Los acontecimientos que precedieron al armado de las listas provinciales en Córdoba han dejado conformado cuatro espacios políticos de peso: el que apoya el proyecto que lleva adelante el gobierno nacional con una representación de más del 30% del electorado, los que levantan las candidaturas a gobernador de Juez y De la Sota con una representación que oscila entre el 20% y el 30% y el que sostiene a Aguad que araña el 20%, los restantes espacios son testimoniales.
Las desventuras de la expresión política que acompaña a Cristina Fernández de Kirchner, que son de larda data en Córdoba, vuelven a aquedar expuestas al no poder conformar una lista única que represente este espacio.
Las idas y vueltas que terminaron con esta situación son producto tres factores: de un PJ conservador que nunca se identificó con esas políticas, que ante la magnitud que fue adquiriendo ese espacio en Córdoba luego del fallecimiento de Néstor Kirchener fue cambiando de posición desde una confrontación en las elecciones del 2009 a un coqueteo oportunista y torpe, en su intención de acaparar ese espacio a cambio de nada; de una gran dispersión del kirchnerismo compuesto por peronistas y no peronistas que nunca logró una articulación, a su vez los primeros divididos ente los que todavía militan en el PJ y los que no, con la dificultad que los dirigentes más notorios son renuentes a abandonar el PJ, y por último, una línea de funcionarios nacionales que no acierta en el diagnóstico de la situación: una lista de unidad kirchnerista hubiera garantizado un triunfo electoral, ya que se quedaron con la fotografía del 2009.
A 50 días de la elección las oportunidades de las expresiones que apoyan la reelección de Cristina Fernández de Kirchner son muy importantes, por un lado se puede acelerar la tarea pendiente de articular este espacio, por el otro, y en la medida que esto se logre, acrecentar el caudal electoral. A pesar que la prensa monopólica intente ignorarlo la realidad es la única verdad, no su relato, por lo tanto en Córdoba el final está abierto.
jueves, 23 de junio de 2011
jueves, 23 de diciembre de 2010
SITUACION POLITICA DE CORDOBA
En Córdoba existe desde el advenimiento de la democracia un espacio progresista de aproximadamente el 20% a 25% del electorado que se expresado de distintas maneras y que tiene diversas pertenencias partidarias, partidariamente se encuentran repartidas en el PJ, la UCR, el PI, el PC, el PH etc. Con el transcurso del tiempo y las decepciones que sufrieron los afiliados la relación entre afiliación y voto se ha ido haciendo muy flexible dentro de este espectro progresista, en el que en muchos casos se han desafiliado o simplemente hacen caso omiso a su “vieja” afiliación.
Este sector es fundamentalmente clase media en lo económico y lo cultural y no necesita de las relaciones políticas para desenvolverse.
Es este “clima” previo lo que posibilita la existencia del juesismo. Este es un espacio para nada consolidado debido a la falta de definiciones de su conductor y a sus zigzagueos ideológicos.
Este fenómeno debe ser mirado con atención ya que constituye una fuerza electoral del más 30% que se sintió atraída con la simple consigna de “Basta de Choreo” “Se acabó el choreo” y la definición del partido “cordobés” constituido con por el PJ y la UCR en donde uno roba y el otro espera su turno, por lo que plantea explícitamente poner fin al bipartidismo, estas son todas sus definiciones el resto lo pone el votante, lo que por el carácter conservador que hoy tienen el PJ y la UCR en Córdoba induce a pensar en una alternativa progresista, que en realidad Juez nunca explicitó.
El juecismo no reparte absolutamente nada, ni promete negocios ni puestos, no utiliza los medios audiovisuales de comunicación y realiza su propaganda exclusivamente con afiches y pasacalles dando una imagen de austeridad electoral que también atrae.
Los zigzagueos ideológicos y el personalismo han llevado a un desencanto dentro de los votantes del juecismo lo que este es un espacio volátil y en disputa.
Durante el gobierno del Unión por Córdoba el PJ se ha transformado en un espacio político en retroceso sin participación en donde la lógica es la de los negocios vinculados al estado y en forma más general a la política, lo que ha acentuado el distanciamiento de sectores progresistas o excluidos, hasta provocar en algunos casos su éxodo.
En la UCR ocurre otro tanto en donde 12 años fuera del gobierno provincial han acentuado una lógica endógena en donde los dirigentes bloquean toda participación que los pueda dejar fuera de sus medios de subsistencia, la militancia que en su momento creyó en Alfonsin en algunos casos recaló en el juecismo, pero su formación política y la falta de respuestas de Juez los a llevado al desencanto, otros que no dieron este paso y hoy no se encuentran expresados en las alternativas que la UCR presenta en Córdoba.
Sorpresivamente la muerte de Néstor le agregó mayor dinamismo a la situación. Se produjo una revalorización de la gestión del gobierno nacional que se expresa en las encuestas en un apoyo a Cristina, pero también muestran un reacomodamiento de las preferencias en las que se nota que el electorado ve como distintos a De la Sota y a Cristina no emblocándolos a ambos en el peronismo, en donde la imagen positiva de Cristina es muy superior a la que tiene De la Sota, también expresan una preferencia por Juez superior a De la Sota e inferior a Cristina, en definitiva se ve una situación muy fluida y cambiante que está lejos de cristalizar.
Todo esto lleva a pensar que todo este espacio progresista del 20 a 25% está abierto a propuestas, que no tiene decidido nada en forma definitiva por lo que esta es una buena coyuntura para intentar construir una alternativa electoral que tomando como referencia general el gobierno nacional se diferencie de la gestión peronista provincial presentando una cuarta alternativa.
Esto requiere de un intenso trabajo para armar las propuestas provinciales y locales que sintonicen con la acción fundamental del gobierno nacional, la organización del espacio por medio de la alianza de partidos necesaria y que esta sume a su vez a las agrupaciones que no se encuentran contenidas en estos para lograr una estructura capaz de abarcar a toda la provincia, y definir las metodologías de elección de los candidatos que no caigan en las viejas prácticas de los personalismos y mesas chicas que están muy desprestigiadas, y que fue una de las causas del pobre desempeño del Frente Para la Victoria el año pasado.
Este sector es fundamentalmente clase media en lo económico y lo cultural y no necesita de las relaciones políticas para desenvolverse.
Es este “clima” previo lo que posibilita la existencia del juesismo. Este es un espacio para nada consolidado debido a la falta de definiciones de su conductor y a sus zigzagueos ideológicos.
Este fenómeno debe ser mirado con atención ya que constituye una fuerza electoral del más 30% que se sintió atraída con la simple consigna de “Basta de Choreo” “Se acabó el choreo” y la definición del partido “cordobés” constituido con por el PJ y la UCR en donde uno roba y el otro espera su turno, por lo que plantea explícitamente poner fin al bipartidismo, estas son todas sus definiciones el resto lo pone el votante, lo que por el carácter conservador que hoy tienen el PJ y la UCR en Córdoba induce a pensar en una alternativa progresista, que en realidad Juez nunca explicitó.
El juecismo no reparte absolutamente nada, ni promete negocios ni puestos, no utiliza los medios audiovisuales de comunicación y realiza su propaganda exclusivamente con afiches y pasacalles dando una imagen de austeridad electoral que también atrae.
Los zigzagueos ideológicos y el personalismo han llevado a un desencanto dentro de los votantes del juecismo lo que este es un espacio volátil y en disputa.
Durante el gobierno del Unión por Córdoba el PJ se ha transformado en un espacio político en retroceso sin participación en donde la lógica es la de los negocios vinculados al estado y en forma más general a la política, lo que ha acentuado el distanciamiento de sectores progresistas o excluidos, hasta provocar en algunos casos su éxodo.
En la UCR ocurre otro tanto en donde 12 años fuera del gobierno provincial han acentuado una lógica endógena en donde los dirigentes bloquean toda participación que los pueda dejar fuera de sus medios de subsistencia, la militancia que en su momento creyó en Alfonsin en algunos casos recaló en el juecismo, pero su formación política y la falta de respuestas de Juez los a llevado al desencanto, otros que no dieron este paso y hoy no se encuentran expresados en las alternativas que la UCR presenta en Córdoba.
Sorpresivamente la muerte de Néstor le agregó mayor dinamismo a la situación. Se produjo una revalorización de la gestión del gobierno nacional que se expresa en las encuestas en un apoyo a Cristina, pero también muestran un reacomodamiento de las preferencias en las que se nota que el electorado ve como distintos a De la Sota y a Cristina no emblocándolos a ambos en el peronismo, en donde la imagen positiva de Cristina es muy superior a la que tiene De la Sota, también expresan una preferencia por Juez superior a De la Sota e inferior a Cristina, en definitiva se ve una situación muy fluida y cambiante que está lejos de cristalizar.
Todo esto lleva a pensar que todo este espacio progresista del 20 a 25% está abierto a propuestas, que no tiene decidido nada en forma definitiva por lo que esta es una buena coyuntura para intentar construir una alternativa electoral que tomando como referencia general el gobierno nacional se diferencie de la gestión peronista provincial presentando una cuarta alternativa.
Esto requiere de un intenso trabajo para armar las propuestas provinciales y locales que sintonicen con la acción fundamental del gobierno nacional, la organización del espacio por medio de la alianza de partidos necesaria y que esta sume a su vez a las agrupaciones que no se encuentran contenidas en estos para lograr una estructura capaz de abarcar a toda la provincia, y definir las metodologías de elección de los candidatos que no caigan en las viejas prácticas de los personalismos y mesas chicas que están muy desprestigiadas, y que fue una de las causas del pobre desempeño del Frente Para la Victoria el año pasado.
viernes, 5 de noviembre de 2010
UNA IMPORTANTE ENSEÑANZA POLÍTICA NOS DEJA EL PRESUPUESTO DE EDUCACIÓN
El gobierno de la provincia de Córdoba anunció el presupuesto de educación para el año 2011 que muestra un importante incremento ya que de los casi 4.200 millones de pesos de los recursos destinados a la finalidad educación en el presupuesto de este año se pasa a 7.300 millones.
Es necesario contextualizar esta cifra, si el monto aprobado para este año se lo actualiza por la inflación experimentada desde entonces, habría que agregarle un 18% lo que arroja una cifra de casi 5.000 millones de pesos lo que significa un incremento real del 46%, nunca en todos los años de democracia ha existido un aumento de semejante magnitud.
La otra contextualización que es necesario realizar es que porcentaje del total del presupuesto representa el gasto que se propone destinar a Educación, esto habla de la importancia relativa que tiene esta finalidad en el contexto de las obligaciones que asume el Estado provincial, es un claro indicador de la prioridad política que se le da a una finalidad. Para el año 2011 el gasto en educación representa el 41,2% del gasto total presupuestado por la provincia, para este año este porcentaje es del 30%, en todos los años de democracia nunca la educación alcanzó semejante nivel, el más alto hasta ahora fue el año 2002 con un 31%, y el promedio es del 28%.
Con estos datos se busca mostrar el gran cambio logrado.
Dos hechos políticos sobresalen en este momento a la hora de explicar semejante inyección a la educación: la reforma de la ley general de educación y la movilización estudiantil
El gobierno justicialista de Córdoba ha venido adoptando una serie de cambios institucionales fundamentalmente al calor de las políticas nacionales que impulsan la incorporación al sistema educativo de una mayor franja etárea y social, pero que no fue acompañada por un aumento del gasto proporcional al aumento de la matrícula, ya que la característica de esta administración fue que la educación era considerada un gasto, y por lo tanto, con un criterio economicista, había que reducir.
Si la expansión del sistema y los cambios institucionales no provocaron, hasta ahora, en esta administración un significativo aumento en los recursos destinados a la educación, el dato nuevo relevante es la movilización estudiantil.
Este es un dato político de suma importancia ya que la protesta estudiantil ha llevado a que el gobierno flexibilizara lo que ha sido su criterio fundamental en materia fiscal, exacerbado por De la Sota: cuidarle el bolsillo a los que más ganan y más tienen y se ven obligados a no trasladar integramente el aumento de los ingresos de coparticipación y de origen nacional como disminución de los impuestos y tributos provinciales, por esta razón el presupuesto 2011 se aparta del criterio oficial nacional en materia inflacionaria y termina con un presupuesto un 10% más alto en términos reales que el sancionado para este año, y redistribuye a favor de educación.
Esto muestra que cuando se busca instalar el individualismo, el no te metas, el descompromiso, la desacreditación de la movilización popular y los mecanismos de democracia directa, lo que se pretende es la ausencia del pueblo en la toma de decisiones, para que estas sean exclusividad de los grandes grupos económicos.
La movilización de los estudiantes secundarios es una clara muestra de que el pueblo continúa siendo el titular del poder, que es el único contrapeso real que tiene el poder de las minorías opulentas.
La movilización significa compromiso, organización colectiva, participación y debate, como quedó demostrado.
Los jóvenes secundarios le han dado a la ciudadanía de córdoba una importante lección, queda ahora recogerla y contribuir para que este movimiento no se divida (no es el adversario el compañero que piensa distinto), no se sectorice (la educación es un aspecto importante en la sociedad pero no el único) ni caiga en las propuestas de todo o nada que siempre han llevado a callejones sin salida y al desaliento (la fuerza necesaria para conseguirlo todo es muy grande y la historia no tiene ejemplos de esto).
Se ha iniciado un proceso que hay que continuar, es necesario no perder de vista la ejecución del presupuesto: las aulas que se deben construir para posibilitar la jornada extendida en primaria deben estar listas en marzo, lo mismo pasa con la reparación de las escuelas, y así con todas las promesas que se expresan en el presupuesto 2011, sino este será sólo un conjunto de buenas intenciones y números para acallar la protesta y sobre todo para quebrar la movilización.
La movilización de los estudiantes secundarios hace honor a la genuina tradición progresista de la Córdoba de la Reforma y del Cordobazo, sería bueno que se extienda hasta lograr una democracia que exprese el poder popular.
Es necesario contextualizar esta cifra, si el monto aprobado para este año se lo actualiza por la inflación experimentada desde entonces, habría que agregarle un 18% lo que arroja una cifra de casi 5.000 millones de pesos lo que significa un incremento real del 46%, nunca en todos los años de democracia ha existido un aumento de semejante magnitud.
La otra contextualización que es necesario realizar es que porcentaje del total del presupuesto representa el gasto que se propone destinar a Educación, esto habla de la importancia relativa que tiene esta finalidad en el contexto de las obligaciones que asume el Estado provincial, es un claro indicador de la prioridad política que se le da a una finalidad. Para el año 2011 el gasto en educación representa el 41,2% del gasto total presupuestado por la provincia, para este año este porcentaje es del 30%, en todos los años de democracia nunca la educación alcanzó semejante nivel, el más alto hasta ahora fue el año 2002 con un 31%, y el promedio es del 28%.
Con estos datos se busca mostrar el gran cambio logrado.
Dos hechos políticos sobresalen en este momento a la hora de explicar semejante inyección a la educación: la reforma de la ley general de educación y la movilización estudiantil
El gobierno justicialista de Córdoba ha venido adoptando una serie de cambios institucionales fundamentalmente al calor de las políticas nacionales que impulsan la incorporación al sistema educativo de una mayor franja etárea y social, pero que no fue acompañada por un aumento del gasto proporcional al aumento de la matrícula, ya que la característica de esta administración fue que la educación era considerada un gasto, y por lo tanto, con un criterio economicista, había que reducir.
Si la expansión del sistema y los cambios institucionales no provocaron, hasta ahora, en esta administración un significativo aumento en los recursos destinados a la educación, el dato nuevo relevante es la movilización estudiantil.
Este es un dato político de suma importancia ya que la protesta estudiantil ha llevado a que el gobierno flexibilizara lo que ha sido su criterio fundamental en materia fiscal, exacerbado por De la Sota: cuidarle el bolsillo a los que más ganan y más tienen y se ven obligados a no trasladar integramente el aumento de los ingresos de coparticipación y de origen nacional como disminución de los impuestos y tributos provinciales, por esta razón el presupuesto 2011 se aparta del criterio oficial nacional en materia inflacionaria y termina con un presupuesto un 10% más alto en términos reales que el sancionado para este año, y redistribuye a favor de educación.
Esto muestra que cuando se busca instalar el individualismo, el no te metas, el descompromiso, la desacreditación de la movilización popular y los mecanismos de democracia directa, lo que se pretende es la ausencia del pueblo en la toma de decisiones, para que estas sean exclusividad de los grandes grupos económicos.
La movilización de los estudiantes secundarios es una clara muestra de que el pueblo continúa siendo el titular del poder, que es el único contrapeso real que tiene el poder de las minorías opulentas.
La movilización significa compromiso, organización colectiva, participación y debate, como quedó demostrado.
Los jóvenes secundarios le han dado a la ciudadanía de córdoba una importante lección, queda ahora recogerla y contribuir para que este movimiento no se divida (no es el adversario el compañero que piensa distinto), no se sectorice (la educación es un aspecto importante en la sociedad pero no el único) ni caiga en las propuestas de todo o nada que siempre han llevado a callejones sin salida y al desaliento (la fuerza necesaria para conseguirlo todo es muy grande y la historia no tiene ejemplos de esto).
Se ha iniciado un proceso que hay que continuar, es necesario no perder de vista la ejecución del presupuesto: las aulas que se deben construir para posibilitar la jornada extendida en primaria deben estar listas en marzo, lo mismo pasa con la reparación de las escuelas, y así con todas las promesas que se expresan en el presupuesto 2011, sino este será sólo un conjunto de buenas intenciones y números para acallar la protesta y sobre todo para quebrar la movilización.
La movilización de los estudiantes secundarios hace honor a la genuina tradición progresista de la Córdoba de la Reforma y del Cordobazo, sería bueno que se extienda hasta lograr una democracia que exprese el poder popular.
jueves, 28 de octubre de 2010
¿EL PROYECTO NACIONAL EN UNA ENCERRONA?
El pragmatismo de los Kirchner ha llevado al gobierno nacional, en los últimos años, a desarrollar una serie de acciones y de alianzas que lo están llevando a una encerrona.
El objetivo de implementar un modelo productivo distributivo que sustituya el modelo de valorización financiera excluyente de los 90 con el apoyo del peronismo y de un conjunto de fuerzas progresistas, que se llamó transversalidad, que comenzó en el 2003 y quedó abandonado luego que estas fuerzas demostraran un pobre papel en las elecciones del 2005.
A partir de ese momento comenzó un paulatino cambio hacia una recomposición con el Partido Justicialista (PJ), especialmente con los barones del conurbano bonaerense y los gobernadores, al mismo tiempo que se enfriaban las relaciones con la Central de trabajadores Argentinos (CTA), a la que les había prometido su reconocimiento y, con más dudas que con el PJ, recomponía con la CGT, en ambos casos el distanciamiento se debía al intento de construcción del movimiento transversal que implicaba un contrapeso en el poder de estos.
Si bien la tarea de sustituir el modelo neoliberal llevada adelante a partir de la percepción del agotamiento de su ciclo más dinámico significa un gran esfuerzo por enfrentar la resistencia de una porción importante del poder económico más concentrado de Argentina aconsejaba no distraer fuerzas, también la magnitud de la tarea también aconsejaba no supeditar esta tarea en actores sociales que no estuvieran totalmente de acuerdo con este objetivo.
Desde una pura racionalidad peronista, para la cual la política es la construcción de poder para luego aplicarlo a objetivos deseados pero que no deben afectar esa construcción los Kirchner optaron por la línea de menor esfuerzo.
Esta lógica impregna la línea política de los Kirchner que en su objetivo de implementar un modelo productivo distributivo inclusivo nunca se enfrentan a la totalidad del poder económico argentino, sus políticas son propicias para los sectores económicos que apuestan a la producción (Industria y agro) y que sólo un error en la apreciación en la heterogeneidad del agro y la pertenencia de una fracción a la oligarquía diversificada que continúa con fuertes intereses en el mundo financiero lleva a su distanciamiento.
La pérdida del sector agropecuario acelera el movimiento de alianza con el PJ y la CGT, pero el PJ menemizado (ver nota del 13 de septiembre de 2010) y la CGT burocratizada sólo responden a sus intereses, apoyan si reciben, aportan un formidable aparato electoral y de movilización que si bien son importantes para conservar un gobierno, pero no lo son para implementar el nuevo modelo.
Esta difícil situación se agrava por algunas políticas equivocadas en materia de control de inflación que llevaron a la implementación de una maraña de subsidios cruzados para evitar el aumento de precios que alimentaron las causas centrales de la inflación en Argentina: la concentración en las ramas más dinámicas de la actividad económica (pocos oferentes) y la centralización del capital (pocos dueños de las empresas), con la lógica consecuencia que cada vez se piden mayores subsidios y la inflación lo mismo aumenta quedando atrapados en lo que cambiar.
De remate se falsean groseramente las estadísticas sobre inflación y se le regala a las consultoras privadas, la mayoría financiadas por sectores económicos que velan por sus intereses, no sólo su cálculo sino lo que es más grave la generación de las expectativas. En un país como el nuestro con una larga experiencia inflacionaria y una economía altamente concentrada, las expectativas son un componente muy importante a la hora de la conformación de la inflación real ya que se produce el fenómeno de “la profecía autocumplida”
Cómo la inflación significa una gran variedad de aumentos de precios según el poder de mercado de sus formadores se producen múltiples desequilibrios que alteran el desenvolvimiento económico y en este contexto los que más sufren son los salarios reales que evolucionan por detrás de la inflación.
Por último la inflación erosiona el tipo de cambio competitivo conseguido, y con esto se pone en riesgo todo del modelo que se intenta implementar, y que se traduce en el aumento de la actividad industrial, el aumento de los puestos de trabajo, el aumento del trabajo formal, la indigencia, la disminución de la pobreza y el aumento de las exportaciones y en especial el de las de origen industrial y las llevadas a cabo por PYMES y el desendeudamiento que nos permite a los argentinos establecer la política, todo esto que se ha logrado desde el 2003.
No se puede tirar esto por la borda, la salida no es volver a nuevas versiones del neoliberalismo, se debe acelerar la construcción de los espacios progresistas de apoyo al modelo con vocación de poder, para que no sea ahogado por la lógica PJ – CGT e impulsar medidas para avanzar en la desconcentración económica como son la reforma tributaria: hacia un modelo progresivo, y la democratización del crédito para que se generen miles de proyectos productivos.
Estas líneas escritas un día antes de la muerte de Néstor Kichner, con este desgraciado suceso, la situación se agrava y me llevan a pensar en la necesidad de que se organice a la brevedad un espacio político amplio que asegure y acreciente los logros de Néstor y Cristina y afiancen el proyecto nacional.
El objetivo de implementar un modelo productivo distributivo que sustituya el modelo de valorización financiera excluyente de los 90 con el apoyo del peronismo y de un conjunto de fuerzas progresistas, que se llamó transversalidad, que comenzó en el 2003 y quedó abandonado luego que estas fuerzas demostraran un pobre papel en las elecciones del 2005.
A partir de ese momento comenzó un paulatino cambio hacia una recomposición con el Partido Justicialista (PJ), especialmente con los barones del conurbano bonaerense y los gobernadores, al mismo tiempo que se enfriaban las relaciones con la Central de trabajadores Argentinos (CTA), a la que les había prometido su reconocimiento y, con más dudas que con el PJ, recomponía con la CGT, en ambos casos el distanciamiento se debía al intento de construcción del movimiento transversal que implicaba un contrapeso en el poder de estos.
Si bien la tarea de sustituir el modelo neoliberal llevada adelante a partir de la percepción del agotamiento de su ciclo más dinámico significa un gran esfuerzo por enfrentar la resistencia de una porción importante del poder económico más concentrado de Argentina aconsejaba no distraer fuerzas, también la magnitud de la tarea también aconsejaba no supeditar esta tarea en actores sociales que no estuvieran totalmente de acuerdo con este objetivo.
Desde una pura racionalidad peronista, para la cual la política es la construcción de poder para luego aplicarlo a objetivos deseados pero que no deben afectar esa construcción los Kirchner optaron por la línea de menor esfuerzo.
Esta lógica impregna la línea política de los Kirchner que en su objetivo de implementar un modelo productivo distributivo inclusivo nunca se enfrentan a la totalidad del poder económico argentino, sus políticas son propicias para los sectores económicos que apuestan a la producción (Industria y agro) y que sólo un error en la apreciación en la heterogeneidad del agro y la pertenencia de una fracción a la oligarquía diversificada que continúa con fuertes intereses en el mundo financiero lleva a su distanciamiento.
La pérdida del sector agropecuario acelera el movimiento de alianza con el PJ y la CGT, pero el PJ menemizado (ver nota del 13 de septiembre de 2010) y la CGT burocratizada sólo responden a sus intereses, apoyan si reciben, aportan un formidable aparato electoral y de movilización que si bien son importantes para conservar un gobierno, pero no lo son para implementar el nuevo modelo.
Esta difícil situación se agrava por algunas políticas equivocadas en materia de control de inflación que llevaron a la implementación de una maraña de subsidios cruzados para evitar el aumento de precios que alimentaron las causas centrales de la inflación en Argentina: la concentración en las ramas más dinámicas de la actividad económica (pocos oferentes) y la centralización del capital (pocos dueños de las empresas), con la lógica consecuencia que cada vez se piden mayores subsidios y la inflación lo mismo aumenta quedando atrapados en lo que cambiar.
De remate se falsean groseramente las estadísticas sobre inflación y se le regala a las consultoras privadas, la mayoría financiadas por sectores económicos que velan por sus intereses, no sólo su cálculo sino lo que es más grave la generación de las expectativas. En un país como el nuestro con una larga experiencia inflacionaria y una economía altamente concentrada, las expectativas son un componente muy importante a la hora de la conformación de la inflación real ya que se produce el fenómeno de “la profecía autocumplida”
Cómo la inflación significa una gran variedad de aumentos de precios según el poder de mercado de sus formadores se producen múltiples desequilibrios que alteran el desenvolvimiento económico y en este contexto los que más sufren son los salarios reales que evolucionan por detrás de la inflación.
Por último la inflación erosiona el tipo de cambio competitivo conseguido, y con esto se pone en riesgo todo del modelo que se intenta implementar, y que se traduce en el aumento de la actividad industrial, el aumento de los puestos de trabajo, el aumento del trabajo formal, la indigencia, la disminución de la pobreza y el aumento de las exportaciones y en especial el de las de origen industrial y las llevadas a cabo por PYMES y el desendeudamiento que nos permite a los argentinos establecer la política, todo esto que se ha logrado desde el 2003.
No se puede tirar esto por la borda, la salida no es volver a nuevas versiones del neoliberalismo, se debe acelerar la construcción de los espacios progresistas de apoyo al modelo con vocación de poder, para que no sea ahogado por la lógica PJ – CGT e impulsar medidas para avanzar en la desconcentración económica como son la reforma tributaria: hacia un modelo progresivo, y la democratización del crédito para que se generen miles de proyectos productivos.
Estas líneas escritas un día antes de la muerte de Néstor Kichner, con este desgraciado suceso, la situación se agrava y me llevan a pensar en la necesidad de que se organice a la brevedad un espacio político amplio que asegure y acreciente los logros de Néstor y Cristina y afiancen el proyecto nacional.
lunes, 25 de octubre de 2010
LA DEFINICION DE UNA NUEVA INSTITUCIONALIDAD
La institucionalidad, las reglas que regulan el comportamiento de una sociedad, no es única, ni tampoco existe una relación biunívoca con los modelos de desarrollo.
La crisis del año 2001 sacudió con fuerza la realidad argentina, poniendo en tela de juicio el modelo neoliberal que ponía en el centro de la lógica económica la valorización financiera, con su fuerte componente de especulación que tiene toda la actividad financiera.
Este modelo que entra en crisis, no se ha extinguido y hoy pugna por volver a lograr su hegemonía perdida frente a un modelo productivo distributivo que no termina de asentarse tanto por la resistencia de aquel como por los errores de implementación y falencias que muestra el actual gobierno.
Las reglas que conforman la institucionalidad, son una compleja combinación de normas del derecho positivo y usos y costumbres reglados por el mundo de la cultura.
Los sostenedores del modelo que se niega a abandonar la realidad argentina apelan a la institucionalidad como forma de defensa y hasta como forma de lograr una nueva ofensiva para reinstalarse.
La institucionalidad al estar compuesta por una parte importante de los que los individuos reconocen como normalidad, aún cuando cuestiones objetivas chocan contra esta, tarda en ser modificada, y por lo tanto en momentos de cambio como los que vivimos en Argentina la apelación a la institucionalidad es realizar un llamado a la perpetuación a las reglas que favorecen el desarrollo del modelo neoliberal que tuvo su máxima expresión en la década menemista.
Desgraciadamente tampoco surge una propuesta de un conjunto de normas que propicien la consolidación del modelo productivo – distributivo.
Existe una seria dificultad para lograr el objetivo de instalar una punta de contra hegemonía desde una nueva institucionalidad, en el que el gobierno a pesar de ser el autor de parte importante de las iniciativas en este sentido también es quien pone más palos en la rueda.
El actual gobierno logró un exitoso cambio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, logrando un cuerpo de prestigio e independencia, pero se enoja cuando esta no le da la razón, con lo que pierde ese logro al hacer recaer un manto de sospecha por supuestos pactos no cumplidos que darían pie al enojo.
Tampoco se puede apelar a la construcción de una sociedad democrática y participativa y realizar una alianza con la vieja guardia del Partido Justicialista y la burocracia sindical. La búsqueda de un sistema informativo que refleje todas las voces en donde se deja a la sociedad la tarea de llegar una visión adecuada a partir del cotejo de las interpretaciones que hacen los medios y las vivencias queda deslucida por las cifras sobre la evolución de la inflación que brinda el INDEC.
No se construye una nueva institucionalidad con la discrecionalidad y la arbitrariedad, aún cuando estas buscan desmontar el viejo orden neoliberal, este debe ser sustituido por reglas a las que el gobierno se somete que favorezcan el desarrollo de un modelo productivo distributivo con inclusión social, en este sentido son claros los aportes que hacen la asignación universal por hijo, y los proyectos de Ley de Servicios Financieros, de regulación del uso del papel para diarios y la propuesta de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas.
En contra, y al mismo tiempo, las poco creíbles cifras del proyecto de presupuesto 2011.
Lo primero que hay que advertir en una empresa como esta es que se está frente a un proceso, en lo que su busca es un cambio en la mentalidad de la sociedad, tarea esta que siempre ha sido difícil, ya que se está alterando lo que se entiende como “la normalidad”
Para esto, la generación de confianza es fundamental, y para ello se debe ser muy celoso en el cumplimiento de las nuevas reglas, como así mismo el acatamiento de estos cambios. Cambios como estos requieren de una altísima coherencia cuando se impulsan en el seno de una sociedad democrática, además no hay que olvidar que “el peso de la prueba” sobre la bondad de los cambios propuestos recaen en quines los pregonan.
La crisis del año 2001 sacudió con fuerza la realidad argentina, poniendo en tela de juicio el modelo neoliberal que ponía en el centro de la lógica económica la valorización financiera, con su fuerte componente de especulación que tiene toda la actividad financiera.
Este modelo que entra en crisis, no se ha extinguido y hoy pugna por volver a lograr su hegemonía perdida frente a un modelo productivo distributivo que no termina de asentarse tanto por la resistencia de aquel como por los errores de implementación y falencias que muestra el actual gobierno.
Las reglas que conforman la institucionalidad, son una compleja combinación de normas del derecho positivo y usos y costumbres reglados por el mundo de la cultura.
Los sostenedores del modelo que se niega a abandonar la realidad argentina apelan a la institucionalidad como forma de defensa y hasta como forma de lograr una nueva ofensiva para reinstalarse.
La institucionalidad al estar compuesta por una parte importante de los que los individuos reconocen como normalidad, aún cuando cuestiones objetivas chocan contra esta, tarda en ser modificada, y por lo tanto en momentos de cambio como los que vivimos en Argentina la apelación a la institucionalidad es realizar un llamado a la perpetuación a las reglas que favorecen el desarrollo del modelo neoliberal que tuvo su máxima expresión en la década menemista.
Desgraciadamente tampoco surge una propuesta de un conjunto de normas que propicien la consolidación del modelo productivo – distributivo.
Existe una seria dificultad para lograr el objetivo de instalar una punta de contra hegemonía desde una nueva institucionalidad, en el que el gobierno a pesar de ser el autor de parte importante de las iniciativas en este sentido también es quien pone más palos en la rueda.
El actual gobierno logró un exitoso cambio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, logrando un cuerpo de prestigio e independencia, pero se enoja cuando esta no le da la razón, con lo que pierde ese logro al hacer recaer un manto de sospecha por supuestos pactos no cumplidos que darían pie al enojo.
Tampoco se puede apelar a la construcción de una sociedad democrática y participativa y realizar una alianza con la vieja guardia del Partido Justicialista y la burocracia sindical. La búsqueda de un sistema informativo que refleje todas las voces en donde se deja a la sociedad la tarea de llegar una visión adecuada a partir del cotejo de las interpretaciones que hacen los medios y las vivencias queda deslucida por las cifras sobre la evolución de la inflación que brinda el INDEC.
No se construye una nueva institucionalidad con la discrecionalidad y la arbitrariedad, aún cuando estas buscan desmontar el viejo orden neoliberal, este debe ser sustituido por reglas a las que el gobierno se somete que favorezcan el desarrollo de un modelo productivo distributivo con inclusión social, en este sentido son claros los aportes que hacen la asignación universal por hijo, y los proyectos de Ley de Servicios Financieros, de regulación del uso del papel para diarios y la propuesta de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas.
En contra, y al mismo tiempo, las poco creíbles cifras del proyecto de presupuesto 2011.
Lo primero que hay que advertir en una empresa como esta es que se está frente a un proceso, en lo que su busca es un cambio en la mentalidad de la sociedad, tarea esta que siempre ha sido difícil, ya que se está alterando lo que se entiende como “la normalidad”
Para esto, la generación de confianza es fundamental, y para ello se debe ser muy celoso en el cumplimiento de las nuevas reglas, como así mismo el acatamiento de estos cambios. Cambios como estos requieren de una altísima coherencia cuando se impulsan en el seno de una sociedad democrática, además no hay que olvidar que “el peso de la prueba” sobre la bondad de los cambios propuestos recaen en quines los pregonan.
viernes, 8 de octubre de 2010
LAS TOMAS DE LOS COLEGIOS SECUNDARIOS
El gobierno y el arco conservador de Córdoba muestran un gran desconcierto frente a la toma de los colegios secundarios quedándose en la superficie del problema.
El deterioro edilicio de algunos colegios que participan de la protesta no es más que la objetivación del malestar estudiantil.
Mirar el conflicto desde este ángulo es quedarse en la superficie.
El deseo de rediscutir la Ley de Educación se adentra más en el problema de fondo: el hartazgo que provoca una educación obsoleta.
Este movimiento juvenil, que no cuenta con especialistas en educación ni en sociología, como todos los movimientos sociales actúa guiado por la intuición y el sentimiento de que así las cosas no van más.
Los sectores conservadores de Córdoba, encabezados por el gobierno provincial, ensayaron una serie de argumentos que en ellos demuestra desconcierto e ignorancia: ya pasó el plazo de discusión de la Ley, la ley es fruto de un amplio consenso y supera a la anterior, hay colegios que no tienen problemas edilicios, hay colegios que son privados y no tienen problemas, el gobierno está incluyendo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en la escuela, la nueva ley de educación incorpora los centros de estudiantes, para solo mencionar las más citadas.
Estos argumentos desconocen que los procesos sociales no necesariamente tienen los mismos tiempos que los procesos institucionales, una de las manifestaciones de las crisis es la incapacidad de las instituciones de encauzar el movimiento social.
La nueva ley de educación nace obsoleta porque no refleja la nueva naturaleza del conocimiento que a dejado de ser algo estático para convertirse en un proceso continuo de transformación, distribución y aplicación, el conocimiento así planteado es la principal materia prima de la economía y la sociedad. Tampoco la nueva ley tiene repuestas para el inmenso desgaste que ha sufrido el docente en tantos años, y con distintos gobiernos, en donde su salario fue la variable de ajuste frente a las sucesivas crisis, abandonado en su necesaria formación, que nace obsoleta por que los magisterios tampoco se han enterado del cambio sufrido en el conocimiento.
La nueva ley de educación propone cambios que significan un nuevo esfuerzo para un docente desalentado, desaliento que impregna las aulas y que los estudiantes perciben.
Los problemas edilicios ha sido la chispa, la pólvora es el hartazgo de los estudiantes, nada tiene que ver su condición social con esto, por el contrario los alumnos de los sectores medios pueden tener acceso a elementos que acentúan su malestar, esto no se puede obviar en Córdoba, en la que el cordobazo fue protagonizado por los obreros mejor pagos de América Latina.
De nada sirven la incorporación de las TICs e inundar las escuelas de netbooks si no se cambia el contenido sustancial, acompañado de una profunda transformación pedagógica que de cuenta de que estamos viviendo la tercera revolución económica, y que como las otras dos anteriores no fue advertida por buena parte de sus contemporáneos y provocó profundos cambios sociales.
Los centros de estudiantes, que son una excelente institución en un sistema que educa para una sociedad democrática, actúan en muchos casos como el acelerador en esta situación crítica, los jóvenes aprovechan estos espacios para expresar su disconformidad en un sistema educativo que no tiene las repuestas que buscan.
La ausencia a las repuestas que buscan provoca la movilización y toma de escuelas, el gobierno les achaca a los jóvenes incoherencia, contradicciones y desconocimiento, pero al hacer esto muestra una gran ignorancia sobre la naturaleza de los procesos históricos que se producen sin que los actores, jóvenes o adultos, puedan muchas veces si quiera formular las preguntas correctas, pero lo mismo derriban obstáculos y producen transformaciones irreversibles.
Es necesario que los responsables de la educación de la provincia de Córdoba admitan su desorientación frente al proceso de cambio más espectacular que ha vivido la humanidad, de esta situación no se sale bien con “patadones”, ni poniendo faltas, ni con estratagemas divisionistas de la vieja política. La única manera de salir es entender que estamos enfrente de un problema objetivo y enfrentarlo como sociedad democrática, esto es con participación, con debate y con consenso, no importan los días de clase que se pierden en un sistema obsoleto si lo que se busca es su superación.
El deterioro edilicio de algunos colegios que participan de la protesta no es más que la objetivación del malestar estudiantil.
Mirar el conflicto desde este ángulo es quedarse en la superficie.
El deseo de rediscutir la Ley de Educación se adentra más en el problema de fondo: el hartazgo que provoca una educación obsoleta.
Este movimiento juvenil, que no cuenta con especialistas en educación ni en sociología, como todos los movimientos sociales actúa guiado por la intuición y el sentimiento de que así las cosas no van más.
Los sectores conservadores de Córdoba, encabezados por el gobierno provincial, ensayaron una serie de argumentos que en ellos demuestra desconcierto e ignorancia: ya pasó el plazo de discusión de la Ley, la ley es fruto de un amplio consenso y supera a la anterior, hay colegios que no tienen problemas edilicios, hay colegios que son privados y no tienen problemas, el gobierno está incluyendo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en la escuela, la nueva ley de educación incorpora los centros de estudiantes, para solo mencionar las más citadas.
Estos argumentos desconocen que los procesos sociales no necesariamente tienen los mismos tiempos que los procesos institucionales, una de las manifestaciones de las crisis es la incapacidad de las instituciones de encauzar el movimiento social.
La nueva ley de educación nace obsoleta porque no refleja la nueva naturaleza del conocimiento que a dejado de ser algo estático para convertirse en un proceso continuo de transformación, distribución y aplicación, el conocimiento así planteado es la principal materia prima de la economía y la sociedad. Tampoco la nueva ley tiene repuestas para el inmenso desgaste que ha sufrido el docente en tantos años, y con distintos gobiernos, en donde su salario fue la variable de ajuste frente a las sucesivas crisis, abandonado en su necesaria formación, que nace obsoleta por que los magisterios tampoco se han enterado del cambio sufrido en el conocimiento.
La nueva ley de educación propone cambios que significan un nuevo esfuerzo para un docente desalentado, desaliento que impregna las aulas y que los estudiantes perciben.
Los problemas edilicios ha sido la chispa, la pólvora es el hartazgo de los estudiantes, nada tiene que ver su condición social con esto, por el contrario los alumnos de los sectores medios pueden tener acceso a elementos que acentúan su malestar, esto no se puede obviar en Córdoba, en la que el cordobazo fue protagonizado por los obreros mejor pagos de América Latina.
De nada sirven la incorporación de las TICs e inundar las escuelas de netbooks si no se cambia el contenido sustancial, acompañado de una profunda transformación pedagógica que de cuenta de que estamos viviendo la tercera revolución económica, y que como las otras dos anteriores no fue advertida por buena parte de sus contemporáneos y provocó profundos cambios sociales.
Los centros de estudiantes, que son una excelente institución en un sistema que educa para una sociedad democrática, actúan en muchos casos como el acelerador en esta situación crítica, los jóvenes aprovechan estos espacios para expresar su disconformidad en un sistema educativo que no tiene las repuestas que buscan.
La ausencia a las repuestas que buscan provoca la movilización y toma de escuelas, el gobierno les achaca a los jóvenes incoherencia, contradicciones y desconocimiento, pero al hacer esto muestra una gran ignorancia sobre la naturaleza de los procesos históricos que se producen sin que los actores, jóvenes o adultos, puedan muchas veces si quiera formular las preguntas correctas, pero lo mismo derriban obstáculos y producen transformaciones irreversibles.
Es necesario que los responsables de la educación de la provincia de Córdoba admitan su desorientación frente al proceso de cambio más espectacular que ha vivido la humanidad, de esta situación no se sale bien con “patadones”, ni poniendo faltas, ni con estratagemas divisionistas de la vieja política. La única manera de salir es entender que estamos enfrente de un problema objetivo y enfrentarlo como sociedad democrática, esto es con participación, con debate y con consenso, no importan los días de clase que se pierden en un sistema obsoleto si lo que se busca es su superación.
lunes, 4 de octubre de 2010
LA DERECHA SE RECOMPONE
Luego del serio traspié que significó la crisis del 2001 que terminó con el modelo de valorización financiera y fuga del excedente generado en nuestra Argentina, los sectores que impulsaron la experiencia de los 90 han encontrado una brecha para volver a la ofensiva.
Esta ofensiva encuentra sus razones principalmente en los errores del gobierno, más que en los méritos de los sectores opulentos, desde la fallida 125 en adelante.
La inflación y la memoria colectiva que les dice a los argentinos que ésta es un enemigo de cuidado han generado un campo propicio, son justamente estos sectores los que tienen el poder de formar precios frente a un gobierno que no acierta a lograr contrarrestar esto, de la mano de la inflación se ha frenado el proceso de recuperación social que se venía observando desde el 2003, y con esto, paradójicamente, la preocupación por lo social es lo que ha permitido que las usinas de pensamiento de la derecha salieran a expresar su preocupación por lo social poniendo el acento en la necesidad de un fortalecimiento de las instituciones que permita previsibilidad para lograr un clima de inversiones que logre impulsar la generación de empleos con salarios competitivos (bajos), es decir el regreso al efecto derrame que en los 90 mostró con contundente claridad que este derrame se da en cuenta gotas y que no logró compensar siquiera el deterioro causado por la destrucción de millones de puestos de trabajo.
La inflación que es un fenómeno que tiene múltiples causas, en donde partiendo de la concentración económica encuentra mecanismos de estimulo y propagación en frente a los cuales el gobierno no sólo no hace nada sino que contribuye a su aceleración por medio de un gasto público ineficiente, subsidios a los sectores medios y medios altos, la expansión monetaria y el haberle regalado a las consultoras la generación de las expectativas con el descrédito del INDEC.
La desarticulación política de los sectores dominantes se está viendo compensada por múltiples iniciativas que proponen planes de desarrollo, mejoras institucionales, financiamiento a la educación, mejoramiento de la situación de la niñez pobre e indigente, el logro de sistemas sustentables a mediano plazo, el aumento mágico de las jubilaciones, etc.
Todas estas propuestas acompañadas de puestas en escena fuertemente mediáticas logran por lo títulos de las iniciativas en problemas sensibles despertar interés y ante la carencia de propuestas concretas que profundicen el modelo iniciado en el 2003 van logrando instalarse en la sociedad, en una estrategia muy parecidaza a la utilizada para imponer el neoliberalismo en la década de los 80 y que cuajó con fuerza en los 90, en aquel entonces era el mercado libre y sin regulaciones el que lo solucionaba todo, hoy es la fuerza de las instituciones.
Estas instituciones que por estar en un proceso inicial de reformas, son las que moldearon los sectores más poderosos, esta apelación a la institucionalidad sin que el progresismo atine a poner sobre la agenda política la discusión de nuevas instituciones, siendo la Ley de Servicios Financieros que propone el Partido Solidario a través de Heller una de las pocas excepciones.
La estrategia es clara, la derecha se adueña del orden institucional, de su orden institucional, y las expresiones políticas nacionales, populares y progresista quedan del lado de una caótica sociedad sin reglas de juego claras.
Esta es una bandera que no podemos regalar es necesario salir del frenético cortoplacismo y comenzar a elaborar el andamiaje de un nuevo orden institucional donde la principal preocupación sea una economía dinámica con justicia social.
Esta ofensiva encuentra sus razones principalmente en los errores del gobierno, más que en los méritos de los sectores opulentos, desde la fallida 125 en adelante.
La inflación y la memoria colectiva que les dice a los argentinos que ésta es un enemigo de cuidado han generado un campo propicio, son justamente estos sectores los que tienen el poder de formar precios frente a un gobierno que no acierta a lograr contrarrestar esto, de la mano de la inflación se ha frenado el proceso de recuperación social que se venía observando desde el 2003, y con esto, paradójicamente, la preocupación por lo social es lo que ha permitido que las usinas de pensamiento de la derecha salieran a expresar su preocupación por lo social poniendo el acento en la necesidad de un fortalecimiento de las instituciones que permita previsibilidad para lograr un clima de inversiones que logre impulsar la generación de empleos con salarios competitivos (bajos), es decir el regreso al efecto derrame que en los 90 mostró con contundente claridad que este derrame se da en cuenta gotas y que no logró compensar siquiera el deterioro causado por la destrucción de millones de puestos de trabajo.
La inflación que es un fenómeno que tiene múltiples causas, en donde partiendo de la concentración económica encuentra mecanismos de estimulo y propagación en frente a los cuales el gobierno no sólo no hace nada sino que contribuye a su aceleración por medio de un gasto público ineficiente, subsidios a los sectores medios y medios altos, la expansión monetaria y el haberle regalado a las consultoras la generación de las expectativas con el descrédito del INDEC.
La desarticulación política de los sectores dominantes se está viendo compensada por múltiples iniciativas que proponen planes de desarrollo, mejoras institucionales, financiamiento a la educación, mejoramiento de la situación de la niñez pobre e indigente, el logro de sistemas sustentables a mediano plazo, el aumento mágico de las jubilaciones, etc.
Todas estas propuestas acompañadas de puestas en escena fuertemente mediáticas logran por lo títulos de las iniciativas en problemas sensibles despertar interés y ante la carencia de propuestas concretas que profundicen el modelo iniciado en el 2003 van logrando instalarse en la sociedad, en una estrategia muy parecidaza a la utilizada para imponer el neoliberalismo en la década de los 80 y que cuajó con fuerza en los 90, en aquel entonces era el mercado libre y sin regulaciones el que lo solucionaba todo, hoy es la fuerza de las instituciones.
Estas instituciones que por estar en un proceso inicial de reformas, son las que moldearon los sectores más poderosos, esta apelación a la institucionalidad sin que el progresismo atine a poner sobre la agenda política la discusión de nuevas instituciones, siendo la Ley de Servicios Financieros que propone el Partido Solidario a través de Heller una de las pocas excepciones.
La estrategia es clara, la derecha se adueña del orden institucional, de su orden institucional, y las expresiones políticas nacionales, populares y progresista quedan del lado de una caótica sociedad sin reglas de juego claras.
Esta es una bandera que no podemos regalar es necesario salir del frenético cortoplacismo y comenzar a elaborar el andamiaje de un nuevo orden institucional donde la principal preocupación sea una economía dinámica con justicia social.
viernes, 24 de septiembre de 2010
EN ARGENTINA NO SE PUEDE REALIZAR UN PACTO DE LA MONCLOA
Es un lugar común en la política argentina la mención de pactos entre fuerzas políticas o políticas y sociales que signifiquen un acuerdo sobre aspectos centrales que permitan delinear el rumbo del país para un período más o menos largo, posiblemente el más mencionado sea el de “La Moncloa”, en realidad fueron varios pactos firmados en octubre de 1977 por partidos políticos, y se tuvieron que firmar varios ya que no hubo un acuerdo total.
Lo que no dice esta muletilla es que para poder firmar un pacto de esta naturaleza es necesario tener a grandes rasgos una idea en común de proyecto de país.
Lo que si se explicita es que los pactos de esta naturaleza mejoran el horizonte de planeamiento dándole previsibilidad al país mejorando el clima de inversión.
Desde la Moncloa en adelante han existido una serie de acuerdos o pactos en distintos países del mundo que sería tedioso enumerar pero que tienen una serie de preocupaciones comunes como el logro de la estabilidad monetaria, el aumento de la inversión y la inserción competitiva en el mundo.
En Argentina existe una gran dificultad para lograr un pacto como los mencionados: no existe un proyecto de país que aglutine al conjunto, esta dicotomía que encontramos desde los orígenes de nuestro país, y que encontramos en todos los países latinoamericanos, no ha sido resuelta.
En términos esquemáticos, en aras de la brevedad, existe un proyecto que busca el beneficio de las mayorías populares y otro de tipo minoritario, la famosa argentina del centenario es la máxima expresión de este último pero que escondía en sus entrañas el primero que se negaba a desaparecer y que se exteriorizó, al poco tiempo, con la violencia de todo movimiento reprimido: el grito de Alcorta en 1912, seguido por “la semana trágica” en 1919, “la Patagonia Rebelde” en 1920, matizados por el triunfo popular, representado por la UCR en las elecciones presidenciales de 1916.
El proyecto de mayorías no fue nunca clausurado en Argentina, a pesar de la seguidilla de golpes militares y de las vacilaciones y hasta claudicaciones de de los partidos políticos de origen popular.
La lectura de los pactos de la Moncloa deja claro que existe una clara visión de una sociedad que pone por delante la inversión impulsada por la ganancia con una disminución de la inflación que hace eje en la moderación de las pretensiones salariales.
Los Pactos de la Moncloa no se hubieran realizado sin la flexibilización de las posiciones que históricamente habían sostenido los partidos socialistas y comunista, es decir se redujo sustancialmente la demanda del campo popular expresado por estos partidos con lo que el conflicto se minimiza, y se pasa ha hablar de un proyecto en el que lo beneficios a los trabajadores provienen del efecto derrame, es decir cuando la copa de los sectores que más tienen se llena.
La claudicación de la dirigencia peronista y sindical en los 90 llevó a muchos a pensar que se había logrado una suerte de estabilización por la resignación de los sectores populares, y que finalmente, y luego de 30.000 desaparecidos, se imponía el proyecto de la minoría, pero el 2001 fue un rotundo mentís a esta visión. Como en el centenario la movilización estaba contenida y estallo con violencia.
Lo ocurrido desde el 2003, más allá de las personas que encarnen este momento, ya que lo que hay que mirar en la historia son los procesos, los hombres y mujeres concretos solo pueden interpretarlos potenciándolos o morigerarlos, o directamente no comprenderlos, es el restablecimiento de “el empate histórico entre el pueblo y la oligarquía”.
No es casual que desde los sectores del poder real se comience a levantar la necesidad de un pacto que detenga la recuperación del proyecto popular.
La creciente inflación es una muestra clara de que los llamados “dueños de la argentina” buscan amedrentar al pueblo con su capacidad de formar precios y paralizar la economía para imponer ese pacto cuando los sectores populares no han acumulado el poder necesario para alumbrar su proyecto que está en gestación.
Proyecto y poder son dos caras de la misma moneda el proyecto estimula la construcción de poder y el poder anima a perfeccionar el proyecto, esto es lo que estamos viviendo, en un camino con avances y retrocesos, con idas y vueltas, subidas y bajadas, con y sin claridad por parte de los sujetos históricos, y de los hombres y mujeres de carne y huesos.
Por la dirección que ha tomado el proceso histórico en Argentina y en América Latina sería un grave error contribuir a su cambio.
Lo que no dice esta muletilla es que para poder firmar un pacto de esta naturaleza es necesario tener a grandes rasgos una idea en común de proyecto de país.
Lo que si se explicita es que los pactos de esta naturaleza mejoran el horizonte de planeamiento dándole previsibilidad al país mejorando el clima de inversión.
Desde la Moncloa en adelante han existido una serie de acuerdos o pactos en distintos países del mundo que sería tedioso enumerar pero que tienen una serie de preocupaciones comunes como el logro de la estabilidad monetaria, el aumento de la inversión y la inserción competitiva en el mundo.
En Argentina existe una gran dificultad para lograr un pacto como los mencionados: no existe un proyecto de país que aglutine al conjunto, esta dicotomía que encontramos desde los orígenes de nuestro país, y que encontramos en todos los países latinoamericanos, no ha sido resuelta.
En términos esquemáticos, en aras de la brevedad, existe un proyecto que busca el beneficio de las mayorías populares y otro de tipo minoritario, la famosa argentina del centenario es la máxima expresión de este último pero que escondía en sus entrañas el primero que se negaba a desaparecer y que se exteriorizó, al poco tiempo, con la violencia de todo movimiento reprimido: el grito de Alcorta en 1912, seguido por “la semana trágica” en 1919, “la Patagonia Rebelde” en 1920, matizados por el triunfo popular, representado por la UCR en las elecciones presidenciales de 1916.
El proyecto de mayorías no fue nunca clausurado en Argentina, a pesar de la seguidilla de golpes militares y de las vacilaciones y hasta claudicaciones de de los partidos políticos de origen popular.
La lectura de los pactos de la Moncloa deja claro que existe una clara visión de una sociedad que pone por delante la inversión impulsada por la ganancia con una disminución de la inflación que hace eje en la moderación de las pretensiones salariales.
Los Pactos de la Moncloa no se hubieran realizado sin la flexibilización de las posiciones que históricamente habían sostenido los partidos socialistas y comunista, es decir se redujo sustancialmente la demanda del campo popular expresado por estos partidos con lo que el conflicto se minimiza, y se pasa ha hablar de un proyecto en el que lo beneficios a los trabajadores provienen del efecto derrame, es decir cuando la copa de los sectores que más tienen se llena.
La claudicación de la dirigencia peronista y sindical en los 90 llevó a muchos a pensar que se había logrado una suerte de estabilización por la resignación de los sectores populares, y que finalmente, y luego de 30.000 desaparecidos, se imponía el proyecto de la minoría, pero el 2001 fue un rotundo mentís a esta visión. Como en el centenario la movilización estaba contenida y estallo con violencia.
Lo ocurrido desde el 2003, más allá de las personas que encarnen este momento, ya que lo que hay que mirar en la historia son los procesos, los hombres y mujeres concretos solo pueden interpretarlos potenciándolos o morigerarlos, o directamente no comprenderlos, es el restablecimiento de “el empate histórico entre el pueblo y la oligarquía”.
No es casual que desde los sectores del poder real se comience a levantar la necesidad de un pacto que detenga la recuperación del proyecto popular.
La creciente inflación es una muestra clara de que los llamados “dueños de la argentina” buscan amedrentar al pueblo con su capacidad de formar precios y paralizar la economía para imponer ese pacto cuando los sectores populares no han acumulado el poder necesario para alumbrar su proyecto que está en gestación.
Proyecto y poder son dos caras de la misma moneda el proyecto estimula la construcción de poder y el poder anima a perfeccionar el proyecto, esto es lo que estamos viviendo, en un camino con avances y retrocesos, con idas y vueltas, subidas y bajadas, con y sin claridad por parte de los sujetos históricos, y de los hombres y mujeres de carne y huesos.
Por la dirección que ha tomado el proceso histórico en Argentina y en América Latina sería un grave error contribuir a su cambio.
lunes, 13 de septiembre de 2010
LA MENEMIZACION DEL PERONISMO
El siglo XX se tragó a dos movimientos populares con vocación transformadora, el radicalismo y el peronismo, el primero nacido en la última década del siglo XIX, hijo de la efímera experiencia del Partido Republicano de la Provincia de Buenos Aires (1877-1878) y que se inicia con Revolución del Parque (1890), mientras que el segundo nace con la memorable movilización popular del 17 de octubre de 1945.
Ambas expresiones políticas se definieron como movimientos, lo que les permitió tener una expresión policlasista y además, por esta razón, abarcativa de un abanico ideológico, expresando en sus periodos clásicos una fuete vocación transformadora para remover los obstáculos que sufría nuestra Argentina en lo institucional, lo económico y lo social para constituirse en una democracia inclusora.
La década infame significó la finalización del período transformador del radicalismo con la llamada “alvearización” por ser conducido por Marcelo T. de Alvear que privilegió el encorsetamiento del movimiento al partido (UCR) y la flexibilización de su propuesta política a los intereses dominantes en la medida que se cuidaran las formas institucionales, olvidando su origen y trayectoria revolucionaria (1890 – 1916).
Este diagnóstico y nombre del ocaso transformador del radicalismo se lo da FORJA, un grupo de radicales que no reniegan del pasado revolucionario, y que se convertirán en una importante expresión intelectual del movimiento popular de recambio: el peronismo.
La alvearización del radicalismo no significó la extinción de individuos y sectores progresistas dentro del mismo, expresión de esto fueron el Arturo Frondizi de “Petróleo y Política”, su alianza con el peronismo y su gestión hasta 1959, la corta presidencia de Arturo Umberto Illia, derrocado por un golpe militar, y el Alfonsín del juzgamiento a los militares genocidas y la política económica de Grispún, expresiones en lo político, más allá de los hombres, que no pudieron sostenerse en un partido “domesticado”.
La década de los 90, luego de la desaparición de miles de militantes peronistas y dos hiperinflaciones terminó con la capacidad transformadora del peronismo, bien se podría denominar esto la menemización del peronismo, en el que el peronismo reducido al Partido Justicialista llevó adelante políticas neoliberales totalmente contrarias a su legado histórico, en la que su dirigencia política y gremial apoyó con decisión haciendo posible desmontar el formidable sistema de protección social que existía en nuestro país en aras de una eficiencia económica que no se demostró.
Sin esta “domesticación” masiva de la dirigencia peronista no hubiera sido posible tamaña destrucción del aparato productivo y de seguridad social de la argentina. En los noventa las prácticas clientelares disfrazadas de política social irrumpieron con fuerza inusitada en las administraciones peronistas generando un círculo perverso de perpetuación en el poder de esa dirigencia.
Luego de esto el peronismo se transformó en un partido funcional a los intereses de la clase dominante argentina, y al igual que el radicalismo no quiere decir que no existan personas y sectores que no continúen bregando por la realización de su razón de ser: “la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo argentino” y cuya expresión hoy se encuentra representa Néstor y Cristina Kirchner, que a diferencia de lo ocurrido con los presidentes progresistas radicales han resistido los embates de los “dueños de la argentina”, pero sin conseguir una recreación del movimiento peronista ni inaugurar un nuevo movimiento transformador.
El intento de lograr lo segundo por medio de la Transversalidad fue abortado por los barones del peronismo, los gobernadores e intendentes del conurbano bonaerense, que mostraron más eficacia a la hora de sostener el gobierno de Kirchner, pero a un alto costo. La experiencia transversal nutría a la militancia y dirigencia con el capital simbólico de llevar adelante un proyecto nacional y popular, mientras que los barones del peronismo piden capital contante y sonante para alimentar sus gestiones y aparatos políticos, estos últimos al mostrar mucha más capacidad para conseguir los votos desplazaron completamente a los primeros. Los Kirchner, que también tienen su cuota de responsabilidad de lo ocurrido en los 90, se encuentran atrapados por los intereses de esa dirigencia peronista que sólo apoya a los que tienen recursos.
La menemización del peronismo exige la constitución de un nuevo sujeto político que continúe con la tarea inconclusa de los dos grandes movimientos populares argentinos del siglo XX, la encerrona en la que se encuentra el gobierno lleva a pensar que esta vez, en una suerte de alternancia, tendrá que ser construido desde el pueblo, para ello se requiere pensar sin preconceptos y desde nuestra cultura.
Ambas expresiones políticas se definieron como movimientos, lo que les permitió tener una expresión policlasista y además, por esta razón, abarcativa de un abanico ideológico, expresando en sus periodos clásicos una fuete vocación transformadora para remover los obstáculos que sufría nuestra Argentina en lo institucional, lo económico y lo social para constituirse en una democracia inclusora.
La década infame significó la finalización del período transformador del radicalismo con la llamada “alvearización” por ser conducido por Marcelo T. de Alvear que privilegió el encorsetamiento del movimiento al partido (UCR) y la flexibilización de su propuesta política a los intereses dominantes en la medida que se cuidaran las formas institucionales, olvidando su origen y trayectoria revolucionaria (1890 – 1916).
Este diagnóstico y nombre del ocaso transformador del radicalismo se lo da FORJA, un grupo de radicales que no reniegan del pasado revolucionario, y que se convertirán en una importante expresión intelectual del movimiento popular de recambio: el peronismo.
La alvearización del radicalismo no significó la extinción de individuos y sectores progresistas dentro del mismo, expresión de esto fueron el Arturo Frondizi de “Petróleo y Política”, su alianza con el peronismo y su gestión hasta 1959, la corta presidencia de Arturo Umberto Illia, derrocado por un golpe militar, y el Alfonsín del juzgamiento a los militares genocidas y la política económica de Grispún, expresiones en lo político, más allá de los hombres, que no pudieron sostenerse en un partido “domesticado”.
La década de los 90, luego de la desaparición de miles de militantes peronistas y dos hiperinflaciones terminó con la capacidad transformadora del peronismo, bien se podría denominar esto la menemización del peronismo, en el que el peronismo reducido al Partido Justicialista llevó adelante políticas neoliberales totalmente contrarias a su legado histórico, en la que su dirigencia política y gremial apoyó con decisión haciendo posible desmontar el formidable sistema de protección social que existía en nuestro país en aras de una eficiencia económica que no se demostró.
Sin esta “domesticación” masiva de la dirigencia peronista no hubiera sido posible tamaña destrucción del aparato productivo y de seguridad social de la argentina. En los noventa las prácticas clientelares disfrazadas de política social irrumpieron con fuerza inusitada en las administraciones peronistas generando un círculo perverso de perpetuación en el poder de esa dirigencia.
Luego de esto el peronismo se transformó en un partido funcional a los intereses de la clase dominante argentina, y al igual que el radicalismo no quiere decir que no existan personas y sectores que no continúen bregando por la realización de su razón de ser: “la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo argentino” y cuya expresión hoy se encuentra representa Néstor y Cristina Kirchner, que a diferencia de lo ocurrido con los presidentes progresistas radicales han resistido los embates de los “dueños de la argentina”, pero sin conseguir una recreación del movimiento peronista ni inaugurar un nuevo movimiento transformador.
El intento de lograr lo segundo por medio de la Transversalidad fue abortado por los barones del peronismo, los gobernadores e intendentes del conurbano bonaerense, que mostraron más eficacia a la hora de sostener el gobierno de Kirchner, pero a un alto costo. La experiencia transversal nutría a la militancia y dirigencia con el capital simbólico de llevar adelante un proyecto nacional y popular, mientras que los barones del peronismo piden capital contante y sonante para alimentar sus gestiones y aparatos políticos, estos últimos al mostrar mucha más capacidad para conseguir los votos desplazaron completamente a los primeros. Los Kirchner, que también tienen su cuota de responsabilidad de lo ocurrido en los 90, se encuentran atrapados por los intereses de esa dirigencia peronista que sólo apoya a los que tienen recursos.
La menemización del peronismo exige la constitución de un nuevo sujeto político que continúe con la tarea inconclusa de los dos grandes movimientos populares argentinos del siglo XX, la encerrona en la que se encuentra el gobierno lleva a pensar que esta vez, en una suerte de alternancia, tendrá que ser construido desde el pueblo, para ello se requiere pensar sin preconceptos y desde nuestra cultura.
martes, 7 de septiembre de 2010
ES NECESARIO DEJAR DE PENSAR CON CONSIGNAS
Los mecanismos de verdad por afinidad, o por autoridad o afecto están muy arraigados. La política no es una excepción a esto.
Estos mecanismos en la práctica sustituyen el pensamiento y se acepta o se rechazan ideas y propuestas en base a quienes la formulan, sin detenerse a realizar un análisis de las mismas.
En momentos de estabilidad, en los que la realidad parece haber entrado en un amesetamiento esta economía en materia de pensamiento no tiene grandes costos y permite tomar decisiones rápidas y adoptar posicionamientos sin mayores debates, pero cuando se está frente a situaciones cambiantes esta economía de pensamiento puede ser muy costosa ya que puede llevar a decisiones equivocadas.
En política este mecanismo es alentado por los partidos mayoritarios que buscan instalar una fidelidad más allá de las ideas y propuestas que enarbolan, y que les permiten caer en gruesas contradicciones sin tener que explicarlas, lo mismo ocurre con los referentes o dirigentes políticos. Se entiende que los partidos y los referentes alienten esto ya que por este mecanismo logran mantener un especie de elenco estable que les otorga un piso electoral desde el cual se lanzan a la búsqueda de los sectores que no tienen opinión formada sobre los que si trabajan en una mezcla de propuesta, afinidad o capitalización de rechazos.
Los grupos formadores de opinión también utilizan estos mecanismos, con lo que consiguen rápidos pero efímeros alineamientos de la opinión pública, que sustituyen por otros en su permanente juego hegemónico.
Argentina luego de la crisis del 2001 salió de lo que se podría llamar evolución en equilibrio, en donde se podía observar un cambio en la sociedad dentro de un esquema de poder, pensamiento y políticas (en ese orden), es decir se experimentaban cambios dentro de un orden establecido que había llegado a naturalizar el pago de la deuda externa aún a costa del hambre, la exclusión y la indigencia de millones de argentinos.
La incautación de los depósitos de los ahorristas llevada adelantes por el gobierno de Fernando de la Rua, su posterior renuncia, la vertiginosa sucesión de presidentes, la decisión de no pagar la deuda externa tomada por uno de ellos, Adolfo Rodríguez Saa, la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso ponen en pocos meses punto final a ese orden y decretan el comienzo de la búsqueda de uno nuevo, que presupone otro esquema de poder, de ideas y políticas inaugurado a tientas por la dupla Duhalde – Lavagna con un esquema productivista que rompe con la lógica neoliberal de más de 25 años, pero que se asienta en los grandes grupos económicos industriales, y no se consolida, ya que el plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados si bien tiene una amplia base es tan solo un paliativo que no resuelve los problemas de fondo y por lo tanto la protesta social continúa en ascenso.
El gobierno de Néstor Kirchner, le da un nuevo giro con su fuerte ataque a los genocidas, el pago de la deuda al FMI conjuntamente con el arreglo de la deuda externa con una quita del 70% del flujo de fondos futuro, que golpea a los grupos de poder hegemónicos del modelo neoliberal, y que se profundiza con la estatización de los fondos de las AFJP, el intento fallido de socialización de la renta agraria diferencial, la Asignación Universal por Hijo que inicia un serio proceso de desmercantilización del trabajo y la ley de medios audiovisuales que implica el fin del monopolio comunicacional, muestran que estamos lejos de vivir un nuevo orden, que en realidad este se está construyendo.
En este contexto de cambio lo peor que se puede hacer es caer en la economía de pensamiento, ya expresada, que más que nunca resulta funcional a los grupos más poderosos, como quedó demostrado con la 125 que la habilidad de la Mesa de Enlace ( y la falencia del gobierno) fue lograr que los sectores populares se solidarizaran con los que viven de la renta agraria diferencial y apoyaran propuestas que significaban, de haberse logrado (suspensión de las retenciones), el aumento del precio de los alimentos.
Es necesario advertir que no solo estamos transitando por un momento de cambio que no ha logrado una nueva estabilidad sino que este transcurre en una sociedad que ha sido brutalmente fragmentada por las políticas neoliberales y su crisis.
El objetivo de establecer un nuevo orden popular requiere que cada uno de los fragmentos tome conciencia de su existencia y de sus intereses, para comenzar la búsqueda de un modelo global que los contenga. Para esto es necesario pensar ya que ni los partidos, ni los referentes políticos pueden sustituir este proceso.
Paradójicamente los grandes grupos económicos de todos los sectores toman distancia de un gobierno que tildan de poco confiable por que no defiende sus intereses y lanzan una estrategia de dividir el país en K y anti K, y el gobierno también avala esta estrategia apoyándose en un PJ también fragmentado.
Necesitamos abandonar la pereza mental y comenzar por un lado exigir propuestas (es muy poco serio proponer el 82% móvil para los jubilados y no decir como se financia) y por el otro analizarlas a la luz de nuestros intereses, para no quedar defendiendo los que no son los nuestros.
Hay que aprender a visualizar los intereses individuales, sectoriales y colectivos en juego. Estamos en un punto de inflexión, por lo tanto depende de la lucidez de los actores del campo popular el tipo de dinámica social que se establezca.
El siglo XXI para nuestra Argentina vino con una nueva realidad tenemos que comprenderla primero dejando atrás las viejas consignas.
Estos mecanismos en la práctica sustituyen el pensamiento y se acepta o se rechazan ideas y propuestas en base a quienes la formulan, sin detenerse a realizar un análisis de las mismas.
En momentos de estabilidad, en los que la realidad parece haber entrado en un amesetamiento esta economía en materia de pensamiento no tiene grandes costos y permite tomar decisiones rápidas y adoptar posicionamientos sin mayores debates, pero cuando se está frente a situaciones cambiantes esta economía de pensamiento puede ser muy costosa ya que puede llevar a decisiones equivocadas.
En política este mecanismo es alentado por los partidos mayoritarios que buscan instalar una fidelidad más allá de las ideas y propuestas que enarbolan, y que les permiten caer en gruesas contradicciones sin tener que explicarlas, lo mismo ocurre con los referentes o dirigentes políticos. Se entiende que los partidos y los referentes alienten esto ya que por este mecanismo logran mantener un especie de elenco estable que les otorga un piso electoral desde el cual se lanzan a la búsqueda de los sectores que no tienen opinión formada sobre los que si trabajan en una mezcla de propuesta, afinidad o capitalización de rechazos.
Los grupos formadores de opinión también utilizan estos mecanismos, con lo que consiguen rápidos pero efímeros alineamientos de la opinión pública, que sustituyen por otros en su permanente juego hegemónico.
Argentina luego de la crisis del 2001 salió de lo que se podría llamar evolución en equilibrio, en donde se podía observar un cambio en la sociedad dentro de un esquema de poder, pensamiento y políticas (en ese orden), es decir se experimentaban cambios dentro de un orden establecido que había llegado a naturalizar el pago de la deuda externa aún a costa del hambre, la exclusión y la indigencia de millones de argentinos.
La incautación de los depósitos de los ahorristas llevada adelantes por el gobierno de Fernando de la Rua, su posterior renuncia, la vertiginosa sucesión de presidentes, la decisión de no pagar la deuda externa tomada por uno de ellos, Adolfo Rodríguez Saa, la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso ponen en pocos meses punto final a ese orden y decretan el comienzo de la búsqueda de uno nuevo, que presupone otro esquema de poder, de ideas y políticas inaugurado a tientas por la dupla Duhalde – Lavagna con un esquema productivista que rompe con la lógica neoliberal de más de 25 años, pero que se asienta en los grandes grupos económicos industriales, y no se consolida, ya que el plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados si bien tiene una amplia base es tan solo un paliativo que no resuelve los problemas de fondo y por lo tanto la protesta social continúa en ascenso.
El gobierno de Néstor Kirchner, le da un nuevo giro con su fuerte ataque a los genocidas, el pago de la deuda al FMI conjuntamente con el arreglo de la deuda externa con una quita del 70% del flujo de fondos futuro, que golpea a los grupos de poder hegemónicos del modelo neoliberal, y que se profundiza con la estatización de los fondos de las AFJP, el intento fallido de socialización de la renta agraria diferencial, la Asignación Universal por Hijo que inicia un serio proceso de desmercantilización del trabajo y la ley de medios audiovisuales que implica el fin del monopolio comunicacional, muestran que estamos lejos de vivir un nuevo orden, que en realidad este se está construyendo.
En este contexto de cambio lo peor que se puede hacer es caer en la economía de pensamiento, ya expresada, que más que nunca resulta funcional a los grupos más poderosos, como quedó demostrado con la 125 que la habilidad de la Mesa de Enlace ( y la falencia del gobierno) fue lograr que los sectores populares se solidarizaran con los que viven de la renta agraria diferencial y apoyaran propuestas que significaban, de haberse logrado (suspensión de las retenciones), el aumento del precio de los alimentos.
Es necesario advertir que no solo estamos transitando por un momento de cambio que no ha logrado una nueva estabilidad sino que este transcurre en una sociedad que ha sido brutalmente fragmentada por las políticas neoliberales y su crisis.
El objetivo de establecer un nuevo orden popular requiere que cada uno de los fragmentos tome conciencia de su existencia y de sus intereses, para comenzar la búsqueda de un modelo global que los contenga. Para esto es necesario pensar ya que ni los partidos, ni los referentes políticos pueden sustituir este proceso.
Paradójicamente los grandes grupos económicos de todos los sectores toman distancia de un gobierno que tildan de poco confiable por que no defiende sus intereses y lanzan una estrategia de dividir el país en K y anti K, y el gobierno también avala esta estrategia apoyándose en un PJ también fragmentado.
Necesitamos abandonar la pereza mental y comenzar por un lado exigir propuestas (es muy poco serio proponer el 82% móvil para los jubilados y no decir como se financia) y por el otro analizarlas a la luz de nuestros intereses, para no quedar defendiendo los que no son los nuestros.
Hay que aprender a visualizar los intereses individuales, sectoriales y colectivos en juego. Estamos en un punto de inflexión, por lo tanto depende de la lucidez de los actores del campo popular el tipo de dinámica social que se establezca.
El siglo XXI para nuestra Argentina vino con una nueva realidad tenemos que comprenderla primero dejando atrás las viejas consignas.
viernes, 3 de septiembre de 2010
LA DECADENCIA DE LOS PARTIDOS POLITICOS
Entre los innumerables retrocesos que se produjeron en la década del 90 del siglo pasado se encuentra el vaciamiento ideológico de los partidos políticos argentinos, situación que comienza con el terrorismo de estado instaurado por la dictadura militar y que la nueva democracia de los ochenta no consigue revertir por ese miedo profundo que ocupó la conciencia de los individuos.
Los noventa significan una nueva caída en esa anomia de la cual aún hoy la mayoría de los partidos no consigue sacudir.
La ideología es el primer paso para la elaboración de propuestas y proyectos, es la guía acerca de los intereses que se defienden en una sociedad en la que no hay igualdad, en la que existen los poderosos y los oprimidos, y en la que la carencia de claridad ideológica favorece el orden establecido por los primeros.
La ideología de ninguna manera puede interpretarse como sectarismo, esto es signo de una ideología mal sana que provoca una falta conciencia.
La necesidad de la ideología estriba en que nos brinda el lugar de la sociedad desde el que se propone el mantenimiento o la transformación de la sociedad, aún en el primer caso el ejercicio ideológico de la hegemonía busca involucrar al conjunto de la sociedad sin el cual el proyecto de las minorías carecería de sustento.
La apatía que hoy se observa para participar en los partidos políticos se debe a que vaciados de ideología los partidos se ven como organizaciones que buscan el provecho de sus dirigentes, a los que a su vez se los visualiza en permanentes disputas sin sentido para el conjunto del pueblo.
Este cuadro se ve agravado por la pobreza en materia de propuestas y proyectos que muestran los partidos políticos producto de sus graves falencias ideológicas, cuando directamente tienen propuestas contradictorias consecuencia de los oportunismos cortoplacistas.
Esta situación llevó a la perdida de representatividad social de los partidos transformados en máquinas de distribuir favores lo que llevó al alejamiento de los movimientos sociales que comenzaron organizaciones independientes específicas, que si bien buscaban la solución de sus problemas al mismo tiempo contribuían a acentuar la fragmentación social a la que fue sometida la sociedad argentina por el proyecto neoliberal.
Todo es parte de un mismo fenómeno que se inició con la dictadura: la desideologización por el terror, la incapacidad de articular propuestas para la sociedad, la estigmatización de los partidos políticos por parte de la prensa monopólica, su gradual mutación en organizaciones prebendarias, la autoexclusión de los mismos de los movimientos sociales, el reforzamiento de la fragmentación social.
Esta pérdida de los partidos provoca la desaparición de organizaciones que organizaban el pueblo en pos de proyectos colectivos provocando un fenómeno de aglutinación del pueblo en grandes fracciones, que en el caso de los partidos políticos populares y progresistas eran diques de contención para la voracidad del imperialismo aliado a la oligarquía.
No son casuales los “consejos” de los organismos internacionales, como el Banco Mundial, que proponen el fortalecimiento de ONGs que reflejen los movimientos sociales e intereses y demandas de sectores de la sociedad construyendo de esta manera un red de compartimientos estancos de imposible articulación sin un hilván ideológico que los contenga y los haga sentir como parte de un todo en la que los problemas sectoriales se resuelven al mismo tiempo que se construye una sociedad más justa.
Este fue el papel histórico de los partidos políticos que es menester recuperar.
Los noventa significan una nueva caída en esa anomia de la cual aún hoy la mayoría de los partidos no consigue sacudir.
La ideología es el primer paso para la elaboración de propuestas y proyectos, es la guía acerca de los intereses que se defienden en una sociedad en la que no hay igualdad, en la que existen los poderosos y los oprimidos, y en la que la carencia de claridad ideológica favorece el orden establecido por los primeros.
La ideología de ninguna manera puede interpretarse como sectarismo, esto es signo de una ideología mal sana que provoca una falta conciencia.
La necesidad de la ideología estriba en que nos brinda el lugar de la sociedad desde el que se propone el mantenimiento o la transformación de la sociedad, aún en el primer caso el ejercicio ideológico de la hegemonía busca involucrar al conjunto de la sociedad sin el cual el proyecto de las minorías carecería de sustento.
La apatía que hoy se observa para participar en los partidos políticos se debe a que vaciados de ideología los partidos se ven como organizaciones que buscan el provecho de sus dirigentes, a los que a su vez se los visualiza en permanentes disputas sin sentido para el conjunto del pueblo.
Este cuadro se ve agravado por la pobreza en materia de propuestas y proyectos que muestran los partidos políticos producto de sus graves falencias ideológicas, cuando directamente tienen propuestas contradictorias consecuencia de los oportunismos cortoplacistas.
Esta situación llevó a la perdida de representatividad social de los partidos transformados en máquinas de distribuir favores lo que llevó al alejamiento de los movimientos sociales que comenzaron organizaciones independientes específicas, que si bien buscaban la solución de sus problemas al mismo tiempo contribuían a acentuar la fragmentación social a la que fue sometida la sociedad argentina por el proyecto neoliberal.
Todo es parte de un mismo fenómeno que se inició con la dictadura: la desideologización por el terror, la incapacidad de articular propuestas para la sociedad, la estigmatización de los partidos políticos por parte de la prensa monopólica, su gradual mutación en organizaciones prebendarias, la autoexclusión de los mismos de los movimientos sociales, el reforzamiento de la fragmentación social.
Esta pérdida de los partidos provoca la desaparición de organizaciones que organizaban el pueblo en pos de proyectos colectivos provocando un fenómeno de aglutinación del pueblo en grandes fracciones, que en el caso de los partidos políticos populares y progresistas eran diques de contención para la voracidad del imperialismo aliado a la oligarquía.
No son casuales los “consejos” de los organismos internacionales, como el Banco Mundial, que proponen el fortalecimiento de ONGs que reflejen los movimientos sociales e intereses y demandas de sectores de la sociedad construyendo de esta manera un red de compartimientos estancos de imposible articulación sin un hilván ideológico que los contenga y los haga sentir como parte de un todo en la que los problemas sectoriales se resuelven al mismo tiempo que se construye una sociedad más justa.
Este fue el papel histórico de los partidos políticos que es menester recuperar.
lunes, 30 de agosto de 2010
HACIA UNA NUEVA HEGEMONIA.
La complejidad de la realidad la hace inasible para la experiencia de los individuos, conjuntamente con el desarrollo de las sociedades se fue produciendo un fenómeno de opacidad en el que los miembros de la misma tuvieron cada vez más problemas para comprenderla.
En la sociedad primitiva todo lo que sucedía estaba al alcance y la comprensión de cada uno de sus miembros, cosa que hoy no sucede.
En este contexto adquieren singular importancia para la comprender lo que acontece las teorías de las ciencias sociales, la ideología y los medios de comunicación.
Las ciencias sociales aportan una explicación sobre diversos aspectos de la realidad, que en su entrelazamiento permiten la construcción de una visión de conjunto, es bueno tener en cuenta que las mismas están impregnadas de ideología pero esto no las inhabilita para explicarla.
Por el contrario la pretensión de algunas corrientes positivista de presentarlas como a ideológica es una grave falsificación ya que siempre se las mira desde una posición o interés de la que no se puede sustraer el científico social. El caso paradigmático es la economía surgida como ciencia a fines del siglo XVIII al calor del ascenso de la burguesía europea que necesitaba de ella para la construcción de un nuevo orden, este carácter ideológico no le restó seriedad científica siendo hoy su legado reconocido aún por el marxismo.
La ideología cumple un papel fundamental a la hora de brindar una visión global que permite la contextualización de los individuos en la sociedad al mismo tiempo que le da estabilidad y gobernabilidad, no quiere decir una falsa conciencia sino un posicionamiento desde determinados intereses que provienen de la situación en la que se encuentra quien brinda esa posición e intenta hacer valer como correcta al resto. La ideología en la construcción de la hegemonía es fundamental ya que los sectores dominantes o que pretenden serlo intentan convencer al resto que pueden realizar sus proyectos y aspiraciones en la propuesta que ellos realizan, que no muestra con claridad cómo sus intereses son prioritarios tratando de mostrar que lo más importante es el bien común.
Toda ideología tiene un componente de alusión – ilusión, alude a la realidad para que la visión que por medio de ella se construya sea operativa y permita a cada uno de los individuos desenvolverse en la sociedad en una tensión permanente entre los intereses hegemónicos y los propios, y de ilusión ya que esconde los intereses del grupo que pretende ser hegemónico.
Uno de los principales recursos en la construcción de la hegemonía es la naturalización de los fenómenos sociales, por medio de lo cual se provoca la aceptación de los mismos ya que las leyes de la naturaleza son inmutables, esto se realiza por medio de la descontextualización de los procesos históricos de las teorías.
Por último la inmensidad y complejidad de la realidad es transmitida por los medios de comunicación que realizan dos funciones permanentemente, seleccionan lo que es importante de ser transmitido, frente al cúmulo infinito de acontecimientos que suceden diariamente, y realizan un decodificación de los mismos por medio de la adaptación de teoría científicas y de la ideología. En esta última tarea también se incluye la graduación de la importancia de lo informado por medio de los espacios y el seguimiento temporal de las temáticas.
La Argentina se ha desembarazado parcialmente de una forma de explicar la realidad que proveía el neoliberalismo que realizaba una excesiva simplificación de la realidad: por un lado reducía el conjunto a la lógica económica, y la economía a la racionalidad del mercado y los costos y ganancias privados, en ambas situaciones realizaba una gran parcialización y distorsión.
Con la relativización del neoliberalismo se produce un especie de corrimiento del velo que presentaba a la realidad de una manera particular dejando al descubierto la posibilidad de miradas e interpretaciones alternativas que ponen de manifiesto posiciones ideológicas, y se comienza a dar un debate que no existía desde hacía mucho tiempo en nuestro país, medidas como la “125” o la “ley de medios” dejan de ser interpretadas en un solo sentido y se cuela en la sociedad un discurso alternativo al hegemónico.
Muy entrelazado con lo anterior se encuentra la disputa, ya que de eso se trata, de quienes realizan el relato de la realidad y su análisis, que es llevado a cabo por los medios de comunicación y queda al desnudo la existencia de un relato hegemónico que existe desde el advenimiento de la democracia, que hasta este momento aparecía como una suerte de verdad, que ahora es puesta en tela de juicio por amplios sectores de la sociedad dando inicio a la posibilidad de construir una nueva hegemonía.
Luego de casi 30 años de democracia ha comenzado la principal disputa, la construcción de una nueva hegemonía, hoy la dominación no se ejerce por medio de los fusiles, sino por el dominio del pensamiento de la sociedad, que no funciona en el vacío, como ya se dijo, este se vale de las ciencias sociales, de la ideología y de los medios de comunicación, este es el trípode en fortísima disputa, con distintos grados de avance en cada uno de estos aspectos.
El que más resalta en este momento es el de los medios de comunicación ya que de estos depende en lo concreto la transmisión de las teorías e ideologías que interpretan los hechos, por esta razón es necesario el involucramiento de toda la sociedad, se está disputando la posibilidad de generar un nuevo tipo de hegemonía más participativa con un mayor grado de consenso social, y esto es posible en la medida en que cada uno de los sectores pueda reconocerse a si mismo y sus intereses y para ello es necesario un conjunto de medios de comunicación que expresen esa pluralidad.
Si el conjunto de la sociedad no se involucra en este proceso se corre el riesgo de sustituir la visión de una minoría por la de otra como ha ocurrido por lo general, nos encontramos en un punto de cambio ya que las “verdades generalmente aceptadas” han sido puestas en duda, lo que en los procesos históricos es de suma importancia ya que es trabajoso lograrlo. ¿Podremos aprovecharlo?
En la sociedad primitiva todo lo que sucedía estaba al alcance y la comprensión de cada uno de sus miembros, cosa que hoy no sucede.
En este contexto adquieren singular importancia para la comprender lo que acontece las teorías de las ciencias sociales, la ideología y los medios de comunicación.
Las ciencias sociales aportan una explicación sobre diversos aspectos de la realidad, que en su entrelazamiento permiten la construcción de una visión de conjunto, es bueno tener en cuenta que las mismas están impregnadas de ideología pero esto no las inhabilita para explicarla.
Por el contrario la pretensión de algunas corrientes positivista de presentarlas como a ideológica es una grave falsificación ya que siempre se las mira desde una posición o interés de la que no se puede sustraer el científico social. El caso paradigmático es la economía surgida como ciencia a fines del siglo XVIII al calor del ascenso de la burguesía europea que necesitaba de ella para la construcción de un nuevo orden, este carácter ideológico no le restó seriedad científica siendo hoy su legado reconocido aún por el marxismo.
La ideología cumple un papel fundamental a la hora de brindar una visión global que permite la contextualización de los individuos en la sociedad al mismo tiempo que le da estabilidad y gobernabilidad, no quiere decir una falsa conciencia sino un posicionamiento desde determinados intereses que provienen de la situación en la que se encuentra quien brinda esa posición e intenta hacer valer como correcta al resto. La ideología en la construcción de la hegemonía es fundamental ya que los sectores dominantes o que pretenden serlo intentan convencer al resto que pueden realizar sus proyectos y aspiraciones en la propuesta que ellos realizan, que no muestra con claridad cómo sus intereses son prioritarios tratando de mostrar que lo más importante es el bien común.
Toda ideología tiene un componente de alusión – ilusión, alude a la realidad para que la visión que por medio de ella se construya sea operativa y permita a cada uno de los individuos desenvolverse en la sociedad en una tensión permanente entre los intereses hegemónicos y los propios, y de ilusión ya que esconde los intereses del grupo que pretende ser hegemónico.
Uno de los principales recursos en la construcción de la hegemonía es la naturalización de los fenómenos sociales, por medio de lo cual se provoca la aceptación de los mismos ya que las leyes de la naturaleza son inmutables, esto se realiza por medio de la descontextualización de los procesos históricos de las teorías.
Por último la inmensidad y complejidad de la realidad es transmitida por los medios de comunicación que realizan dos funciones permanentemente, seleccionan lo que es importante de ser transmitido, frente al cúmulo infinito de acontecimientos que suceden diariamente, y realizan un decodificación de los mismos por medio de la adaptación de teoría científicas y de la ideología. En esta última tarea también se incluye la graduación de la importancia de lo informado por medio de los espacios y el seguimiento temporal de las temáticas.
La Argentina se ha desembarazado parcialmente de una forma de explicar la realidad que proveía el neoliberalismo que realizaba una excesiva simplificación de la realidad: por un lado reducía el conjunto a la lógica económica, y la economía a la racionalidad del mercado y los costos y ganancias privados, en ambas situaciones realizaba una gran parcialización y distorsión.
Con la relativización del neoliberalismo se produce un especie de corrimiento del velo que presentaba a la realidad de una manera particular dejando al descubierto la posibilidad de miradas e interpretaciones alternativas que ponen de manifiesto posiciones ideológicas, y se comienza a dar un debate que no existía desde hacía mucho tiempo en nuestro país, medidas como la “125” o la “ley de medios” dejan de ser interpretadas en un solo sentido y se cuela en la sociedad un discurso alternativo al hegemónico.
Muy entrelazado con lo anterior se encuentra la disputa, ya que de eso se trata, de quienes realizan el relato de la realidad y su análisis, que es llevado a cabo por los medios de comunicación y queda al desnudo la existencia de un relato hegemónico que existe desde el advenimiento de la democracia, que hasta este momento aparecía como una suerte de verdad, que ahora es puesta en tela de juicio por amplios sectores de la sociedad dando inicio a la posibilidad de construir una nueva hegemonía.
Luego de casi 30 años de democracia ha comenzado la principal disputa, la construcción de una nueva hegemonía, hoy la dominación no se ejerce por medio de los fusiles, sino por el dominio del pensamiento de la sociedad, que no funciona en el vacío, como ya se dijo, este se vale de las ciencias sociales, de la ideología y de los medios de comunicación, este es el trípode en fortísima disputa, con distintos grados de avance en cada uno de estos aspectos.
El que más resalta en este momento es el de los medios de comunicación ya que de estos depende en lo concreto la transmisión de las teorías e ideologías que interpretan los hechos, por esta razón es necesario el involucramiento de toda la sociedad, se está disputando la posibilidad de generar un nuevo tipo de hegemonía más participativa con un mayor grado de consenso social, y esto es posible en la medida en que cada uno de los sectores pueda reconocerse a si mismo y sus intereses y para ello es necesario un conjunto de medios de comunicación que expresen esa pluralidad.
Si el conjunto de la sociedad no se involucra en este proceso se corre el riesgo de sustituir la visión de una minoría por la de otra como ha ocurrido por lo general, nos encontramos en un punto de cambio ya que las “verdades generalmente aceptadas” han sido puestas en duda, lo que en los procesos históricos es de suma importancia ya que es trabajoso lograrlo. ¿Podremos aprovecharlo?
miércoles, 18 de agosto de 2010
82% MOVIL ¿SE PUEDE?
El debate encarado por la oposición sobre la necesidad instaurar para las jubilaciones nacionales el 82 % de la retribución sin producir modificaciones de fondo, ni sustentar su propuesta por medio de cálculos actuariales que demuestren su factibilidad es liviana y tiene un fuerte tinte oportunista.
Por otro lado se advierte la estrategia gradualista del gobierno por medio de aumentos periódicos que han descongelado la jubilación legada por Menem y no tacada por De la Rua.
Tal como está la situación el aumento de las jubilaciones más allá de la metodología fijada para los aumentos periódicos que se realizan, sin modificar el sistema actual, implica la liquidación del Fondo de Sustentabilidad del Sistema, lo cual es poco aconsejable ya que le quita un resguardo contra el ciclo económico.
En grandes números el sistema nacional con los nuevos niveles jubilatorios implica un gasto anual de 120 mil millones de pesos que se financiaría con 70 mil millones provenientes de los aportes y contribuciones y los restantes 50 mil millones provendrían de impuestos, entre lo que se encuentra el descuento que se le hace a la coparticipación de las provincias, descuento que para algunos sectores de la oposición no debería realizarse lo que implicaría un déficit automático del sistema previsional.
La propuesta de elevar la jubilación mínima al 82% del salario mínimo vital y móvil implica un aumento en el gasto previsional de 30 mil millones y de ser llevada para todos los jubilados este aumento del gasto pasaría a 50 mil millones, con lo que en tres años se liquidaría el Fondo de Sustentabilidad del Sistema, ya que actualmente asciende a unos 150 mil millones de pesos.
En una mirada cortoplacista, inadecuada para este tipo de análisis, se puede sostener como una vía de financiamiento el achicar la evasión previsional que se puede estimar en 25 mil millones anuales y también se puede volver al nivel de contribuciones patronales anterior al menemismo, excluyendo la pequeña empresa, lo que podría permitir una recaudación de otros 25 mil millones, con lo que en el corto plazo se podría financiar este aumento.
No se puede dejar pasar por alto que tanto la reducción de la evasión como el aumento de las contribuciones patronales chocan contra intereses muy fuertes, como son los de agro en el primer caso y los grandes grupos económicos en el segundo.
Pero aún de lograrse esto significaría un parche ya que los sistemas previsionales deben ser pensados a largo plazo, es decir que deben ser sustentables en los próximos 50 a 100 años.
Las dificultades para financiar el sistema jubilatorio argentino no son ajenas a otros sistemas del mundo, el aumento de la esperanza de vida, la flexibilización de los regímenes laborales, el aumento de la desocupación por el cambio tecnológico y la tendencia a desmercantilizar el trabajo en las economías más progresistas hacen inviable el modelo jubilatorio solidario sostenido exclusivamente por aportes y contribuciones.
Es necesario pasar a un sistema de solidaridad en el que las necesidades de financiamientos se completen con recursos del tesoro nacional para lo cual es necesario pensar en una reforma impositiva que permita la implementación de un sistema más progresivo, lo que choca contra las ideas hegemónicas en esta materia, en nuestro país se ha tomado como una verdad revelada que la máxima alícuota en el impuesto a las ganancias no puede superar el 35% cuando en otros países desarrollados esta llega al 55%, por citar un solo ejemplo.
Si se avanza en este tipo de discusión se pueden suprimir los aportes y contribuciones y pasar a un sistema previsional exclusivamente financiado con impuestos, pero la condición es un sistema impositivo progresivo con un bajo nivel de evasión, con un Fondo de Resguardo anticíclico, al mismo tiempo que debe tener un carácter solidario con jubilaciones y pensiones acordes a un nivel de vida digna para la etapa etárea que cubre, con previsión para las contingencias que llevan a la jubilación o pensión anticipada y que cubra las necesidades de la tercera edad más allá de su historia laboral.
Un sistema así es un paso más en la solidaridad que implica el actual sistema de reparto en el que los trabajadores activos sostienen a los pasivos, implica la idea de que el conjunto de la sociedad sin distinciones financia un sistema previsional universal, en el que no hay lugar para los privilegios.
En definitiva, desde un punto de vista puramente técnico existen las condiciones para avanzar hacia el 82% móvil, con medidas de corto plazo primero, para avanzar hacia un sistema respaldado por cálculos actuariales asentados sobre proporciones de ingresos fiscales intangibles.
El problema es ideológico y político, ideológico ya que debe primar la idea de un derecho universal a la jubilación más allá de la historia laboral individual y político ya que supone avanzar en la distribución del ingreso a costa de los sectores opulentos de la sociedad.
¿Serán estos aspectos los que han llevado a la oposición a presentar proyectos técnicamente tan endebles?
Por otro lado se advierte la estrategia gradualista del gobierno por medio de aumentos periódicos que han descongelado la jubilación legada por Menem y no tacada por De la Rua.
Tal como está la situación el aumento de las jubilaciones más allá de la metodología fijada para los aumentos periódicos que se realizan, sin modificar el sistema actual, implica la liquidación del Fondo de Sustentabilidad del Sistema, lo cual es poco aconsejable ya que le quita un resguardo contra el ciclo económico.
En grandes números el sistema nacional con los nuevos niveles jubilatorios implica un gasto anual de 120 mil millones de pesos que se financiaría con 70 mil millones provenientes de los aportes y contribuciones y los restantes 50 mil millones provendrían de impuestos, entre lo que se encuentra el descuento que se le hace a la coparticipación de las provincias, descuento que para algunos sectores de la oposición no debería realizarse lo que implicaría un déficit automático del sistema previsional.
La propuesta de elevar la jubilación mínima al 82% del salario mínimo vital y móvil implica un aumento en el gasto previsional de 30 mil millones y de ser llevada para todos los jubilados este aumento del gasto pasaría a 50 mil millones, con lo que en tres años se liquidaría el Fondo de Sustentabilidad del Sistema, ya que actualmente asciende a unos 150 mil millones de pesos.
En una mirada cortoplacista, inadecuada para este tipo de análisis, se puede sostener como una vía de financiamiento el achicar la evasión previsional que se puede estimar en 25 mil millones anuales y también se puede volver al nivel de contribuciones patronales anterior al menemismo, excluyendo la pequeña empresa, lo que podría permitir una recaudación de otros 25 mil millones, con lo que en el corto plazo se podría financiar este aumento.
No se puede dejar pasar por alto que tanto la reducción de la evasión como el aumento de las contribuciones patronales chocan contra intereses muy fuertes, como son los de agro en el primer caso y los grandes grupos económicos en el segundo.
Pero aún de lograrse esto significaría un parche ya que los sistemas previsionales deben ser pensados a largo plazo, es decir que deben ser sustentables en los próximos 50 a 100 años.
Las dificultades para financiar el sistema jubilatorio argentino no son ajenas a otros sistemas del mundo, el aumento de la esperanza de vida, la flexibilización de los regímenes laborales, el aumento de la desocupación por el cambio tecnológico y la tendencia a desmercantilizar el trabajo en las economías más progresistas hacen inviable el modelo jubilatorio solidario sostenido exclusivamente por aportes y contribuciones.
Es necesario pasar a un sistema de solidaridad en el que las necesidades de financiamientos se completen con recursos del tesoro nacional para lo cual es necesario pensar en una reforma impositiva que permita la implementación de un sistema más progresivo, lo que choca contra las ideas hegemónicas en esta materia, en nuestro país se ha tomado como una verdad revelada que la máxima alícuota en el impuesto a las ganancias no puede superar el 35% cuando en otros países desarrollados esta llega al 55%, por citar un solo ejemplo.
Si se avanza en este tipo de discusión se pueden suprimir los aportes y contribuciones y pasar a un sistema previsional exclusivamente financiado con impuestos, pero la condición es un sistema impositivo progresivo con un bajo nivel de evasión, con un Fondo de Resguardo anticíclico, al mismo tiempo que debe tener un carácter solidario con jubilaciones y pensiones acordes a un nivel de vida digna para la etapa etárea que cubre, con previsión para las contingencias que llevan a la jubilación o pensión anticipada y que cubra las necesidades de la tercera edad más allá de su historia laboral.
Un sistema así es un paso más en la solidaridad que implica el actual sistema de reparto en el que los trabajadores activos sostienen a los pasivos, implica la idea de que el conjunto de la sociedad sin distinciones financia un sistema previsional universal, en el que no hay lugar para los privilegios.
En definitiva, desde un punto de vista puramente técnico existen las condiciones para avanzar hacia el 82% móvil, con medidas de corto plazo primero, para avanzar hacia un sistema respaldado por cálculos actuariales asentados sobre proporciones de ingresos fiscales intangibles.
El problema es ideológico y político, ideológico ya que debe primar la idea de un derecho universal a la jubilación más allá de la historia laboral individual y político ya que supone avanzar en la distribución del ingreso a costa de los sectores opulentos de la sociedad.
¿Serán estos aspectos los que han llevado a la oposición a presentar proyectos técnicamente tan endebles?
martes, 10 de agosto de 2010
POLITICAS SOCIALES COMPENSATORIAS O TRANSFORMADORAS
La profunda y rápida transformación que generó el capitalismo desde sus orígenes provocó un gran cambio social, en el que los perjudicados superaban en número a los beneficiados.
Esto fue advertido en Inglaterra cuna de la revolución industrial, situación que afectaba la gobernabilidad, por lo cual en el siglo XIX el estado toma a su cargo la política social, hasta ese entonces en manos de las iglesias y sociedades de beneficencia.
Este hecho es de singular importancia ya que da cuenta de que el estado entiende que la generación de desigualdades es estructural al capitalismo, razón por la cual no puede dejarse a la improvisación o la costumbre su mitigación, debe ser objeto de la política social.
La catástrofe social ocurrida en Argentina, con distintos grados de intensidad desde Marzo de 1976 a Abril de 2002, pone en el centro de las políticas públicas las que tienen por objeto la cuestión social.
Desgraciadamente en todo este período, más allá del criterio que imperó en las políticas sociales fue compensatorio o reparador, es decir el mismo con que se implementaron en la Inglaterra de Disraeli.
La lógica de este criterio de política social es el acordar y coadyuvar al modelo económico implementado, en términos modernos es el aportar a la gobernabilidad para que los desplazados por el desarrollo económico no realicen revueltas.
Dentro de esta lógica se pusieron en práctica tres modelos: el subsidiario o focalizado, el general o socialdemócrata, y el meritocrático o clientelar.
Durante la dictadura el que primó fue el subsidiario o focalizado que parte de la la premisa de que el mercado en un óptimo asignador de mercado y que los problemas sociales son por lo tanto transitorios y parciales, ocasionados fundamentalmente por lo una mala percepción de la realidad por parte de los individuos afectados, por esta razón la política social sirve de contención mientras estos individuos adaptan sus expectativas, sin afectar la lógica del mercado ni perturbarlo.
Con la democracia se implementaron políticas socialdemócratas o generales, que abarcaban grandes porciones de la población afectadas, definida la carencia o la reparación a realizar todos los individuos que entraban en la definición de las mismas, lo interesante es que este modelo de política social asume que el mercado tiene fallas y por lo tanto la carencia social es permanente en lo conceptual en la que los individuos pueden entrar y salir, por ejemplo siempre hay pobreza, los que rotan son los pobres que pueden entrar y salir de esta.
Con el menemismo irrumpen las políticas meritocráticas o clientelares, que instrumentan políticamente las carencias sociales, son sujetos de estas políticas los que “se hacen merecedores”, v . gr.: apoyo a un intendente, estas se encuentran bajo la cobertura de políticas sociales generales, pero que en su concreción se tornan meritocráticas como el Plan Trabajar, a esto se suman políticas focalizadas que atienden cuestiones específicas o regionales como las del conurbano bonaerense. En este período de fuerte exclusión social se multiplican las políticas y las combinaciones de modalidades con un gran éxito ya que evitaron el estallido social y le dieron estabilidad al modelo neoliberal. Estas políticas asumen la carencia social como permanente y la hacen funcional al modelo.
Con el gobierno de la Alianza las contradicciones internas hacen crujir y estallar el modelo neoliberal que no cambian, pero que no avalan, la compleja política social menemista se desorganiza y la recesión le quita además financiamiento.
Lo profundo de la crisis social y el cambio del modelo económico en Abril de 2002 y la puesta en marcha el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, verdadera política social que la crisis no da margan para el clientelismo, se reformula la maraña de planes y programas con la idea de contención social, situación que se mantiene en términos generales durante todo el gobierno de Néstor Kirchner, salvo el programa Más y Mejor Trabajo que apunta a la reconstrucción del tejido productivo.
El modelo productivo distributivo iniciado en abril de 2002 se encuentra fuertemente encorsetado por el patrón de acumulación que benefició a los grandes grupos económicos que se afianzaron durante el menemsimo, con el consiguiente poder, y la política económica encuentra serias dificultades de continuar avanzando, es en este último período en el que la política social sale de su rol pasivo y comienza a reforzar el nuevo modelo, confrontando con el neoliberalismo y sobre todo con su patrón de acumulación y distribución, la estatización de las AFJP primero y la Asignación Universal por Hijo, son claras medias redistributivas, que además, en el caso de la primera, le quitan fuerza a la especulación financiera, mientras que la segunda da un importantísimo paso hacia la desmercantilización del trabajo, uno de los mercados fundamentales del capitalismo y el último en conformarse en el siglo XIX.
Las políticas sociales han dejado el papel de acompañamiento y vuelven como en el primer peronismo a ser protagonistas de la transformación de la sociedad.
Esto fue advertido en Inglaterra cuna de la revolución industrial, situación que afectaba la gobernabilidad, por lo cual en el siglo XIX el estado toma a su cargo la política social, hasta ese entonces en manos de las iglesias y sociedades de beneficencia.
Este hecho es de singular importancia ya que da cuenta de que el estado entiende que la generación de desigualdades es estructural al capitalismo, razón por la cual no puede dejarse a la improvisación o la costumbre su mitigación, debe ser objeto de la política social.
La catástrofe social ocurrida en Argentina, con distintos grados de intensidad desde Marzo de 1976 a Abril de 2002, pone en el centro de las políticas públicas las que tienen por objeto la cuestión social.
Desgraciadamente en todo este período, más allá del criterio que imperó en las políticas sociales fue compensatorio o reparador, es decir el mismo con que se implementaron en la Inglaterra de Disraeli.
La lógica de este criterio de política social es el acordar y coadyuvar al modelo económico implementado, en términos modernos es el aportar a la gobernabilidad para que los desplazados por el desarrollo económico no realicen revueltas.
Dentro de esta lógica se pusieron en práctica tres modelos: el subsidiario o focalizado, el general o socialdemócrata, y el meritocrático o clientelar.
Durante la dictadura el que primó fue el subsidiario o focalizado que parte de la la premisa de que el mercado en un óptimo asignador de mercado y que los problemas sociales son por lo tanto transitorios y parciales, ocasionados fundamentalmente por lo una mala percepción de la realidad por parte de los individuos afectados, por esta razón la política social sirve de contención mientras estos individuos adaptan sus expectativas, sin afectar la lógica del mercado ni perturbarlo.
Con la democracia se implementaron políticas socialdemócratas o generales, que abarcaban grandes porciones de la población afectadas, definida la carencia o la reparación a realizar todos los individuos que entraban en la definición de las mismas, lo interesante es que este modelo de política social asume que el mercado tiene fallas y por lo tanto la carencia social es permanente en lo conceptual en la que los individuos pueden entrar y salir, por ejemplo siempre hay pobreza, los que rotan son los pobres que pueden entrar y salir de esta.
Con el menemismo irrumpen las políticas meritocráticas o clientelares, que instrumentan políticamente las carencias sociales, son sujetos de estas políticas los que “se hacen merecedores”, v . gr.: apoyo a un intendente, estas se encuentran bajo la cobertura de políticas sociales generales, pero que en su concreción se tornan meritocráticas como el Plan Trabajar, a esto se suman políticas focalizadas que atienden cuestiones específicas o regionales como las del conurbano bonaerense. En este período de fuerte exclusión social se multiplican las políticas y las combinaciones de modalidades con un gran éxito ya que evitaron el estallido social y le dieron estabilidad al modelo neoliberal. Estas políticas asumen la carencia social como permanente y la hacen funcional al modelo.
Con el gobierno de la Alianza las contradicciones internas hacen crujir y estallar el modelo neoliberal que no cambian, pero que no avalan, la compleja política social menemista se desorganiza y la recesión le quita además financiamiento.
Lo profundo de la crisis social y el cambio del modelo económico en Abril de 2002 y la puesta en marcha el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, verdadera política social que la crisis no da margan para el clientelismo, se reformula la maraña de planes y programas con la idea de contención social, situación que se mantiene en términos generales durante todo el gobierno de Néstor Kirchner, salvo el programa Más y Mejor Trabajo que apunta a la reconstrucción del tejido productivo.
El modelo productivo distributivo iniciado en abril de 2002 se encuentra fuertemente encorsetado por el patrón de acumulación que benefició a los grandes grupos económicos que se afianzaron durante el menemsimo, con el consiguiente poder, y la política económica encuentra serias dificultades de continuar avanzando, es en este último período en el que la política social sale de su rol pasivo y comienza a reforzar el nuevo modelo, confrontando con el neoliberalismo y sobre todo con su patrón de acumulación y distribución, la estatización de las AFJP primero y la Asignación Universal por Hijo, son claras medias redistributivas, que además, en el caso de la primera, le quitan fuerza a la especulación financiera, mientras que la segunda da un importantísimo paso hacia la desmercantilización del trabajo, uno de los mercados fundamentales del capitalismo y el último en conformarse en el siglo XIX.
Las políticas sociales han dejado el papel de acompañamiento y vuelven como en el primer peronismo a ser protagonistas de la transformación de la sociedad.
jueves, 5 de agosto de 2010
GANANCIAS, INVERSIONES, GLOBALIZACION E INCERTIDUMBRE.
La República Argentina se encamina hacia un nuevo ciclo de crecimiento económico levemente interrumpido por la crisis que comenzó en el 2008 y que provocó que tan solo dos trimestres registren una caída del PBI en el 2009 (con un crecimiento del 0,9% para todo el año), para retomar el crecimiento a partir del último trimestre de ese año y una franca recuperación en el primer trimestre de 2010.
Esta situación vuelve a poner en la agenda de discusión el tema del bajo nivel de las inversiones en nuestro país, cuestión que no es nueva no sólo para Argentina sino para toda América Latina.
Tanto en el ciclo económico de los 90 como en el iniciado en el 2003 la inversión rondó el 20% del PBI, en ambos períodos más de la mitad fue destinado a construcción, lo que muestra una inversión que no tiene una gran capacidad para aumentar la productividad.
La diferencia más notable fue que la inversión productiva (equipo durable y maquinarias y equipos) en el primer ciclo fue motorizada principalmente por las grandes empresas y en el presente por las PYMES. En el primer caso estimuló la desocupación estructural mientras que en el segundo la está morigerando.
El presente ciclo se muestra más estable ya que son siete años consecutivos de crecimiento del PBI y con un fuerte incremento que en promedio es del 7,4% anual, mientras que en el anterior se alternaron años de crecimiento con años de caída del PBI y con una menor tasa promedio (2,8% anual).
La fuga de capitales fue una constante en el primer ciclo ya que sólo en el año 2002, el de las privatizaciones masivas, hubo una entrada neta de capitales, en el resto de los años la fuga fue permanente, en el actual este fenómeno se comienza a percibir con la crisis del campo, y este año parece haberse revertido.
Esta evidencia empírica estaría mostrando, en una primera mirada, que la idea de el economista cepalino Osvaldo Sunkel que para retener en nuestros países el excedente generado hay que privilegiar un modelo basado en el empleo, salarios altos, impuestos y PYMES, buscando la propia racionalidad de los actores: los empleados gastan localmente, las PYMES invierten localmente y el estado gasta también localmente, en este último caso habría que hace la salvedad del modelo propuesto por el Plan Brady en el que el estado fugaba el capital por medio del pago de la deuda externa y el ajuste permanente de la economía.
La mundialización de la economía permite que el capital fluya de un lado a otro del mundo buscando la mayor tasa de ganancia, este fenómeno magistralmente descripto por Hilferding y Lenin, a principio de siglo XX, se ha ido agudizando con la facilidad que brinda la tecnología para la realización de transferencias a cualquier parte del mundo.
Por otro lado la incertidumbre es una cuestión inherente a la economía de los países periféricos que no sólo son tomadores de precios sino que también se ven obligados a acatar reglas de juego en las que tienen muy poca participación a la hora de diseñarlas.
Esta incertidumbre se puede morigerar o agravar por medio del grado de institucionalidad en los países periféricos, pero la norma es la incertidumbre.
Esta institucionalidad esta constituida por todas las normas, mecanismos e instituciones del país, entre la que se encuentra el mercado, pero de ninguna manera puede ser tomado como la principal o más significativa.
La presencia de incertidumbre provoca que el capital para radicarse busque tasas de ganancias más altas que las que existen en los países centrales o considerados seguros, para compensar este problema.
El capitalismo financiero que es el que impera hoy, impone una lógica de especulación basada en el corto plazo que logra altas tasas de ganancias, para un capital que fluye permanentemente de un lugar a otro del planeta maximizando la ganancia y lo que es más grave transformando esta tasa en la referencia para el conjunto de las inversiones.
Volviendo de nuevo al tema inicial, el nuevo ciclo expansivo de la economía argentina necesita un aumento de las inversiones productivas para ampliarse y mantenerse, y encuentra como obstáculo la altas tasas que pretende el capital para radicarse o mantenerse en nuestro país, frente a este hecho se abren, para decirlo en forma simplificada, dos opciones: una que propone una vuelta en una versión ampliada y mejorada al modelo de los 90 que según su óptica entró en crisis porque no se le dio al mercado toda la participación necesaria y no se eliminaron todas las regulaciones que restringían su libre funcionamiento. Esta propuesta mira fundamentalmente al gran capital financiero internacional, desconociendo la inherencia de la incertidumbre en nuestro país.
Por otro lado existe la propuesta de profundizar el modelo productivo basado en las PYMES y el empleo, con una reforma impositiva que termine con la regresividad del actual sistema, en la que la institucionalidad no se reduce al mercado sino que toma nota de sus fallas, de la existencia de concentración económica y centralización del capital, diferencia los servicios y los bienes sociales (salud y educación) de los puramente económicos que excluye del mercado o los regula, y en términos generales piensa en una institucionalidad más compleja que interactúa con el mercado.
Esta última posición a diferencia de la otra explicita la ideología y la cultura como mecanismos de regulación social, que si bien están presentes en la otra propuesta esta los oculta.
Para la primera propuesta el aumento de la inversión, que significa la atracción del capital financiero internacional implica tasas de ganancias muy altas en las que el empleo, la estabilidad laboral y los altos salarios son un problema, y su repuesta es permitir que aumente cada vez más la volatilidad de las inversiones como en la década de los 90.
Para segunda propuesta, que es la que hoy se intenta a medias, significa la retención del excedente generado en nuestro país, el mercado interno sostenido por los ingresos de los trabajadores se transforma en la plataforma de lanzamiento hacia el mundo y la nueva institucionalidad se construye abandonando la tentación facilista de la arbitrariedad y la discrecionalidad ya que la inversión necesita una previsibilidad de mediano y largo plazo de los factores internos.
Esta situación vuelve a poner en la agenda de discusión el tema del bajo nivel de las inversiones en nuestro país, cuestión que no es nueva no sólo para Argentina sino para toda América Latina.
Tanto en el ciclo económico de los 90 como en el iniciado en el 2003 la inversión rondó el 20% del PBI, en ambos períodos más de la mitad fue destinado a construcción, lo que muestra una inversión que no tiene una gran capacidad para aumentar la productividad.
La diferencia más notable fue que la inversión productiva (equipo durable y maquinarias y equipos) en el primer ciclo fue motorizada principalmente por las grandes empresas y en el presente por las PYMES. En el primer caso estimuló la desocupación estructural mientras que en el segundo la está morigerando.
El presente ciclo se muestra más estable ya que son siete años consecutivos de crecimiento del PBI y con un fuerte incremento que en promedio es del 7,4% anual, mientras que en el anterior se alternaron años de crecimiento con años de caída del PBI y con una menor tasa promedio (2,8% anual).
La fuga de capitales fue una constante en el primer ciclo ya que sólo en el año 2002, el de las privatizaciones masivas, hubo una entrada neta de capitales, en el resto de los años la fuga fue permanente, en el actual este fenómeno se comienza a percibir con la crisis del campo, y este año parece haberse revertido.
Esta evidencia empírica estaría mostrando, en una primera mirada, que la idea de el economista cepalino Osvaldo Sunkel que para retener en nuestros países el excedente generado hay que privilegiar un modelo basado en el empleo, salarios altos, impuestos y PYMES, buscando la propia racionalidad de los actores: los empleados gastan localmente, las PYMES invierten localmente y el estado gasta también localmente, en este último caso habría que hace la salvedad del modelo propuesto por el Plan Brady en el que el estado fugaba el capital por medio del pago de la deuda externa y el ajuste permanente de la economía.
La mundialización de la economía permite que el capital fluya de un lado a otro del mundo buscando la mayor tasa de ganancia, este fenómeno magistralmente descripto por Hilferding y Lenin, a principio de siglo XX, se ha ido agudizando con la facilidad que brinda la tecnología para la realización de transferencias a cualquier parte del mundo.
Por otro lado la incertidumbre es una cuestión inherente a la economía de los países periféricos que no sólo son tomadores de precios sino que también se ven obligados a acatar reglas de juego en las que tienen muy poca participación a la hora de diseñarlas.
Esta incertidumbre se puede morigerar o agravar por medio del grado de institucionalidad en los países periféricos, pero la norma es la incertidumbre.
Esta institucionalidad esta constituida por todas las normas, mecanismos e instituciones del país, entre la que se encuentra el mercado, pero de ninguna manera puede ser tomado como la principal o más significativa.
La presencia de incertidumbre provoca que el capital para radicarse busque tasas de ganancias más altas que las que existen en los países centrales o considerados seguros, para compensar este problema.
El capitalismo financiero que es el que impera hoy, impone una lógica de especulación basada en el corto plazo que logra altas tasas de ganancias, para un capital que fluye permanentemente de un lugar a otro del planeta maximizando la ganancia y lo que es más grave transformando esta tasa en la referencia para el conjunto de las inversiones.
Volviendo de nuevo al tema inicial, el nuevo ciclo expansivo de la economía argentina necesita un aumento de las inversiones productivas para ampliarse y mantenerse, y encuentra como obstáculo la altas tasas que pretende el capital para radicarse o mantenerse en nuestro país, frente a este hecho se abren, para decirlo en forma simplificada, dos opciones: una que propone una vuelta en una versión ampliada y mejorada al modelo de los 90 que según su óptica entró en crisis porque no se le dio al mercado toda la participación necesaria y no se eliminaron todas las regulaciones que restringían su libre funcionamiento. Esta propuesta mira fundamentalmente al gran capital financiero internacional, desconociendo la inherencia de la incertidumbre en nuestro país.
Por otro lado existe la propuesta de profundizar el modelo productivo basado en las PYMES y el empleo, con una reforma impositiva que termine con la regresividad del actual sistema, en la que la institucionalidad no se reduce al mercado sino que toma nota de sus fallas, de la existencia de concentración económica y centralización del capital, diferencia los servicios y los bienes sociales (salud y educación) de los puramente económicos que excluye del mercado o los regula, y en términos generales piensa en una institucionalidad más compleja que interactúa con el mercado.
Esta última posición a diferencia de la otra explicita la ideología y la cultura como mecanismos de regulación social, que si bien están presentes en la otra propuesta esta los oculta.
Para la primera propuesta el aumento de la inversión, que significa la atracción del capital financiero internacional implica tasas de ganancias muy altas en las que el empleo, la estabilidad laboral y los altos salarios son un problema, y su repuesta es permitir que aumente cada vez más la volatilidad de las inversiones como en la década de los 90.
Para segunda propuesta, que es la que hoy se intenta a medias, significa la retención del excedente generado en nuestro país, el mercado interno sostenido por los ingresos de los trabajadores se transforma en la plataforma de lanzamiento hacia el mundo y la nueva institucionalidad se construye abandonando la tentación facilista de la arbitrariedad y la discrecionalidad ya que la inversión necesita una previsibilidad de mediano y largo plazo de los factores internos.
martes, 27 de julio de 2010
EL PROYECTO DE LEY GENERAL DE EDUCACION DE LA PROVINCIA DE CORDOBA
El proyecto de Ley General de Educación trasunta una vieja concepción de la educación, la que privilegia el conocimiento estático, el aprendizaje de información, en la que los alumnos incorporan ese stock.
Estamos viviendo en la sociedad y la economía del conocimiento, nunca como ahora la producción del conocimiento es el motor del cambio y la transformación de la sociedad.
En esta sociedad la producción, la gestión y la distribución del conocimiento debería ser el centro del proceso de enseñanza – aprendizaje.
El conocimiento es insumo y producto, en un circulo que se retroalimenta en forma permanente, a esto se debe que el conocimiento se duplica cada 5 años, y casi en ese mismo tiempo se torna obsoleto.
El proceso de cambio en la sociedad impulsado por un subproducto del conocimiento: la tecnología, hace difícil la comprensión de la realidad, en la que la mayoría de los saberes que hacen referencia a ella, aluden a cuestiones que: o ya no existen o han cambiando.
La aceleración del cambio produce la generación de nuevos problemas y conflictos que requieren de un conjunto de actitudes que más tienen que ver con la investigación que al recordar un conocimiento ya elaborado.
Este proceso de cambio se ha acelerado en las últimas décadas, en la que no aparece en un horizonte cercano un amesetamiento de este ritmo.
Para esta sociedad debe preparar el sistema educativo, se necesitan actores sociales que se desenvuelvan correctamente en un mundo en permanente transformación, que deben comprender y a su tener capacidad para imponerle sus direccionalidades.
Esto es lo que no se ve en el proyecto de ley, si bien existen pinceladas que hacen alusión a la necesidad de generar capacidades críticas y creativas, estas son mencionadas de pasadas en medio de un fárrago de buenas intenciones, cuando tendrían que constituir la centralidad de un sistema educativo del siglo XXI.
Alumnos y docentes deben constituir un proceso de continua generación de conocimientos, en la que los alumnos deberían ir aportando cada vez más a medida que avanzan en su trayectoria educativa.
La producción de conocimiento es un proceso colectivo, la idea del genio o de la mente brillante generadora de la luz, es una excepción que la ideología individualista a puesto como la regla general.
La incorporación de las Tecnologías de la Información y el conocimiento es de suma utilidad si se las entienden como herramientas para el pensamiento que liberan a la mente de la necesidad de memorizar contenidos que sufren de una acelerada obsolescencia y del ejercicio de acciones mentales mecánicas o repetitivas. Liberar la mente para que?
Hoy el proceso educativo debe ser una puesta en práctica de la transformación y la elaboración del conocimiento, el saber como acervo es el insumo que según la disciplina debe ser contrastado, analizado o motivo de especulación para producir un nuevo saber.
Esto significa una determinada actitud y habilidad que debe ser impartida desde la educación inicial, si se espera el ingreso a la universidad para la mayoría ya es demasiado tarde.
La creatividad es una parte fundamental del requerimiento de un mundo en constante movimiento y que requiere de nuevas soluciones. No basta con poner esta palabra es necesario delinear los procesos generales que la estimulan, lo mismo ocurre con la generación del pensamiento crítico, este también es fruto de una práctica.
En el contexto que están presentes, creatividad y crítica, aparecen como puro voluntarismo, ya que la esencia del proyecto remite al concepto estático del conocimiento.
El proceso de enseñanza aprendizaje para la producción de conocimientos requiere de una organización más horizontal, en donde todos los actores aprenden y enseñan, cada uno según sus capacidades, innatas o aprendidas, que le van dando el rol en el proceso.
Esto está muy lejos de existir en el proyecto de ley.
Esto requiere de un nuevo docente, el que esté dispuesto a bajar del pedestal y se presta a participar en el proceso de producción del saber, que como se sabe tiene aciertos y errores, que se transforma en un guía para la investigación, el análisis y la reflexión.
Por cierto que un sistema educativo que promueve que se encuentre al alcance de todos la generación de conocimientos, la creatividad y la crítica, también le abre las puertas a la posibilidad de elaborar alternativas al presente modelo social hegemonizado por los sectores opulentos.
El sistema educativo sigue siendo el gran socializador, en fuerte disputa con los medios masivos de comunicación, y la pregunta es: ¿socializar para la resignación o la trasformación social?
Es un gran dilema para una sociedad como la nuestra, sobre todo para los sectores dominantes, ya que si no se avanza hacia la sociedad del conocimiento perdemos la carrera, pero ir en la dirección correcta implica también que entren los vientos del cambio social.
Estamos viviendo en la sociedad y la economía del conocimiento, nunca como ahora la producción del conocimiento es el motor del cambio y la transformación de la sociedad.
En esta sociedad la producción, la gestión y la distribución del conocimiento debería ser el centro del proceso de enseñanza – aprendizaje.
El conocimiento es insumo y producto, en un circulo que se retroalimenta en forma permanente, a esto se debe que el conocimiento se duplica cada 5 años, y casi en ese mismo tiempo se torna obsoleto.
El proceso de cambio en la sociedad impulsado por un subproducto del conocimiento: la tecnología, hace difícil la comprensión de la realidad, en la que la mayoría de los saberes que hacen referencia a ella, aluden a cuestiones que: o ya no existen o han cambiando.
La aceleración del cambio produce la generación de nuevos problemas y conflictos que requieren de un conjunto de actitudes que más tienen que ver con la investigación que al recordar un conocimiento ya elaborado.
Este proceso de cambio se ha acelerado en las últimas décadas, en la que no aparece en un horizonte cercano un amesetamiento de este ritmo.
Para esta sociedad debe preparar el sistema educativo, se necesitan actores sociales que se desenvuelvan correctamente en un mundo en permanente transformación, que deben comprender y a su tener capacidad para imponerle sus direccionalidades.
Esto es lo que no se ve en el proyecto de ley, si bien existen pinceladas que hacen alusión a la necesidad de generar capacidades críticas y creativas, estas son mencionadas de pasadas en medio de un fárrago de buenas intenciones, cuando tendrían que constituir la centralidad de un sistema educativo del siglo XXI.
Alumnos y docentes deben constituir un proceso de continua generación de conocimientos, en la que los alumnos deberían ir aportando cada vez más a medida que avanzan en su trayectoria educativa.
La producción de conocimiento es un proceso colectivo, la idea del genio o de la mente brillante generadora de la luz, es una excepción que la ideología individualista a puesto como la regla general.
La incorporación de las Tecnologías de la Información y el conocimiento es de suma utilidad si se las entienden como herramientas para el pensamiento que liberan a la mente de la necesidad de memorizar contenidos que sufren de una acelerada obsolescencia y del ejercicio de acciones mentales mecánicas o repetitivas. Liberar la mente para que?
Hoy el proceso educativo debe ser una puesta en práctica de la transformación y la elaboración del conocimiento, el saber como acervo es el insumo que según la disciplina debe ser contrastado, analizado o motivo de especulación para producir un nuevo saber.
Esto significa una determinada actitud y habilidad que debe ser impartida desde la educación inicial, si se espera el ingreso a la universidad para la mayoría ya es demasiado tarde.
La creatividad es una parte fundamental del requerimiento de un mundo en constante movimiento y que requiere de nuevas soluciones. No basta con poner esta palabra es necesario delinear los procesos generales que la estimulan, lo mismo ocurre con la generación del pensamiento crítico, este también es fruto de una práctica.
En el contexto que están presentes, creatividad y crítica, aparecen como puro voluntarismo, ya que la esencia del proyecto remite al concepto estático del conocimiento.
El proceso de enseñanza aprendizaje para la producción de conocimientos requiere de una organización más horizontal, en donde todos los actores aprenden y enseñan, cada uno según sus capacidades, innatas o aprendidas, que le van dando el rol en el proceso.
Esto está muy lejos de existir en el proyecto de ley.
Esto requiere de un nuevo docente, el que esté dispuesto a bajar del pedestal y se presta a participar en el proceso de producción del saber, que como se sabe tiene aciertos y errores, que se transforma en un guía para la investigación, el análisis y la reflexión.
Por cierto que un sistema educativo que promueve que se encuentre al alcance de todos la generación de conocimientos, la creatividad y la crítica, también le abre las puertas a la posibilidad de elaborar alternativas al presente modelo social hegemonizado por los sectores opulentos.
El sistema educativo sigue siendo el gran socializador, en fuerte disputa con los medios masivos de comunicación, y la pregunta es: ¿socializar para la resignación o la trasformación social?
Es un gran dilema para una sociedad como la nuestra, sobre todo para los sectores dominantes, ya que si no se avanza hacia la sociedad del conocimiento perdemos la carrera, pero ir en la dirección correcta implica también que entren los vientos del cambio social.
martes, 20 de julio de 2010
LA MERCANTILIZACION DEL TRABAJO: ¿HASTA CUANDO?
Una de las formas más usadas para ejercer la hegemonía por parte de las clases dominantes es la naturalización de los procesos sociales, cuando estos no son producto de la naturaleza sino de la historia.
Historia en la que hay vencedores y vencidos, fuertes y débiles.
La mercantilización del trabajo es un caso de esto, el hecho que los trabajadores tengamos que vender nuestra fuerza laboral según las leyes de la oferta y la demanda como si fuera una mercancía más es una consecuencia de la etapa industrial del capitalismo bajo la óptica de la ideología liberal del siglo XIX.
En 1834 son abolidas completamente las instituciones que protegían a los pobres en Inglaterra dejando librados sus ingresos y por ende su subsistencia al nivel de los salarios, hasta ese momento existía la obligación del condado de proveer el equivalente al precio del pan según el tipo de familia.
Esta norma y otras similares provenían de la edad media, cuando conjuntamente con la monetización de la economía se comenzaba el proceso de mercantilización del trabajo y con este se advertía que el salario fluctuaba en torno a los ingresos necesarios para asegurar la subsistencia, podía ser menor o mayor.
El afianzamiento de la revolución industrial y la necesidad de generalizar una mano de obra barata que permita sostenerla y profundizarla lleva que en 1834 se deje librado el ingreso de los trabajadores en un ciento por ciento al salario.
De tras de esto, que no tiene nada de natural, está la idea de la organización que se da la sociedad, de cómo ésta logra la producción de los bienes y servicios que permiten su sostenimiento, al mismo tiempo que distribuye inequitativamente el esfuerzo. El trabajo asalariado resuelve al mismo tiempo estas dos cuestiones a favor de los sectores dominantes.
El estado de bienestar de la mano del constitucionalismo social cuestiona en los hechos esta forma de organización y pone límites a la mercantilización del trabajo, que con la ola neoliberal de los noventa se revierte este proceso al hacer hincapié en el costo laboral como cuestión fundamental para el crecimiento económico.
Institutos como el salario mínimo vital, el salario familiar y la asignación universal por hijo ponen un límite a esta mercantilización, y proponen otro abordaje: desde la necesidad de la subsistencia y la dignidad humana.
El espectacular avance tecnológico de las últimas décadas ha permitido el surgimiento de sociedades que desde el punto de vista económico son claramente excedentarias, lo que permite otro tipo de organización que distribuya con más equidad el esfuerzo.
Ideas como la renta ciudadana responden a esta lógica, en las sociedades democráticas progresistas se entiende que éstas deben asegurar la subsistencia de todos sus miembros brindándole un mínimo de ingresos que no corren la suerte de los vaivenes del nivel salarial, atados a los ciclos de la economía.
La discusión que se debe dar es que la subsistencia y la dignidad de los trabajadores no puede estar atada a los caprichos del mercado, y que el actual estadio tecnológico permite esto perfectamente salvo que prime una idea de una distribución extremadamente desigual del ingreso que genera la sociedad con su actividad económica.
Argentina se encuentra en condiciones, y de hecho lo está haciendo con el gobierno de los Kirchner, de lograr una organización que realice una distribución de los esfuerzos, de los distintos sectores sociales, con más equidad.
Historia en la que hay vencedores y vencidos, fuertes y débiles.
La mercantilización del trabajo es un caso de esto, el hecho que los trabajadores tengamos que vender nuestra fuerza laboral según las leyes de la oferta y la demanda como si fuera una mercancía más es una consecuencia de la etapa industrial del capitalismo bajo la óptica de la ideología liberal del siglo XIX.
En 1834 son abolidas completamente las instituciones que protegían a los pobres en Inglaterra dejando librados sus ingresos y por ende su subsistencia al nivel de los salarios, hasta ese momento existía la obligación del condado de proveer el equivalente al precio del pan según el tipo de familia.
Esta norma y otras similares provenían de la edad media, cuando conjuntamente con la monetización de la economía se comenzaba el proceso de mercantilización del trabajo y con este se advertía que el salario fluctuaba en torno a los ingresos necesarios para asegurar la subsistencia, podía ser menor o mayor.
El afianzamiento de la revolución industrial y la necesidad de generalizar una mano de obra barata que permita sostenerla y profundizarla lleva que en 1834 se deje librado el ingreso de los trabajadores en un ciento por ciento al salario.
De tras de esto, que no tiene nada de natural, está la idea de la organización que se da la sociedad, de cómo ésta logra la producción de los bienes y servicios que permiten su sostenimiento, al mismo tiempo que distribuye inequitativamente el esfuerzo. El trabajo asalariado resuelve al mismo tiempo estas dos cuestiones a favor de los sectores dominantes.
El estado de bienestar de la mano del constitucionalismo social cuestiona en los hechos esta forma de organización y pone límites a la mercantilización del trabajo, que con la ola neoliberal de los noventa se revierte este proceso al hacer hincapié en el costo laboral como cuestión fundamental para el crecimiento económico.
Institutos como el salario mínimo vital, el salario familiar y la asignación universal por hijo ponen un límite a esta mercantilización, y proponen otro abordaje: desde la necesidad de la subsistencia y la dignidad humana.
El espectacular avance tecnológico de las últimas décadas ha permitido el surgimiento de sociedades que desde el punto de vista económico son claramente excedentarias, lo que permite otro tipo de organización que distribuya con más equidad el esfuerzo.
Ideas como la renta ciudadana responden a esta lógica, en las sociedades democráticas progresistas se entiende que éstas deben asegurar la subsistencia de todos sus miembros brindándole un mínimo de ingresos que no corren la suerte de los vaivenes del nivel salarial, atados a los ciclos de la economía.
La discusión que se debe dar es que la subsistencia y la dignidad de los trabajadores no puede estar atada a los caprichos del mercado, y que el actual estadio tecnológico permite esto perfectamente salvo que prime una idea de una distribución extremadamente desigual del ingreso que genera la sociedad con su actividad económica.
Argentina se encuentra en condiciones, y de hecho lo está haciendo con el gobierno de los Kirchner, de lograr una organización que realice una distribución de los esfuerzos, de los distintos sectores sociales, con más equidad.
martes, 13 de julio de 2010
EL MATRIMONIO ENTRE PAREJAS HOMOSEXUALES
El proyecto de ley de matrimonio para la comunidad homosexual me alarma por lo anacrónica, se suma acríticamente al tradicional matrimonio sin la más mínima contextualización histórica, se puede decir que el proyecto es mecanicista.
La actividad del ser humano produce la historia, es el único ser que puede hacerlo ya que con aquella transforma su entorno, la sociedad y a si mismo.
Sin dar cuenta de este fenómeno toma una vieja institución como es el matrimonio que data de la edad antigua, y que como tal tiene mucho de sacramental, como era costumbre en aquella época de dotar a los mecanismos de regulación social de un carácter religioso.
Por medio de la institucionalización del matrimonio lo que se buscaba, y aún se realiza, es la protección de la reproducción de la especie y de la sociedad, al mismo tiempo que imponen ciertas normas para preservar el orden como es el castigo al adulterio, ya que este ha sido y es un factor de discordia.
Con la institucionalización del matrimonio el estado busca la protección de la familia, célula de reproducción de la sociedad, ya que en la misma tempranamente a los niños se les imparten valores y una visión de la sociedad, que al ser aprehendidos en una etapa de muy baja capacidad crítica genera una fuerte impronta en los individuos. Es en la familia donde se imparte la primera socialización.
Lo antiguo de esta institución lleva a que esté mezclada, confundida, la reproducción biológica y la social, por está razón se en encuentra naturalizada la unión heterosexual.
El matrimonio en su primigenia construcción institucional supone la voluntad de los contrayentes de asegurar su descendencia, al mismo tiempo que es una unión que se realiza con la intención de que sea de por vida, esto último no quiere decir que excluya la posibilidad de divorcio sino que en el momento de llevarlo a cabo hay voluntad de que sea de por vida, es un proyecto de mediano plazo, no es una unión circunstancial.
En la actualidad han cambiado muchas cosas, de las que el proyecto de ley en su simplismo no da cuenta, que lleva a que la institución matrimonial no tenga el peso que antiguamente ostentó.
La reproducción biológica y la social se han escindido parcialmente: las familias llamadas ensambladas constituidas por parejas heterosexuales con hijos de matrimonios anteriores y de la unión presente, las familias nomo parentales con hijos de una o varias uniones heterosexuales anteriores, con las familias de parejas homosexuales con hijos de matrimonios heterosexuales anteriores. En los últimos 20 años es cada vez mayor la unión heterosexual sin matrimonio, con hijos y con la idea de permanencia.
Por su puesto que continúan existiendo una amplia mayoría los matrimonios heterosexuales estables con hijos producto de esa unión.
Los matrimonios heterosexuales con hijos adoptivos, los que adoptaron hijos y luego se separaron, constituyen familias. También han crecido los matrimonios que no quieren tener hijos.
En el estado de la discusión parlamentaria aparecen como por caminos separados, en algunas propuestas, las posibilidades de fecundación in Vitro y de adopción para el futuro matrimonio homosexual.
Existen una serie de aspectos económicos y patrimoniales que se relacionan con el matrimonio, que también son cuestionados por los hechos. El modelo del hombre proveedor está en extinción, a la par del avance económico y social de la mujer, y muchos matrimonios evitan o minimizan los bienes gananciales.
Siendo esta la situación en materia de matrimonio y familia, que en los hechos encontramos en la sociedad, surgen muchas preguntas: ¿El matrimonio implica la idea de familia?¿Tiene sentido que el estado proteja por medio de una institución la unión de dos personas? ¿La unión matrimonial homosexual implica necesariamente la idea de los hijos? Las parejas heterosexuales que contraen matrimonio pero no tienen la intención de tener hijos: ¿se burlan del matrimonio?, En los matrimonios en el que ambos tienen una historia laboral activa: ¿no se torna obsoleta la figura de la pensión? ¿No tiene más sentido hacer hincapié en la familia?, etc.; etc.
Cuando a propuesta de Lenin la revolución bolchevique abolió el matrimonio se hizo una contextualización histórica más adecuada que la que vemos hoy en nuestro país.
Enfrentamos la paradoja que las parejas heterosexuales que pueden contraer matrimonio cada vez demuestran menos interés en hacerlo y las homosexuales lo reclaman.
Pienso que el eje elegido no es el correcto a la luz del desarrollo de nuestra sociedad y que falta todavía discutir los aspectos que le dieron sentido al matrimonio cuando surgió en la antigüedad: la preproducción biológica y social, en un determinado orden.
El fuerte cruce que se está produciendo entre el gobierno y la iglesia católica no pone sobre la mesa el modelo de sociedad que se busca en el presente contexto y la importancia de uno u otro tipo de matrimonio en este modelo.
Es necesario analizar esto y pensar en instituciones que realicen una adecuada contextualización histórica con proyección al futuro, los aspectos que toca este tema moldean la sociedad, implícitamente hay una idea de lo que ésta debería ser, tal como ocurrió durante tantos años con el actual matrimonio.
La actividad del ser humano produce la historia, es el único ser que puede hacerlo ya que con aquella transforma su entorno, la sociedad y a si mismo.
Sin dar cuenta de este fenómeno toma una vieja institución como es el matrimonio que data de la edad antigua, y que como tal tiene mucho de sacramental, como era costumbre en aquella época de dotar a los mecanismos de regulación social de un carácter religioso.
Por medio de la institucionalización del matrimonio lo que se buscaba, y aún se realiza, es la protección de la reproducción de la especie y de la sociedad, al mismo tiempo que imponen ciertas normas para preservar el orden como es el castigo al adulterio, ya que este ha sido y es un factor de discordia.
Con la institucionalización del matrimonio el estado busca la protección de la familia, célula de reproducción de la sociedad, ya que en la misma tempranamente a los niños se les imparten valores y una visión de la sociedad, que al ser aprehendidos en una etapa de muy baja capacidad crítica genera una fuerte impronta en los individuos. Es en la familia donde se imparte la primera socialización.
Lo antiguo de esta institución lleva a que esté mezclada, confundida, la reproducción biológica y la social, por está razón se en encuentra naturalizada la unión heterosexual.
El matrimonio en su primigenia construcción institucional supone la voluntad de los contrayentes de asegurar su descendencia, al mismo tiempo que es una unión que se realiza con la intención de que sea de por vida, esto último no quiere decir que excluya la posibilidad de divorcio sino que en el momento de llevarlo a cabo hay voluntad de que sea de por vida, es un proyecto de mediano plazo, no es una unión circunstancial.
En la actualidad han cambiado muchas cosas, de las que el proyecto de ley en su simplismo no da cuenta, que lleva a que la institución matrimonial no tenga el peso que antiguamente ostentó.
La reproducción biológica y la social se han escindido parcialmente: las familias llamadas ensambladas constituidas por parejas heterosexuales con hijos de matrimonios anteriores y de la unión presente, las familias nomo parentales con hijos de una o varias uniones heterosexuales anteriores, con las familias de parejas homosexuales con hijos de matrimonios heterosexuales anteriores. En los últimos 20 años es cada vez mayor la unión heterosexual sin matrimonio, con hijos y con la idea de permanencia.
Por su puesto que continúan existiendo una amplia mayoría los matrimonios heterosexuales estables con hijos producto de esa unión.
Los matrimonios heterosexuales con hijos adoptivos, los que adoptaron hijos y luego se separaron, constituyen familias. También han crecido los matrimonios que no quieren tener hijos.
En el estado de la discusión parlamentaria aparecen como por caminos separados, en algunas propuestas, las posibilidades de fecundación in Vitro y de adopción para el futuro matrimonio homosexual.
Existen una serie de aspectos económicos y patrimoniales que se relacionan con el matrimonio, que también son cuestionados por los hechos. El modelo del hombre proveedor está en extinción, a la par del avance económico y social de la mujer, y muchos matrimonios evitan o minimizan los bienes gananciales.
Siendo esta la situación en materia de matrimonio y familia, que en los hechos encontramos en la sociedad, surgen muchas preguntas: ¿El matrimonio implica la idea de familia?¿Tiene sentido que el estado proteja por medio de una institución la unión de dos personas? ¿La unión matrimonial homosexual implica necesariamente la idea de los hijos? Las parejas heterosexuales que contraen matrimonio pero no tienen la intención de tener hijos: ¿se burlan del matrimonio?, En los matrimonios en el que ambos tienen una historia laboral activa: ¿no se torna obsoleta la figura de la pensión? ¿No tiene más sentido hacer hincapié en la familia?, etc.; etc.
Cuando a propuesta de Lenin la revolución bolchevique abolió el matrimonio se hizo una contextualización histórica más adecuada que la que vemos hoy en nuestro país.
Enfrentamos la paradoja que las parejas heterosexuales que pueden contraer matrimonio cada vez demuestran menos interés en hacerlo y las homosexuales lo reclaman.
Pienso que el eje elegido no es el correcto a la luz del desarrollo de nuestra sociedad y que falta todavía discutir los aspectos que le dieron sentido al matrimonio cuando surgió en la antigüedad: la preproducción biológica y social, en un determinado orden.
El fuerte cruce que se está produciendo entre el gobierno y la iglesia católica no pone sobre la mesa el modelo de sociedad que se busca en el presente contexto y la importancia de uno u otro tipo de matrimonio en este modelo.
Es necesario analizar esto y pensar en instituciones que realicen una adecuada contextualización histórica con proyección al futuro, los aspectos que toca este tema moldean la sociedad, implícitamente hay una idea de lo que ésta debería ser, tal como ocurrió durante tantos años con el actual matrimonio.
miércoles, 7 de julio de 2010
LAS REMUNERACIONES DE LOS FUNCIONARIOS Y LEGISLADORES DE LA PROVINCIA DE CORDOBA
El fracasado intento de aumentarse las remuneraciones por parte de legisladores y funcionarios del PE de la Provincia de Córdoba pone en la agenda un tema tocado tangencialmente.
¿Cuánto deben ganar los legisladores y los funcionarios?
Lo primero que habría que hacer es separar unos de otros.
La otra pregunta es ¿por que no levantó anta polvareda, las retribuciones a los jueces que son sustancialmente más altas que las de los primeros y que tienen un fórmula para continuar aumentando, y que no pagan el impuesto a las ganancias?
Por lo que se ve existe una percepción distinta por parte de la opinión pública de los merecimientos de unos y otros para estar bien pagos. Tampoco escapa que el tratamiento que le dio la prensa al tema también contribuyó a avivar el fuego.
Es un tema, que en general, irrita.
No escapa que mucho tiene que ver con el desprestigio que tienen los políticos en nuestro país, es lógico: ¿Para qué pagarle bien a quien no hace nada o es corrupto?
Si cristaliza esta última idea, y que por lo que pasó esta semana es el camino en curso, se avanza hacia una situación muy poco deseable.
Acaptar como lógico las bajas remuneraciones a legisladores, tiene como contrapartida que se acepta que los legisladores o tienen un pasar asegurado o tienen un costo de oportunidad muy bajo (desocupados, o mal remunerados) o implícitamente se acepta que se la “tienen que rebuscar de otra forma”, lo cual es nefasto.
El trabajo legislativo debe ser un trabajo de tiempo completo y una baja remuneración aleja a todos los que teniendo una inserción laboral, han logrado ingresos medios o altos en virtud a la calidad del mismo y no están dispuestos a completar sus ingresos de manera poco transparente.
Esto no es deseable, ya que se estaría induciendo a la marginación a la mayoría de la población, cuando de lo que se trata es de involucrar a la mayor cantidad de gente para que la política se enriquezca.
Es bueno tener en cuenta que la existencia de una dieta que remunere a los legisladores es una conquista de los que viven de su trabajo ya que de no existir esto no podrían ejercer la función de legislador o lo harían a tiempo parcial, ya que no pueden descuidar las actividades que les permiten obtener los ingresos necesarios para vivir.
Es necesario el aporte de todos los sectores sociales a la función política por excelencia: la legislativa.
Tampoco se puede caer en unas dietas que sean sideralmente más altas que los ingresos medios de los trabajadores, particularmente los del sector público.
Esto lleva a otra de las aristas del tema: ¿Por qué son tan bajos los ingresos de los empleados del sector público? Una parte se debe a la gran cantidad de empleados que engrosan la planta de personal no por su idoneidad o necesidad sino por los compromisos que adquieren los partidos para con sus militantes, los ejemplos más cercanos son De la Sota como gobernador con la gran avalancha de jubilaciones y reposición en el cargo de nuevos empleados y algo similar ocurrió con Juez como intendente de la ciudad de Córdoba, con el grave deterioro que significa esto para el capital humano del estado.
Desde un punto de vista técnico definidas la misiones y funciones que se proponen para la administración pública y la tecnología a utilizar se puede calcular con bastante precisión la demanda laboral por sector (cantidad de personas, conocimientos y habilidades), el primero en mostrar esto fue Carlos Marx que frente a cada tipo de trabajo establece la posibilidad de determinar las horas de trabajo socialmente necesarias.
La otra arista es que no alcanzan los ingresos del estado ya que desde la gestión de De la Sota existe un criterio regresivo por el que los sectores que más ganan y más tienen tributan proporcionalmente menos.
Si se atendieran estos dos aspectos los salarios de los empleados del sector público provincial podrán ser sustancialmente mayores, por lo que se podrían pagar dietas adecuadas que permitan que los sectores de ingresos medios y altos provenientes de su trabajo personal puedan incorporarse a la actividad legislativa con un costo de oportunidad razonable.
El caso de los funcionarios se disminuiría la irritación, también, si el salario medio del sector público fuera más alto, pero en su caso la determinación de los ingresos tiene la posibilidad de realiza un cálculo más preciso ya que su tarea tiene componentes políticos y técnicos, no es aconsejable un funcionario sin sentido político tanto en términos generales como partidarios, ni tampoco los conocimientos adecuados que le permitan comprender los temas que gestiona.
Esta situación pone a los funcionarios en condiciones de ser comparados con los gerentes y ejecutivos del sector privado, que no reciben sus remuneraciones por la generosidad de sus empleadores o accionistas, sino por que ven en ellos una capacidad que vale la pena retribuir, sin que esto sea aceptar los excesos vistos recientemente a nivel internacional con los directores de los bancos quebrados.
Esta comparación tendría que ser tan sólo referencial ya que no son iguales las lógicas del sector privado (maximizador de utilidades) con la del sector público (maximizador de bienestar social), pero es bueno tener en cuenta los conocimientos, habilidades y remuneraciones de uno y otro sector.
En los últimos años se ha producido un éxodo de personal capacitado del estado cansado de las bajas remuneraciones relativas. Esto se debió a que se perdió esta perspectiva.
¿Cómo empezar?
El comienzo en una democracia pasa por el empoderamiento de los ciudadanos, estos no deben desentenderse de la cosa pública, deben seguir la tarea de los legisladores y castigar a los partidos que llevan a candidatos que sólo levantan la mano como se lo ordenan, y por otro lado no deben resignarse a los malos servicios del estado, deben exigir buenas gestiones que obliguen a los funcionarios a lograr la eficiencia del estado.
¿Cuánto deben ganar los legisladores y los funcionarios?
Lo primero que habría que hacer es separar unos de otros.
La otra pregunta es ¿por que no levantó anta polvareda, las retribuciones a los jueces que son sustancialmente más altas que las de los primeros y que tienen un fórmula para continuar aumentando, y que no pagan el impuesto a las ganancias?
Por lo que se ve existe una percepción distinta por parte de la opinión pública de los merecimientos de unos y otros para estar bien pagos. Tampoco escapa que el tratamiento que le dio la prensa al tema también contribuyó a avivar el fuego.
Es un tema, que en general, irrita.
No escapa que mucho tiene que ver con el desprestigio que tienen los políticos en nuestro país, es lógico: ¿Para qué pagarle bien a quien no hace nada o es corrupto?
Si cristaliza esta última idea, y que por lo que pasó esta semana es el camino en curso, se avanza hacia una situación muy poco deseable.
Acaptar como lógico las bajas remuneraciones a legisladores, tiene como contrapartida que se acepta que los legisladores o tienen un pasar asegurado o tienen un costo de oportunidad muy bajo (desocupados, o mal remunerados) o implícitamente se acepta que se la “tienen que rebuscar de otra forma”, lo cual es nefasto.
El trabajo legislativo debe ser un trabajo de tiempo completo y una baja remuneración aleja a todos los que teniendo una inserción laboral, han logrado ingresos medios o altos en virtud a la calidad del mismo y no están dispuestos a completar sus ingresos de manera poco transparente.
Esto no es deseable, ya que se estaría induciendo a la marginación a la mayoría de la población, cuando de lo que se trata es de involucrar a la mayor cantidad de gente para que la política se enriquezca.
Es bueno tener en cuenta que la existencia de una dieta que remunere a los legisladores es una conquista de los que viven de su trabajo ya que de no existir esto no podrían ejercer la función de legislador o lo harían a tiempo parcial, ya que no pueden descuidar las actividades que les permiten obtener los ingresos necesarios para vivir.
Es necesario el aporte de todos los sectores sociales a la función política por excelencia: la legislativa.
Tampoco se puede caer en unas dietas que sean sideralmente más altas que los ingresos medios de los trabajadores, particularmente los del sector público.
Esto lleva a otra de las aristas del tema: ¿Por qué son tan bajos los ingresos de los empleados del sector público? Una parte se debe a la gran cantidad de empleados que engrosan la planta de personal no por su idoneidad o necesidad sino por los compromisos que adquieren los partidos para con sus militantes, los ejemplos más cercanos son De la Sota como gobernador con la gran avalancha de jubilaciones y reposición en el cargo de nuevos empleados y algo similar ocurrió con Juez como intendente de la ciudad de Córdoba, con el grave deterioro que significa esto para el capital humano del estado.
Desde un punto de vista técnico definidas la misiones y funciones que se proponen para la administración pública y la tecnología a utilizar se puede calcular con bastante precisión la demanda laboral por sector (cantidad de personas, conocimientos y habilidades), el primero en mostrar esto fue Carlos Marx que frente a cada tipo de trabajo establece la posibilidad de determinar las horas de trabajo socialmente necesarias.
La otra arista es que no alcanzan los ingresos del estado ya que desde la gestión de De la Sota existe un criterio regresivo por el que los sectores que más ganan y más tienen tributan proporcionalmente menos.
Si se atendieran estos dos aspectos los salarios de los empleados del sector público provincial podrán ser sustancialmente mayores, por lo que se podrían pagar dietas adecuadas que permitan que los sectores de ingresos medios y altos provenientes de su trabajo personal puedan incorporarse a la actividad legislativa con un costo de oportunidad razonable.
El caso de los funcionarios se disminuiría la irritación, también, si el salario medio del sector público fuera más alto, pero en su caso la determinación de los ingresos tiene la posibilidad de realiza un cálculo más preciso ya que su tarea tiene componentes políticos y técnicos, no es aconsejable un funcionario sin sentido político tanto en términos generales como partidarios, ni tampoco los conocimientos adecuados que le permitan comprender los temas que gestiona.
Esta situación pone a los funcionarios en condiciones de ser comparados con los gerentes y ejecutivos del sector privado, que no reciben sus remuneraciones por la generosidad de sus empleadores o accionistas, sino por que ven en ellos una capacidad que vale la pena retribuir, sin que esto sea aceptar los excesos vistos recientemente a nivel internacional con los directores de los bancos quebrados.
Esta comparación tendría que ser tan sólo referencial ya que no son iguales las lógicas del sector privado (maximizador de utilidades) con la del sector público (maximizador de bienestar social), pero es bueno tener en cuenta los conocimientos, habilidades y remuneraciones de uno y otro sector.
En los últimos años se ha producido un éxodo de personal capacitado del estado cansado de las bajas remuneraciones relativas. Esto se debió a que se perdió esta perspectiva.
¿Cómo empezar?
El comienzo en una democracia pasa por el empoderamiento de los ciudadanos, estos no deben desentenderse de la cosa pública, deben seguir la tarea de los legisladores y castigar a los partidos que llevan a candidatos que sólo levantan la mano como se lo ordenan, y por otro lado no deben resignarse a los malos servicios del estado, deben exigir buenas gestiones que obliguen a los funcionarios a lograr la eficiencia del estado.
viernes, 2 de julio de 2010
LA LARGA DECADENCIA DEL MUNICIPIO DE CORDOBA
En diciembre de 2011 se van a cumplir 12 años ininterrumpidos de decadencia del municipio de Córdoba.
Una municipalidad que va a la deriva, en la que día a día se desarticula más y más.
El próximo intendente tendrá que iniciar la poca gratificante tarea de de reconstruir la administración municipal, esta es una tarea primordial, que no les gusta a los políticos convencionales dados a cortar cintas y anunciar proyectos faraónicos.
La prioridad es que la municipalidad de Córdoba recupere su capacidad de gestión, esa que cuando verdaderamente existe hace invisible al municipio por que todo anda bien.
Es de altísima prioridad que se recupere la capacidad de gestionar el día a día, lo que facilita o complica la vida de los vecinos de Córdoba: calles pavimentadas y sin baches, bien iluminadas y limpias, desagües que terminen con la odisea que viven todavía muchos sectores de la ciudad los días de lluvia, un tránsito bien organizado para que no se produzcan demoras en congestionamientos que la mayoría de las veces son evitables, un sistema de transporte publico, por que de eso se trata es un sistema que a la vez es un servicio público, dispensarios y hospitales con capacidad para atender las 24 horas del día con la misma eficiencia, ya que la enfermedad y la emergencia no tienen horarios, escuelas que preparen a los niños para gestionar el conocimiento ya que si esto no es así están condenados a ser ciudadanos de segunda, jardines maternales para que los padres que carecen de esta cobertura para que puedan ir a trabajar tranquilos, albergues para los sin techo para mitigarles el sufrimiento a los que menos tienen, hogares de ancianos para todos aquellos a los que la vejez los ha sorprendido sin recursos como para poder ser atendidos adecuadamente, un ordenamiento físico de las distintas actividades que se desarrollan en la ciudad (industria, comercio, esparcimiento, residencia, etc.) para que unas no molestan a las otras y para que todas puedan ser llevadas a cabo armoniosamente, los controles de higiene y bromatología extendidos a toda el área de la municipalidad para evitar intoxicaciones y enfermedades, cloacas y tratamiento de sus líquidos para todos los vecinos, cuestión fundamental en la prevención de enfermedades, supervisión de las condiciones de higiene y seguridad de todos los espacios en los que concurre el público desde pequeños comercios a los grandes espacios comerciales, industriales y de esparcimiento, y escuelas, dispensarios, hospitales, hogares de ancianos, jardines maternales y albergues confortables.
A esta altura, con un repaso de funciones que no pretende ser exhaustivo, es sólo ejemplificativo, salta a la vista la gran cantidad tareas que debería realizar el municipio y que afectan decididamente la calidad de vida de los habitantes de Córdoba, que ya llevamos tanto tiempo con estas carencias que tendemos a naturalizar nuestros diarios padecimientos, pero que de ninguna manera deberían llevar a los vecinos a resignarse de la ineptitud de sus intendentes.
Ni hablar por ahora de las funciones que asumen actualmente los municipios modernos como definición de su perfil productivo e inserción en el mundo globalizado, planificación global a largo plazo y microplanificación, combate al desempleo, provisión de viviendas, financiamiento para proyectos productivos acorde a la planificación, promoción de la economía social, y la obra pública que permita las prestaciones básicas más las que hacen a su plan.
En este año del bicentenario ya hay varios anotados como candidatos a intendente de la Ciudad de Córdoba y nadie habla de sus proyectos, es una situación preocupante:¿continuaremos los cordobeses padeciendo la improvisación y el ilusionismo de las mega obras por cuatro años más?
Una municipalidad que va a la deriva, en la que día a día se desarticula más y más.
El próximo intendente tendrá que iniciar la poca gratificante tarea de de reconstruir la administración municipal, esta es una tarea primordial, que no les gusta a los políticos convencionales dados a cortar cintas y anunciar proyectos faraónicos.
La prioridad es que la municipalidad de Córdoba recupere su capacidad de gestión, esa que cuando verdaderamente existe hace invisible al municipio por que todo anda bien.
Es de altísima prioridad que se recupere la capacidad de gestionar el día a día, lo que facilita o complica la vida de los vecinos de Córdoba: calles pavimentadas y sin baches, bien iluminadas y limpias, desagües que terminen con la odisea que viven todavía muchos sectores de la ciudad los días de lluvia, un tránsito bien organizado para que no se produzcan demoras en congestionamientos que la mayoría de las veces son evitables, un sistema de transporte publico, por que de eso se trata es un sistema que a la vez es un servicio público, dispensarios y hospitales con capacidad para atender las 24 horas del día con la misma eficiencia, ya que la enfermedad y la emergencia no tienen horarios, escuelas que preparen a los niños para gestionar el conocimiento ya que si esto no es así están condenados a ser ciudadanos de segunda, jardines maternales para que los padres que carecen de esta cobertura para que puedan ir a trabajar tranquilos, albergues para los sin techo para mitigarles el sufrimiento a los que menos tienen, hogares de ancianos para todos aquellos a los que la vejez los ha sorprendido sin recursos como para poder ser atendidos adecuadamente, un ordenamiento físico de las distintas actividades que se desarrollan en la ciudad (industria, comercio, esparcimiento, residencia, etc.) para que unas no molestan a las otras y para que todas puedan ser llevadas a cabo armoniosamente, los controles de higiene y bromatología extendidos a toda el área de la municipalidad para evitar intoxicaciones y enfermedades, cloacas y tratamiento de sus líquidos para todos los vecinos, cuestión fundamental en la prevención de enfermedades, supervisión de las condiciones de higiene y seguridad de todos los espacios en los que concurre el público desde pequeños comercios a los grandes espacios comerciales, industriales y de esparcimiento, y escuelas, dispensarios, hospitales, hogares de ancianos, jardines maternales y albergues confortables.
A esta altura, con un repaso de funciones que no pretende ser exhaustivo, es sólo ejemplificativo, salta a la vista la gran cantidad tareas que debería realizar el municipio y que afectan decididamente la calidad de vida de los habitantes de Córdoba, que ya llevamos tanto tiempo con estas carencias que tendemos a naturalizar nuestros diarios padecimientos, pero que de ninguna manera deberían llevar a los vecinos a resignarse de la ineptitud de sus intendentes.
Ni hablar por ahora de las funciones que asumen actualmente los municipios modernos como definición de su perfil productivo e inserción en el mundo globalizado, planificación global a largo plazo y microplanificación, combate al desempleo, provisión de viviendas, financiamiento para proyectos productivos acorde a la planificación, promoción de la economía social, y la obra pública que permita las prestaciones básicas más las que hacen a su plan.
En este año del bicentenario ya hay varios anotados como candidatos a intendente de la Ciudad de Córdoba y nadie habla de sus proyectos, es una situación preocupante:¿continuaremos los cordobeses padeciendo la improvisación y el ilusionismo de las mega obras por cuatro años más?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)