrado con la 125 que la habilidad de la Mesa de Enlace ( y la falencia del gobierno) fue lograr que los sectores populares se solidarizaran con los que viven de la renta agraria diferencial y apoyaran propuestas que significaban, de haberse logrado (suspensión de las retenciones), el aumento del precio de los alimentos.
Es necesario advertir que no solo estamos transitando por un momento de cambio que no ha logrado una nueva estabilidad sino que este transcurre en una sociedad que ha sido brutalmente fragmentada por las políticas neoliberales y su crisis.
El objetivo de establecer un nuevo orden popular requiere que cada uno de los fragmentos tome conciencia de su existencia y de sus intereses, para comenzar la búsqueda de un modelo global que los contenga. Para esto es necesario pensar ya que ni los partidos, ni los referentes políticos pueden sustituir este proceso.
Paradójicamente los grandes grupos económicos de todos los sectores toman distancia de un gobierno que tildan de poco confiable por que no defiende sus intereses y lanzan una estrategia de dividir el país en K y anti K, y el gobierno también avala esta estrategia apoyándose en un PJ también fragmentado.
Necesitamos abandonar la pereza mental y comenzar por un lado exigir propuestas (es muy poco serio proponer el 82% móvil para los jubilados y no decir como se financia) y por el otro analizarlas a la luz de nuestros intereses, para no quedar defendiendo los que no son los nuestros.
Hay que aprender a visualizar los intereses individuales, sectoriales y colectivos en juego. Estamos en un punto de inflexión, por lo tanto depende de la lucidez de los actores del campo popular el tipo de dinámica social que se establezca.
El siglo XXI para nuestra Argentina vino con una nueva realidad tenemos que comprenderla primero dejando atrás las viejas consignas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario