En diciembre de 2011 se van a cumplir 12 años ininterrumpidos de decadencia del municipio de Córdoba.
Una municipalidad que va a la deriva, en la que día a día se desarticula más y más.
El próximo intendente tendrá que iniciar la poca gratificante tarea de de reconstruir la administración municipal, esta es una tarea primordial, que no les gusta a los políticos convencionales dados a cortar cintas y anunciar proyectos faraónicos.
La prioridad es que la municipalidad de Córdoba recupere su capacidad de gestión, esa que cuando verdaderamente existe hace invisible al municipio por que todo anda bien.
Es de altísima prioridad que se recupere la capacidad de gestionar el día a día, lo que facilita o complica la vida de los vecinos de Córdoba: calles pavimentadas y sin baches, bien iluminadas y limpias, desagües que terminen con la odisea que viven todavía muchos sectores de la ciudad los días de lluvia, un tránsito bien organizado para que no se produzcan demoras en congestionamientos que la mayoría de las veces son evitables, un sistema de transporte publico, por que de eso se trata es un sistema que a la vez es un servicio público, dispensarios y hospitales con capacidad para atender las 24 horas del día con la misma eficiencia, ya que la enfermedad y la emergencia no tienen horarios, escuelas que preparen a los niños para gestionar el conocimiento ya que si esto no es así están condenados a ser ciudadanos de segunda, jardines maternales para que los padres que carecen de esta cobertura para que puedan ir a trabajar tranquilos, albergues para los sin techo para mitigarles el sufrimiento a los que menos tienen, hogares de ancianos para todos aquellos a los que la vejez los ha sorprendido sin recursos como para poder ser atendidos adecuadamente, un ordenamiento físico de las distintas actividades que se desarrollan en la ciudad (industria, comercio, esparcimiento, residencia, etc.) para que unas no molestan a las otras y para que todas puedan ser llevadas a cabo armoniosamente, los controles de higiene y bromatología extendidos a toda el área de la municipalidad para evitar intoxicaciones y enfermedades, cloacas y tratamiento de sus líquidos para todos los vecinos, cuestión fundamental en la prevención de enfermedades, supervisión de las condiciones de higiene y seguridad de todos los espacios en los que concurre el público desde pequeños comercios a los grandes espacios comerciales, industriales y de esparcimiento, y escuelas, dispensarios, hospitales, hogares de ancianos, jardines maternales y albergues confortables.
A esta altura, con un repaso de funciones que no pretende ser exhaustivo, es sólo ejemplificativo, salta a la vista la gran cantidad tareas que debería realizar el municipio y que afectan decididamente la calidad de vida de los habitantes de Córdoba, que ya llevamos tanto tiempo con estas carencias que tendemos a naturalizar nuestros diarios padecimientos, pero que de ninguna manera deberían llevar a los vecinos a resignarse de la ineptitud de sus intendentes.
Ni hablar por ahora de las funciones que asumen actualmente los municipios modernos como definición de su perfil productivo e inserción en el mundo globalizado, planificación global a largo plazo y microplanificación, combate al desempleo, provisión de viviendas, financiamiento para proyectos productivos acorde a la planificación, promoción de la economía social, y la obra pública que permita las prestaciones básicas más las que hacen a su plan.
En este año del bicentenario ya hay varios anotados como candidatos a intendente de la Ciudad de Córdoba y nadie habla de sus proyectos, es una situación preocupante:¿continuaremos los cordobeses padeciendo la improvisación y el ilusionismo de las mega obras por cuatro años más?
viernes, 2 de julio de 2010
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