POLITICA ECONOMIA E HISTORIA

El sitio de Eduardo L. González Olguin, ideas y propuestas para la acción política.

martes, 10 de agosto de 2010

POLITICAS SOCIALES COMPENSATORIAS O TRANSFORMADORAS

La profunda y rápida transformación que generó el capitalismo desde sus orígenes provocó un gran cambio social, en el que los perjudicados superaban en número a los beneficiados.
Esto fue advertido en Inglaterra cuna de la revolución industrial, situación que afectaba la gobernabilidad, por lo cual en el siglo XIX el estado toma a su cargo la política social, hasta ese entonces en manos de las iglesias y sociedades de beneficencia.
Este hecho es de singular importancia ya que da cuenta de que el estado entiende que la generación de desigualdades es estructural al capitalismo, razón por la cual no puede dejarse a la improvisación o la costumbre su mitigación, debe ser objeto de la política social.
La catástrofe social ocurrida en Argentina, con distintos grados de intensidad desde Marzo de 1976 a Abril de 2002, pone en el centro de las políticas públicas las que tienen por objeto la cuestión social.
Desgraciadamente en todo este período, más allá del criterio que imperó en las políticas sociales fue compensatorio o reparador, es decir el mismo con que se implementaron en la Inglaterra de Disraeli.
La lógica de este criterio de política social es el acordar y coadyuvar al modelo económico implementado, en términos modernos es el aportar a la gobernabilidad para que los desplazados por el desarrollo económico no realicen revueltas.
Dentro de esta lógica se pusieron en práctica tres modelos: el subsidiario o focalizado, el general o socialdemócrata, y el meritocrático o clientelar.
Durante la dictadura el que primó fue el subsidiario o focalizado que parte de la la premisa de que el mercado en un óptimo asignador de mercado y que los problemas sociales son por lo tanto transitorios y parciales, ocasionados fundamentalmente por lo una mala percepción de la realidad por parte de los individuos afectados, por esta razón la política social sirve de contención mientras estos individuos adaptan sus expectativas, sin afectar la lógica del mercado ni perturbarlo.
Con la democracia se implementaron políticas socialdemócratas o generales, que abarcaban grandes porciones de la población afectadas, definida la carencia o la reparación a realizar todos los individuos que entraban en la definición de las mismas, lo interesante es que este modelo de política social asume que el mercado tiene fallas y por lo tanto la carencia social es permanente en lo conceptual en la que los individuos pueden entrar y salir, por ejemplo siempre hay pobreza, los que rotan son los pobres que pueden entrar y salir de esta.
Con el menemismo irrumpen las políticas meritocráticas o clientelares, que instrumentan políticamente las carencias sociales, son sujetos de estas políticas los que “se hacen merecedores”, v . gr.: apoyo a un intendente, estas se encuentran bajo la cobertura de políticas sociales generales, pero que en su concreción se tornan meritocráticas como el Plan Trabajar, a esto se suman políticas focalizadas que atienden cuestiones específicas o regionales como las del conurbano bonaerense. En este período de fuerte exclusión social se multiplican las políticas y las combinaciones de modalidades con un gran éxito ya que evitaron el estallido social y le dieron estabilidad al modelo neoliberal. Estas políticas asumen la carencia social como permanente y la hacen funcional al modelo.
Con el gobierno de la Alianza las contradicciones internas hacen crujir y estallar el modelo neoliberal que no cambian, pero que no avalan, la compleja política social menemista se desorganiza y la recesión le quita además financiamiento.
Lo profundo de la crisis social y el cambio del modelo económico en Abril de 2002 y la puesta en marcha el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, verdadera política social que la crisis no da margan para el clientelismo, se reformula la maraña de planes y programas con la idea de contención social, situación que se mantiene en términos generales durante todo el gobierno de Néstor Kirchner, salvo el programa Más y Mejor Trabajo que apunta a la reconstrucción del tejido productivo.
El modelo productivo distributivo iniciado en abril de 2002 se encuentra fuertemente encorsetado por el patrón de acumulación que benefició a los grandes grupos económicos que se afianzaron durante el menemsimo, con el consiguiente poder, y la política económica encuentra serias dificultades de continuar avanzando, es en este último período en el que la política social sale de su rol pasivo y comienza a reforzar el nuevo modelo, confrontando con el neoliberalismo y sobre todo con su patrón de acumulación y distribución, la estatización de las AFJP primero y la Asignación Universal por Hijo, son claras medias redistributivas, que además, en el caso de la primera, le quitan fuerza a la especulación financiera, mientras que la segunda da un importantísimo paso hacia la desmercantilización del trabajo, uno de los mercados fundamentales del capitalismo y el último en conformarse en el siglo XIX.
Las políticas sociales han dejado el papel de acompañamiento y vuelven como en el primer peronismo a ser protagonistas de la transformación de la sociedad.

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