El proyecto de ley de matrimonio para la comunidad homosexual me alarma por lo anacrónica, se suma acríticamente al tradicional matrimonio sin la más mínima contextualización histórica, se puede decir que el proyecto es mecanicista.
La actividad del ser humano produce la historia, es el único ser que puede hacerlo ya que con aquella transforma su entorno, la sociedad y a si mismo.
Sin dar cuenta de este fenómeno toma una vieja institución como es el matrimonio que data de la edad antigua, y que como tal tiene mucho de sacramental, como era costumbre en aquella época de dotar a los mecanismos de regulación social de un carácter religioso.
Por medio de la institucionalización del matrimonio lo que se buscaba, y aún se realiza, es la protección de la reproducción de la especie y de la sociedad, al mismo tiempo que imponen ciertas normas para preservar el orden como es el castigo al adulterio, ya que este ha sido y es un factor de discordia.
Con la institucionalización del matrimonio el estado busca la protección de la familia, célula de reproducción de la sociedad, ya que en la misma tempranamente a los niños se les imparten valores y una visión de la sociedad, que al ser aprehendidos en una etapa de muy baja capacidad crítica genera una fuerte impronta en los individuos. Es en la familia donde se imparte la primera socialización.
Lo antiguo de esta institución lleva a que esté mezclada, confundida, la reproducción biológica y la social, por está razón se en encuentra naturalizada la unión heterosexual.
El matrimonio en su primigenia construcción institucional supone la voluntad de los contrayentes de asegurar su descendencia, al mismo tiempo que es una unión que se realiza con la intención de que sea de por vida, esto último no quiere decir que excluya la posibilidad de divorcio sino que en el momento de llevarlo a cabo hay voluntad de que sea de por vida, es un proyecto de mediano plazo, no es una unión circunstancial.
En la actualidad han cambiado muchas cosas, de las que el proyecto de ley en su simplismo no da cuenta, que lleva a que la institución matrimonial no tenga el peso que antiguamente ostentó.
La reproducción biológica y la social se han escindido parcialmente: las familias llamadas ensambladas constituidas por parejas heterosexuales con hijos de matrimonios anteriores y de la unión presente, las familias nomo parentales con hijos de una o varias uniones heterosexuales anteriores, con las familias de parejas homosexuales con hijos de matrimonios heterosexuales anteriores. En los últimos 20 años es cada vez mayor la unión heterosexual sin matrimonio, con hijos y con la idea de permanencia.
Por su puesto que continúan existiendo una amplia mayoría los matrimonios heterosexuales estables con hijos producto de esa unión.
Los matrimonios heterosexuales con hijos adoptivos, los que adoptaron hijos y luego se separaron, constituyen familias. También han crecido los matrimonios que no quieren tener hijos.
En el estado de la discusión parlamentaria aparecen como por caminos separados, en algunas propuestas, las posibilidades de fecundación in Vitro y de adopción para el futuro matrimonio homosexual.
Existen una serie de aspectos económicos y patrimoniales que se relacionan con el matrimonio, que también son cuestionados por los hechos. El modelo del hombre proveedor está en extinción, a la par del avance económico y social de la mujer, y muchos matrimonios evitan o minimizan los bienes gananciales.
Siendo esta la situación en materia de matrimonio y familia, que en los hechos encontramos en la sociedad, surgen muchas preguntas: ¿El matrimonio implica la idea de familia?¿Tiene sentido que el estado proteja por medio de una institución la unión de dos personas? ¿La unión matrimonial homosexual implica necesariamente la idea de los hijos? Las parejas heterosexuales que contraen matrimonio pero no tienen la intención de tener hijos: ¿se burlan del matrimonio?, En los matrimonios en el que ambos tienen una historia laboral activa: ¿no se torna obsoleta la figura de la pensión? ¿No tiene más sentido hacer hincapié en la familia?, etc.; etc.
Cuando a propuesta de Lenin la revolución bolchevique abolió el matrimonio se hizo una contextualización histórica más adecuada que la que vemos hoy en nuestro país.
Enfrentamos la paradoja que las parejas heterosexuales que pueden contraer matrimonio cada vez demuestran menos interés en hacerlo y las homosexuales lo reclaman.
Pienso que el eje elegido no es el correcto a la luz del desarrollo de nuestra sociedad y que falta todavía discutir los aspectos que le dieron sentido al matrimonio cuando surgió en la antigüedad: la preproducción biológica y social, en un determinado orden.
El fuerte cruce que se está produciendo entre el gobierno y la iglesia católica no pone sobre la mesa el modelo de sociedad que se busca en el presente contexto y la importancia de uno u otro tipo de matrimonio en este modelo.
Es necesario analizar esto y pensar en instituciones que realicen una adecuada contextualización histórica con proyección al futuro, los aspectos que toca este tema moldean la sociedad, implícitamente hay una idea de lo que ésta debería ser, tal como ocurrió durante tantos años con el actual matrimonio.
martes, 13 de julio de 2010
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