POLITICA ECONOMIA E HISTORIA

El sitio de Eduardo L. González Olguin, ideas y propuestas para la acción política.

lunes 30 de agosto de 2010

HACIA UNA NUEVA HEGEMONIA.

La complejidad de la realidad la hace inasible para la experiencia de los individuos, conjuntamente con el desarrollo de las sociedades se fue produciendo un fenómeno de opacidad en el que los miembros de la misma tuvieron cada vez más problemas para comprenderla.
En la sociedad primitiva todo lo que sucedía estaba al alcance y la comprensión de cada uno de sus miembros, cosa que hoy no sucede.
En este contexto adquieren singular importancia para la comprender lo que acontece las teorías de las ciencias sociales, la ideología y los medios de comunicación.
Las ciencias sociales aportan una explicación sobre diversos aspectos de la realidad, que en su entrelazamiento permiten la construcción de una visión de conjunto, es bueno tener en cuenta que las mismas están impregnadas de ideología pero esto no las inhabilita para explicarla.
Por el contrario la pretensión de algunas corrientes positivista de presentarlas como a ideológica es una grave falsificación ya que siempre se las mira desde una posición o interés de la que no se puede sustraer el científico social. El caso paradigmático es la economía surgida como ciencia a fines del siglo XVIII al calor del ascenso de la burguesía europea que necesitaba de ella para la construcción de un nuevo orden, este carácter ideológico no le restó seriedad científica siendo hoy su legado reconocido aún por el marxismo.
La ideología cumple un papel fundamental a la hora de brindar una visión global que permite la contextualización de los individuos en la sociedad al mismo tiempo que le da estabilidad y gobernabilidad, no quiere decir una falsa conciencia sino un posicionamiento desde determinados intereses que provienen de la situación en la que se encuentra quien brinda esa posición e intenta hacer valer como correcta al resto. La ideología en la construcción de la hegemonía es fundamental ya que los sectores dominantes o que pretenden serlo intentan convencer al resto que pueden realizar sus proyectos y aspiraciones en la propuesta que ellos realizan, que no muestra con claridad cómo sus intereses son prioritarios tratando de mostrar que lo más importante es el bien común.
Toda ideología tiene un componente de alusión – ilusión, alude a la realidad para que la visión que por medio de ella se construya sea operativa y permita a cada uno de los individuos desenvolverse en la sociedad en una tensión permanente entre los intereses hegemónicos y los propios, y de ilusión ya que esconde los intereses del grupo que pretende ser hegemónico.
Uno de los principales recursos en la construcción de la hegemonía es la naturalización de los fenómenos sociales, por medio de lo cual se provoca la aceptación de los mismos ya que las leyes de la naturaleza son inmutables, esto se realiza por medio de la descontextualización de los procesos históricos de las teorías.
Por último la inmensidad y complejidad de la realidad es transmitida por los medios de comunicación que realizan dos funciones permanentemente, seleccionan lo que es importante de ser transmitido, frente al cúmulo infinito de acontecimientos que suceden diariamente, y realizan un decodificación de los mismos por medio de la adaptación de teoría científicas y de la ideología. En esta última tarea también se incluye la graduación de la importancia de lo informado por medio de los espacios y el seguimiento temporal de las temáticas.
La Argentina se ha desembarazado parcialmente de una forma de explicar la realidad que proveía el neoliberalismo que realizaba una excesiva simplificación de la realidad: por un lado reducía el conjunto a la lógica económica, y la economía a la racionalidad del mercado y los costos y ganancias privados, en ambas situaciones realizaba una gran parcialización y distorsión.
Con la relativización del neoliberalismo se produce un especie de corrimiento del velo que presentaba a la realidad de una manera particular dejando al descubierto la posibilidad de miradas e interpretaciones alternativas que ponen de manifiesto posiciones ideológicas, y se comienza a dar un debate que no existía desde hacía mucho tiempo en nuestro país, medidas como la “125” o la “ley de medios” dejan de ser interpretadas en un solo sentido y se cuela en la sociedad un discurso alternativo al hegemónico.
Muy entrelazado con lo anterior se encuentra la disputa, ya que de eso se trata, de quienes realizan el relato de la realidad y su análisis, que es llevado a cabo por los medios de comunicación y queda al desnudo la existencia de un relato hegemónico que existe desde el advenimiento de la democracia, que hasta este momento aparecía como una suerte de verdad, que ahora es puesta en tela de juicio por amplios sectores de la sociedad dando inicio a la posibilidad de construir una nueva hegemonía.
Luego de casi 30 años de democracia ha comenzado la principal disputa, la construcción de una nueva hegemonía, hoy la dominación no se ejerce por medio de los fusiles, sino por el dominio del pensamiento de la sociedad, que no funciona en el vacío, como ya se dijo, este se vale de las ciencias sociales, de la ideología y de los medios de comunicación, este es el trípode en fortísima disputa, con distintos grados de avance en cada uno de estos aspectos.
El que más resalta en este momento es el de los medios de comunicación ya que de estos depende en lo concreto la transmisión de las teorías e ideologías que interpretan los hechos, por esta razón es necesario el involucramiento de toda la sociedad, se está disputando la posibilidad de generar un nuevo tipo de hegemonía más participativa con un mayor grado de consenso social, y esto es posible en la medida en que cada uno de los sectores pueda reconocerse a si mismo y sus intereses y para ello es necesario un conjunto de medios de comunicación que expresen esa pluralidad.
Si el conjunto de la sociedad no se involucra en este proceso se corre el riesgo de sustituir la visión de una minoría por la de otra como ha ocurrido por lo general, nos encontramos en un punto de cambio ya que las “verdades generalmente aceptadas” han sido puestas en duda, lo que en los procesos históricos es de suma importancia ya que es trabajoso lograrlo. ¿Podremos aprovecharlo?

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